–No me importa, eso quiero bebe que te enojes…-Como siempre, me responde sin que diga nada. Agarra mi mano y toma uno de mis dedos y lo introduce dentro de su boca. Hmm esa boquita… Soltando mi dedo, le dio un beso y lo dejo sobre mi pierna rozándola ¿Me está provocando?
Continuación:
-Emm tienes
que saber que… todo lo que esta acá, es para ti, no para mi, acá la única que
hace las reglas soy yo y el que las cumple eres tu –Su dedo índice recorre mi
pecho y la observo, me está provocando, lo que ella no sabe es que si sigue
así, voy a tener que responderle.
-Ah, bien
guardado se lo tenía señorita Bandi –Dije mirándola, arrugó su frente y rodó
los ojos mientras me ordenó.
-Tenemos que
hablar Marcos –Me señaló la puerta y no pude negarme a obedecerla. Camino hasta
ella y tomando mi mano volvemos a bajar. Se aleja por la misma puerta que antes
y luego de eso me ordena que me siente en uno de los sillones.
*Victoria*
Extiendo mi
contrato frente sus ojos y lo veo observarlo.
-¿Qué es
todo esto nena? El cuarto raro y el contrato… ¿Cuál es el punto? –Dijo
seductoramente con una sonrisa. Suspiro.
-Tienes que
leerlo. –Dije viéndolo a los ojos.
-¿Te gusta
hacer daño? ¿Sos sádica? –Dijo dejando un espacio pequeño en cada pregunta con
ambos ojos extendidos por la última. Yo… ¡Mierda!
-Primero: No
hago daño, doy placer. Y segundo: No soy sádica, soy Dominante. –Lo observé
para tratar de notar su expresión. Hizo una mueca de no entender, mientras
pasaba una mano por su frente y volvió a preguntar.
-¿Y que vas
a dominar? – ¿Es obvio no?
-A ti –Me
miró con los ojos nuevamente extendidos y la boca entreabierta sin creerlo. Lo
miré expectante mientras veía su reacción, creo que esto no fue una buena idea.
Finalmente, logra responderme.
-¿Por qué?
¿Por qué tendría que hacer esto? –Lo observé. Porque quiero ¿es una respuesta?
-Para complacerme.
Es lo que deseo. – ¡Mierda! Esto sí que es difícil. Su boca se abre y me
observa aún sin entender, lo noto en sus ojos, no entiende.
-¿Y como se
supone que lo haga? –Tomo el contrato en las manos y se lo vuelvo a extender.
-El
contrato. Tengo mis reglas que tú debes obedecer.
-¿Con que
fin?
-Con el fin
de complacerme y beneficiarte. Si cumples mis reglas, te voy a recompensar a lo
grande. Pero si por lo contrario me desobedeces, te voy a castigar y así
aprenderás –Me miró aún casi sin entender demasiado y toma el contrato en sus
manos.
-¿Dominarme?
¿Realmente esto te complace? –Me miró y le asentí. Vamos bebe, no es tan
difícil…
-Es cuestión
de confianza y respeto de ambas partes. Aunque deberás aceptar y ceder que yo
haga mi voluntad en ti, donde, cuando y como yo quiera. Si así lo haces, y me
entregas tu sumisión en perfecta totalidad, serás recompensado. Si no haces mi
voluntad, te castigo, duro y placenteramente intenso. Cuan mayor sea tu
sumisión, mayor es mi placer.
-¿Y yo que
gano con todo esto? –Dios, nene… No
estoy acostumbrada a hablar tan detalladamente de esto.
Mi costumbre
es ir a buscar a un increíble morenazo que ya esté preparado para la vida que
le ofrezco, realmente esto es difícil. Te doy lo que quieras bebé... ¡Ah, ya
tengo esta respuesta! Sé que va a agradarle. Miró hacia un costado y respondo
en un impulso.
-A mí. –Poso
mi dedo índice en el final de mi cabello y lo enrollo, esto no es nada fácil.
-¿Totalmente?
–Pregunta de inmediato y le asiento.
-Supongo… Me
gusta la fidelidad, no me gusta compartir –Sus ojos no son los mismos ya… Están
más apagados y algo frustrados. ¡Mierda!
Siento que me tendría que haber conformado con una vainilla de medianoche. ¡Maldición! Creo que espante al pequeño
Guerrero…
-¿Esta es de
la única manera que podemos estar juntos? –Me encantaría que fuese de otra
manera pero mi vida es pura mierda y es así como consigo que funcione. Yo, a
diferencia de ti, si conozco mis límites y no querrás que eso suceda bebe…
-Sí, así es
como funciono… –Murmuro. La verdad es que no se que más decir, realmente si no
acepta no habrá más que hacer con él, tendré
que dejarlo ir…
*Marcos*
Mierda.
Mierda. Mierda, está completamente desquiciada. Pero es tan hermosa y
atractiva. Esto es malo, muy malo, porque sé que sin ver este maldito contrato
lo voy a firmar y voy a tener que hacer todo lo que una maldita mujer me diga.
Maldita sea. De seguro la veo con los ojos muy abiertos y la boca abierta. Se
enrolla el pelo de nervios ¿será? No lo sé. Jamás lo voy a entender. No es sádica,
¿que mierda es esto entonces? ¿Dominar?
-No voy a
hacerte daño Marcos –Sus ojos eran intensos y prometedores.
-Lo sé
Victoria pero no termino de comprender que es todo esto. –Ella me miró como
irritada de tanto explicarme. No lo entiendo. ¿Dominante? ¿Dominarme? ¿Dominar? Eso suena raro. Me gusta dominar,
pero no haría algo que ella no quiera hacer. ¿Ella me obligará?
-Solo debes
dejarme tomar el control y todo irá perfecto. –Ella volvió a enrollar las
puntas de su cabello enrollándolo aún más y cada vez quedaba más rizado.
-Está bien
Victoria. Voy a intentar hacer esto. – ¡Dominante! Con razón es tan imponente,
tan densa con que coma y demás.
Se paró, se
acercó a mí, posó una mano en mi mano y me ordenó.
-Camina
Marcos.
Me volvió a
llevar hacia aquella habitación obscura con luz tenue y dulce aroma a mujer.
-Vamos a
empezar con lo básico, solo… Porque es tu primera noche, a menos que ya
conozcas lo que…
-¡Jamás!
–Dije sin dejarla terminar, que idiota nunca dejando mis pensamientos dentro de
la cabeza. Cerré los ojos regañando a mi estúpida boca y ella me mira para
responderme.
-Bien –Se
acercó a mí mientras iba desatando el pañuelo de seda en negro que llevaba en
su esbelto cuello. No pude evitar dejar de verla para ver todos esos objetos
con raro aspecto que ni me imagino para qué carajo sirven. Me distraía viendo
todo que estaba expuesto como si fuesen piezas de arte, es increíblemente raro,
mejor dicho, exótico, única en su especie la loquita.
Pasa su
pañuelo por su mano y tengo su escote en mi vista, su pañuelo se acerca a mi
cabeza, ¿Qué quiere hacer con eso?
-¿Vas a
vendarme los ojos?- Dije tratando de saber lo obvio.
-¿No lo
crees correcto?- Dice viéndome desde arriba de mis ojos.
-No, no la
primera vez contigo, por lo menos no hoy, luego vemos tus maneras…
-¿Maneras?
–Preguntó con ambas cejas levantadas, que... ¿Acaso lo ve cosa de todos los
días a esto? No me apetece cogerla usando estas cosas tan raras.
No le
respondí y ella levantó mi mentón mientras mecía su cabeza a ambos lados
sonriendo.
-Como
quieras bebe, pero esta es la última vez que duermes en mi habitación –Me
acerqué tomándola por sorpresa y la cargué en mis brazos mientras dejaba
escuchar un pequeño ruido de su boca.
-¿Te
sorprendí? –Le dije viéndola con ambos ojos abiertos de par en par.
-¡Bajame!
–Dijo saliéndose de mis brazos.
-¿Que está
mal? –Dije viéndola alejarse de mis brazos.
-No, no me
gusta que me toquen no –Incomoda me desafiaba mientras me tomaba de la
mano.-Nadie me había agarrado entre brazos antes –Dijo explicándose, pero aún
no entendía que tenía eso de malo.
-Que bien,
me alegro de haber tenido el honor de ser el primero –Abro la puerta y la
cierra en un portazo detrás de mí ya cuando ambos estabamos afuera.
-¿Cómo que
no te gusta que te toquen? –Pregunte, realmente no entendía eso.
CONTINÚA...
No hay comentarios:
Publicar un comentario