-El vaso
Marcos, te lo traje cargado y ahora está vacío- Cerré los ojos y la vi reírse
como pequeña. Decidí que le haría otra pregunta incómoda, para ver si se le iba
lo burlona.
-¿Vos me quitaste la ropa anoche?- Su rostro se
detuvo con la sonrisa y se puso serio y rojo en segunditos. Me asintió,
mientras el que comenzaba a reírse, era yo…Continuación:
-¿De que te
reís?- Me miró queriendo intimidarme.
-De vos me
río, ¿sabes que?- Dije viéndola. –No eres tan dura como te imaginaba…- Incliné
mi cabeza hacía un lado y al otro estirando mi nuca. Ella respondió.
-No me conoces
no puedes decir como soy, ni hacerte ideas, Guerrero –Dijo muy segura de sí,
como siempre. No sé como zafa de todo lo incómodo en segundos y lo sobrelleva
de manera como si fuese tan normal, como si no estuviese pasando.
-¿Como
llegamos hasta acá? –Pregunté viéndola.
-Con auto, y
piernas –Dijo sonriente, aunque no exageraba.
-Bien, y
¿Por que no me llevaste a casa? –Ella fijó su mirada en mis ojos, sí, eso es
nena, entendiste mis intenciones.
-Te
dormiste, no sé en donde demonios vives, y bueno, no me quedó más que traerte
aquí, ya que cuando retomaste consciencia lo más claro que entendí es que
debías mandarme a la mierda de tu cabeza. –Me puse nervioso al oírla escuchar
eso, mis manos comenzaron a sudarme y pregunté.
-¿Yo dije
eso? –Ella asintió y me comentó que mientras me acomodaba, yo le decía que me
dejara, que necesitaba alejarla de mi mente. Era cierto, no hacía más que
pensar en ella, en sus ojos, su mirada, sus piernas… En estas últimas semanas
solo fui “Victoria Bandi” una y otra vez, pero eso no quiere decir que tenga
algo contra ella.
-¿Ubicaste
tu ropa? –Preguntó viéndome y sus ojos con aire a diversión ¿Esto es divertido?
Yo lo veo más humillante para mí. Una mujer me salvó de caer tendido en una
zanja hasta el otro día y la puta casualidad que será mi jefa o la jefa de mi
jefe.
Sus ojos
sobre los míos, parándose de la cama y tratando de olvidar lo recién hablado.
-No tengo
nada en contra tuyo Victoria –Tenía que dejárselo en claro.
-Yo nunca
dije que tuvieras algo en contra mío –Dijo de lo más tranquila, encogió los
hombros, cerró los ojos y finalizó. –¿Encontraste tu ropa o no? –Terminó sin
dar importancia a lo demás.
-No –Dije
secamente mientras desviaba mi mirada a mis manos, esta mujer me hacía sentir
como el idiota que soy.
-¿No? Te muestro, tienes allí una silla, del lado del
armario, ahí está tu ropa acomodada. Te daré privacidad. –Se alejó para irse,
pero la retuve un segundo más.
-Gracias –Dije algo incómodo. Pero muy agradecido, ella había
hecho cosas increíbles por mí ese día, la verdad es que recordando todo lo
sucedido, tengo una charla pendiente con “mi mejor amiga”.
Ella se sorprendió por
algo que no entiendo, ¿Qué tiene de raro agradecerle?
-No tenés porque dar gracias Marcos, cualquier persona que
tenga mínimo porcentaje de cerebro hubiera hecho lo mismo. –Se sonrió y salió
caminando, atravesó la puerta y la cerró tras ella. ¡Demonios! ¡Que mujer tan
intensa! Tendrá que enseñarme tanto que hace porque realmente no entiendo como
es que deja a todos como idiotas con tan solo una mirada de esas…
*Victoria*
¡Dios! Que
hombre tan curioso, debería ser más accesible. “Sumiso”. Mjmm… Me sonrió de
solo pensarlo, jamás sentí el deseo de que un hombre se dé a mis maneras, a adiestrarlo en mis gustos particulares sería
tan excitante... ¡Ya lo sé! Soy una desquiciada y estoy enferma, lo sé, pero… ¿Él tiene que saberlo?
¿Realmente quiero que él esté conmigo? Por lo menos, ¿Quiero que esté conmigo así?
Casi siempre conozco hombres que están preparados para la
vida que les ofrezco, no lo sé… No lo veo en esa situación, pero ¿porque me
molesto tanto por él? Ah… Parece que eh desarrollado una especie de maldita
obsesión con este hombre ¿Qué demonios estás haciendo conmigo Marcos Guerrero? Jamás
lo sabré hasta que lo descubra, me encanta descubrir cosas nuevas, es lo que
hago, es para lo que existo, construir, inventar, descubrir, ¡crear! Y no me
quedaré atrás con él, desde mi principio lo encontré y lo decidí, no me voy
cansar y rendir hasta tenerlo entre mis brazos en mi cuarto de juegos, a mi
disposición…
Volví a la
sala de esa suite. Y suena mi teléfono con un texto. Es Natacha.
*¡Hi nena! ¿Cuántas posiciones
hiciste? Decime que el delicioso Marcos Guerrero te dio una noche de
felicidad…*
¡Que
desgraciada! ¿Qué tiene de bueno saber de mí? ¡Es insoportable! Respondo.
*No es de tu incumbencia, avísale a
Julián que no maté a su amigo. ¿Eso quiere decir que lograron encontrar las
llaves? Espero que te hayas cuidado*
Envío mi
mensaje y espero. ¡Es temprano y raro de Natacha Bandi! Mi teléfono vibra.
-Victoria
Bandi. –Atendí sin mirar.
-¡Oye! ¿Cómo
no va a ser de mi incumbencia? Y para que sepas que obvio que me cuide, para
serte sincera hemos acabado la maldita caja de preservativos… – ¡Dios! No quiero tus detalles niña.
-Como te
gusta hablar. Buen día –Dije tratando de parecer tranquila, aunque podría estar
mandándola a la mierda. Es muy temprano para discutir.
-¡No me
respondiste! –Me gruñó. No me presiones…
-¿Tenía que
hacerlo? –Respondí. – ¡Oye vos! Solo quiero que le digas a Julián que Marcos aún
está vivo es todo.
-Y yo
realmente quería que seas un poco más abierta conmigo Victoria… ¡Soy tu hermana
demonios! –Gracias por la intención. Pero no hay nada emocionante que contar…
-Y yo
realmente no tengo nada emocionante que contarte. ¡Estaba en coma alcohólico!
–Le gruñí.
-Ok, después
hablamos. – ¿Aún tiene intenciones de hablar? ¿De qué?
-Ok, voy a
buscarte, podemos ir a almorzar ¿que me decís? –Le sugerí.
-Am… –De
pronto siento como el maldito teléfono se corta.
Camino de un
lado al otro con este maldito teléfono sin señal y al notar que jamás vuelve lo
lanzo contra la puerta.
-¡Maldito
teléfono! –Le grito a la maldita porquería. Realmente con la maldita cantidad
de maldito dinero que tengo, todavía conservo esa maldita porquería porque
tiene toda mi agenda ahí. Pero se acabo esa mierda para mí. Ya le diré a Andrea
que pase mi Maldita agenda al mejor maldito teléfono ecológico de todo el
maldito planeta. ¡Dios!
*Marcos*
Llegué a una
especie de sala de la enorme suite. Y la ví, llevaba un par de jeans negros, la
blusa blanca y altos zapatos negros. Observándola, la ví lanzando un teléfono
celular, estaba enojada con el aparato. Cuando la vi más tranquila, ingresé con
una sonrisa y mi mochila. Iba a irme por supuesto, y ella lo notó.
-¿Te irás
sin desayunar antes? –Preguntó, se supone que la acabo de ver lanzando un
teléfono y ¿quiere que me quede?
-No, no
quiero molestar, ya hiciste bastante por mi Victoria. –Dije tratando de no
invadirla, pero si dándole a entender que no quería irme, que quería estar con
ella, pero que realmente no quería molestarla.
-¿Quieres
irte? –Preguntó y sin pensarlo respondí.
-¡Por
supuesto que no! – ¡Mierda! ¡Que idiota! No tenés que mostrarte tan sincero con
ella. Se me sonrió de costado, y acercándose a mí, tomó mi mano y sacó mi
mochila. Hmm, sus manos tan sedosas y hermosas… ¡Calmate Guerrero!
Apoyó mi
mochila en el sillón y entrelazando mi mano en la suya, me condujo por la sala
hacia la mesa. Allí me hizo sentar en frente suyo y una cantidad absurda, pero
abundante de comida se asomaba por mis ojos sobre la mesa.
-Es
demasiada comida ¿Verdad? –La miré y fijando su mirada en su computadora,
tomaba un café negro y terminó.
-No sabía que te gusta, asique, solo pedí un poco de todo.
–Volvió su vista a mis ojos y ambos pares se encontraron. Esa electricidad que
nos rodea, su mirada se abrillanta cada vez que me mira, sus ojos arden, me
desea, me desea igual que yo a ella...
CONTINURÁ...
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