domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 5°

Anteriormente:
-El vaso Marcos, te lo traje cargado y ahora está vacío- Cerré los ojos y la vi reírse como pequeña. Decidí que le haría otra pregunta incómoda, para ver si se le iba lo burlona.
-¿Vos me quitaste la ropa anoche?- Su rostro se detuvo con la sonrisa y se puso serio y rojo en segunditos. Me asintió, mientras el que comenzaba a reírse, era yo…

Continuación:



-¿De que te reís?- Me miró queriendo intimidarme.
-De vos me río, ¿sabes que?- Dije viéndola. –No eres tan dura como te imaginaba…- Incliné mi cabeza hacía un lado y al otro estirando mi nuca. Ella respondió.
-No me conoces no puedes decir como soy, ni hacerte ideas, Guerrero –Dijo muy segura de sí, como siempre. No sé como zafa de todo lo incómodo en segundos y lo sobrelleva de manera como si fuese tan normal, como si no estuviese pasando.
-¿Como llegamos hasta acá? –Pregunté viéndola.
-Con auto, y piernas –Dijo sonriente, aunque no exageraba.
-Bien, y ¿Por que no me llevaste a casa? –Ella fijó su mirada en mis ojos, sí, eso es nena, entendiste mis intenciones.
-Te dormiste, no sé en donde demonios vives, y bueno, no me quedó más que traerte aquí, ya que cuando retomaste consciencia lo más claro que entendí es que debías mandarme a la mierda de tu cabeza. –Me puse nervioso al oírla escuchar eso, mis manos comenzaron a sudarme y pregunté.
-¿Yo dije eso? –Ella asintió y me comentó que mientras me acomodaba, yo le decía que me dejara, que necesitaba alejarla de mi mente. Era cierto, no hacía más que pensar en ella, en sus ojos, su mirada, sus piernas… En estas últimas semanas solo fui “Victoria Bandi” una y otra vez, pero eso no quiere decir que tenga algo contra ella.
-¿Ubicaste tu ropa? –Preguntó viéndome y sus ojos con aire a diversión ¿Esto es divertido? Yo lo veo más humillante para mí. Una mujer me salvó de caer tendido en una zanja hasta el otro día y la puta casualidad que será mi jefa o la jefa de mi jefe.
Sus ojos sobre los míos, parándose de la cama y tratando de olvidar lo recién hablado.
-No tengo nada en contra tuyo Victoria –Tenía que dejárselo en claro.
-Yo nunca dije que tuvieras algo en contra mío –Dijo de lo más tranquila, encogió los hombros, cerró los ojos y finalizó. –¿Encontraste tu ropa o no? –Terminó sin dar importancia a lo demás.
-No –Dije secamente mientras desviaba mi mirada a mis manos, esta mujer me hacía sentir como el idiota que soy.
-¿No? Te muestro, tienes allí una silla, del lado del armario, ahí está tu ropa acomodada. Te daré privacidad. –Se alejó para irse, pero la retuve un segundo más.
-Gracias –Dije algo incómodo. Pero muy agradecido, ella había hecho cosas increíbles por mí ese día, la verdad es que recordando todo lo sucedido, tengo una charla pendiente con “mi mejor amiga”.
 Ella se sorprendió por algo que no entiendo, ¿Qué tiene de raro agradecerle?
-No tenés porque dar gracias Marcos, cualquier persona que tenga mínimo porcentaje de cerebro hubiera hecho lo mismo. –Se sonrió y salió caminando, atravesó la puerta y la cerró tras ella. ¡Demonios! ¡Que mujer tan intensa! Tendrá que enseñarme tanto que hace porque realmente no entiendo como es que deja a todos como idiotas con tan solo una mirada de esas…
*Victoria*                                                     
¡Dios! Que hombre tan curioso, debería ser más accesible. “Sumiso”. Mjmm… Me sonrió de solo pensarlo, jamás sentí el deseo de que un hombre se dé a mis maneras, a adiestrarlo en mis gustos particulares sería tan excitante... ¡Ya lo sé! Soy una desquiciada y estoy enferma, lo sé, pero… ¿Él tiene que saberlo? ¿Realmente quiero que él esté conmigo? Por lo menos, ¿Quiero que esté conmigo así?
Casi siempre conozco hombres que están preparados para la vida que les ofrezco, no lo sé… No lo veo en esa situación, pero ¿porque me molesto tanto por él? Ah… Parece que eh desarrollado una especie de maldita obsesión con este hombre ¿Qué demonios estás haciendo conmigo Marcos Guerrero? Jamás lo sabré hasta que lo descubra, me encanta descubrir cosas nuevas, es lo que hago, es para lo que existo, construir, inventar, descubrir, ¡crear! Y no me quedaré atrás con él, desde mi principio lo encontré y lo decidí, no me voy cansar y rendir hasta tenerlo entre mis brazos en mi cuarto de juegos, a mi disposición…
Volví a la sala de esa suite. Y suena mi teléfono con un texto. Es Natacha.
*¡Hi nena! ¿Cuántas posiciones hiciste? Decime que el delicioso Marcos Guerrero te dio una noche de felicidad…*
¡Que desgraciada! ¿Qué tiene de bueno saber de mí? ¡Es insoportable! Respondo.
*No es de tu incumbencia, avísale a Julián que no maté a su amigo. ¿Eso quiere decir que lograron encontrar las llaves? Espero que te hayas cuidado*
Envío mi mensaje y espero. ¡Es temprano y raro de Natacha Bandi! Mi teléfono vibra.
-Victoria Bandi. –Atendí sin mirar.
-¡Oye! ¿Cómo no va a ser de mi incumbencia? Y para que sepas que obvio que me cuide, para serte sincera hemos acabado la maldita caja de preservativos… – ¡Dios! No quiero tus detalles niña.
-Como te gusta hablar. Buen día –Dije tratando de parecer tranquila, aunque podría estar mandándola a la mierda. Es muy temprano para discutir.
-¡No me respondiste! –Me gruñó. No me presiones…
-¿Tenía que hacerlo? –Respondí. – ¡Oye vos! Solo quiero que le digas a Julián que Marcos aún está vivo es todo.
-Y yo realmente quería que seas un poco más abierta conmigo Victoria… ¡Soy tu hermana demonios! –Gracias por la intención. Pero no hay nada emocionante que contar…
-Y yo realmente no tengo nada emocionante que contarte. ¡Estaba en coma alcohólico! –Le gruñí.
-Ok, después hablamos. – ¿Aún tiene intenciones de hablar? ¿De qué?
-Ok, voy a buscarte, podemos ir a almorzar ¿que me decís? –Le sugerí.
-Am… –De pronto siento como el maldito teléfono se corta.
Camino de un lado al otro con este maldito teléfono sin señal y al notar que jamás vuelve lo lanzo contra la puerta.
-¡Maldito teléfono! –Le grito a la maldita porquería. Realmente con la maldita cantidad de maldito dinero que tengo, todavía conservo esa maldita porquería porque tiene toda mi agenda ahí. Pero se acabo esa mierda para mí. Ya le diré a Andrea que pase mi Maldita agenda al mejor maldito teléfono ecológico de todo el maldito planeta. ¡Dios!
*Marcos*
Llegué a una especie de sala de la enorme suite. Y la ví, llevaba un par de jeans negros, la blusa blanca y altos zapatos negros. Observándola, la ví lanzando un teléfono celular, estaba enojada con el aparato. Cuando la vi más tranquila, ingresé con una sonrisa y mi mochila. Iba a irme por supuesto, y ella lo notó.
-¿Te irás sin desayunar antes? –Preguntó, se supone que la acabo de ver lanzando un teléfono y ¿quiere que me quede?
-No, no quiero molestar, ya hiciste bastante por mi Victoria. –Dije tratando de no invadirla, pero si dándole a entender que no quería irme, que quería estar con ella, pero que realmente no quería molestarla.
-¿Quieres irte? –Preguntó y sin pensarlo respondí.
-¡Por supuesto que no! – ¡Mierda! ¡Que idiota! No tenés que mostrarte tan sincero con ella. Se me sonrió de costado, y acercándose a mí, tomó mi mano y sacó mi mochila. Hmm, sus manos tan sedosas y hermosas… ¡Calmate Guerrero!
Apoyó mi mochila en el sillón y entrelazando mi mano en la suya, me condujo por la sala hacia la mesa. Allí me hizo sentar en frente suyo y una cantidad absurda, pero abundante de comida se asomaba por mis ojos sobre la mesa.
-Es demasiada comida ¿Verdad? –La miré y fijando su mirada en su computadora, tomaba un café negro y terminó.
-No sabía que te gusta, asique, solo pedí un poco de todo. –Volvió su vista a mis ojos y ambos pares se encontraron. Esa electricidad que nos rodea, su mirada se abrillanta cada vez que me mira, sus ojos arden, me desea, me desea igual que yo a ella...

CONTINURÁ...

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