—Bien,
vamos…—Victoria por fin me sacó la mirada de encima.
Victoria sale por la puerta al lado de Julian y
se para en la puerta de entrada observando a su hermana y, en cuanto podía, a
mí de reojo.Continuación:
Natacha se
para enfrente de Julian y lo agarra en sus brazos y dándole un largo y
prolongado beso.
Se sonríen
al separarse.
—Nos
hablamos, amor—un pico de despedida y Natacha vuela al lado de Victoria.
En cuanto a
¿nuestra despedida? Fue un maldito tirón de manos y eso fue todo.
—Esta noche…
—La presioné. Ella me asintió algo rígida.
—Por
supuesto. Hasta entonces. —Respondió. Salió junto a su hermana, quien segundos
antes nos miró expectantes junto a Julián.
*Victoria*
—Sí, sí,
quédese tranquilo y confíe en que yo le mando el mail con los proyectos e
informes para esta tarde… por supuesto… muy bien, hasta luego—otro negocio
adentro ¡Bien Victoria!
Sonreí
satisfecha dándole ‘enviar’ al mail prometido.
Miré mi
agenda y tenía un descanso.
Me recosté
sobre mi asiento y relajé mis manos sobre mi abdomen.
Tenía un
poco de hambre pero otro pensamiento pasaba por mi cabeza e inmediatamente el
‘hambre’ ya no era de un café con medialunas.
Estas
radiante hoy… ¡Demasiado! ¿Por qué será?
Marcos…
Marcos…
¿Qué mierda
tengo con vos?
El beso de
esta mañana… Hmm… El beso…
Simplemente
recordarlo hace que mi abdomen se contraiga.
Cierro mis
ojos y tiro mi cabeza hacia atrás.
Lo imagino
en mi sala de juegos. Me haría tan feliz, lo deseo tanto, deseo que acepte, ya
es un capricho. Victoria Bandi, Gerenta
General, Dominante BDSM y Caprichosa… ¿Pega? ¡Mierda Marcos Guerrero! ¡Parezco
una maldita niña!
Suspiró y
vuelvo a abrir mis ojos.
¿Qué iba a
ponerme esta noche? Oh. Para, para… ¿Desde cuando me preocupa eso?
Bueno, mis
taco aguja negros me van a servir y podría mi Versace rojo corto hasta dos
dedos encima de la rodilla y sin mangas. Sí, justo.
Me sonreí a
mi misma con satisfacción. Tendré que poner todo de mí, el delicioso Jovencito
Marcos Guerrero tiene que ser mi Sumiso, y si para eso tengo que usar todas las
malditas técnicas de seducción que existen, ¡Lo haré! No hay hombre que se
resista a mí…
Esa noche tenía
que ser. Tenía que saciar mi deseo, calmar mis caprichos…
*Marcos*
Luego del
beso, aceptó mi invitación a cenar esa noche. Nuestro deseo crecía en cada
mirada, en cada sonrisa durante todo el viaje. Pero al final decidió ir primero
a su departamento, tenía que mostrarme su estilo de vida, o eso es lo que dijo.
Realmente no entiendo que tiene que ver, pero la sigo, total… ¿Qué tan raro puede ser?
~~~
Llegamos a
su departamento, parece un castillo en el aire de inmenso, cuanto espacio para
una sola persona ¿No?
En un
instante me dejó solo y desapareció tras una puerta. Cuando la veía volver,
traía un contrato que quedé fijamente mirando sin entender nada. Solté mi
respiración, ya que la estaba reteniendo y decidí firmarlo.
-¿No vas
siquiera a leerlo? –Su ceja se arqueó y me le sonreí.
-Sé lo que
hago nena –Me miró con sus ojos entrecerrados.
-Debes leer
lo que firmas, Marcos –Me regañó. Por dios es peor que mi madre.
-Dice que no
debo contarle a nadie de lo que hacemos dentro de tu departamento, no necesito
contarle a ninguna de mis amigas las chismosas que me acosté con una mujer, no
me subestimes –Me frunció el ceño y decidió directamente terminar.
-Necesitaba
hacerlo, es por nuestra, seguridad –Se explicó.
-Como digas,
eres una figura importante en el país, no puedo negarme eso –La miré
plantándome en contra de su manera de intimidarme, si no hay que decir nada,
que así sea –Bueno, ¿ahora que sigue? ¿Tengo que hacerle el amor señorita
sabelotodo? –Se sonrió como gastándome, respondí la sonrisa sin entender la
gracia. Ella se sentó, dobló sus exquisitas piernas cuando tambien mecía su
cabeza a ambos lados y mientras me miraba se tentaba para finalizar.
-No, no
Marcos… A mí no me hacen el amor, a mi me cogen! ¡DURO! Espero que estés
preparado… –Delineó su labio superior con su dedo índice, demonios, odio cuando
una mujer hace eso, siento que me está tomando el pelo. Mi corazón iba a mil…
¿Que demonios acaba de decir? ¿Qué la cogen? ¿Y duro? ¡Mierda!
-¿Impresionado
señor Guerrero? –Me miró plantando esos pequeños ojos color miel que cada vez
se volvían más obscuros y ella me intimidaba a mí, como siempre, ¿Cómo demonios
lograba hacerme eso? Su media sonrisa ratona…
-No, solo
que jamás había escuchado esa palabra de una mujer tan... No me lo esperaba de
una… Así, como vos –Cerré los ojos sintiéndome todo un idiota al haberle dicho
esa estupidez. ¡Callate idiota! Me
regañó mi subconsciente.
-No todo es
lo que parece señor Guerrero –Susurró entre sonrisas de lo más fresca como si
estuviésemos hablando de algo razonable como el trafico o el clima.
-Bueno, ¿que
debo hacer que le guste Señorita Bandi? –Me arqueó una ceja, me le sonrío y se
levantó de su asiento. Tomando mi mano me hizo levantar y me dirigió hacia unas
escaleras, ya subiendo...
-Voy a
mostrarte mi cuarto de Juegos –Me quedo perdido en su sonrisa, tiene más mi
atención que incluso sus rojos y carnosos labios. Frenamos en una puerta de
madera subiendo las escaleras y me queda mirando. Ella da vueltas a la llave y
fijamente me intenta advertir con la mirada, junto a sus palabras.
-Sabes que
puedes irte en cuento quieras, o puedes quedarte e irte en la mañana ¿ok? Nada
ni nadie te retiene. –Le asiento y ella insiste. –Realmente quiero que lo
tengas en cuenta Marcos.
-Abrí la
maldita puerta Victoria –Se sonríe y me la abre con cara de espectadora
emocionada, para disfrutar de mi reacción.
Ingreso a la
habitación aún sin notar nada, solo una habitación totalmente obscura. Cuando
las luces se encienden de paso y siento como todo aparece con mi vista y se
trasporta hacia mi subconsciente quien mira las imágenes horrorizado. Mi boca
se abre y no hago más que ver todas las varas, fustas, látigos, esos distintos
tipos de objetos tan raros y supongo que todo para ese momento. Mi
Subconsciente abrió su puerta y me abandonó.
La
habitación, es una habitación negra, con los accesorios rojo fuerte y opaco,
una combinación, obscura ¿no? Me salgo de su mano y comienzo a recorrer el
lugar. Ella me mira seriamente en la espera de que puedo responderle, pero yo
no sé como responderle, ella… Ella ¿está loca? ¿Le gusta que le hagan daño…? o peor…
¿me quiere hacer daño a mí? Victoria enarco su ceja mientras tomaba el marco y
se apoyaba en él, su dedo índice recorría la línea de sus labios y no supero
que una mujer me haga eso, porque realmente me enloquece.
-Por favor,
no… No te hagas, no te recorras el labio con los dedos, porque si quieres que
te de duro y con paciencia no llegaré a usar estas cosas en ti directamente...
¡Voy a hacerlo! –Se sonrió algo sorprendida y me respondió.
-¿Tiene
debilidad señor Guerrero? –Sabe que si, se lo estoy diciendo, y lo sigue
haciendo…
-Sí, no lo
hagas, no quieres probarme enojado –Se acerca a mi boca y lo hace sobre mis
labios, ¿Qué le sucede? Mientras se gira a mí alrededor sigue hablando como si
no le importara.
–No me importa, eso quiero bebe que te enojes…-Como
siempre, me responde sin que diga nada. Agarra mi mano y toma uno de mis dedos
y lo introduce dentro de su boca. Hmm esa boquita… Soltando mi dedo, le dio un
beso y lo dejo sobre mi pierna rozándola ¿Me está provocando?CONTINUARÁ...
*Desde acá, empezamos a escribir juntas Malee y yo... Gracias por tu ayuda Malee...¡Somos un gran Equipo! :DD*
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