jueves, 6 de febrero de 2014

Capitulo 8°

Anteriormente:


—Bien, vamos…—Victoria por fin me sacó la mirada de encima.
Victoria sale por la puerta al lado de Julian y se para en la puerta de entrada observando a su hermana y, en cuanto podía, a mí de reojo.

Continuación:


Natacha se para enfrente de Julian y lo agarra en sus brazos y dándole un largo y prolongado beso.
Se sonríen al separarse.
—Nos hablamos, amor—un pico de despedida y Natacha vuela al lado de Victoria.
En cuanto a ¿nuestra despedida? Fue un maldito tirón de manos y eso fue todo.
—Esta noche… —La presioné. Ella me asintió algo rígida.
—Por supuesto. Hasta entonces. —Respondió. Salió junto a su hermana, quien segundos antes nos miró expectantes junto a Julián.
*Victoria*
—Sí, sí, quédese tranquilo y confíe en que yo le mando el mail con los proyectos e informes para esta tarde… por supuesto… muy bien, hasta luego—otro negocio adentro ¡Bien Victoria!
Sonreí satisfecha dándole ‘enviar’ al mail prometido.
Miré mi agenda y tenía un descanso.
Me recosté sobre mi asiento y relajé mis manos sobre mi abdomen.
Tenía un poco de hambre pero otro pensamiento pasaba por mi cabeza e inmediatamente el ‘hambre’ ya no era de un café con medialunas.
Estas radiante hoy… ¡Demasiado! ¿Por qué será?
Marcos… Marcos…
¿Qué mierda tengo con vos?
El beso de esta mañana… Hmm… El beso…
Simplemente recordarlo hace que mi abdomen se contraiga.  
Cierro mis ojos y tiro mi cabeza hacia atrás.
Lo imagino en mi sala de juegos. Me haría tan feliz, lo deseo tanto, deseo que acepte, ya es un capricho. Victoria Bandi, Gerenta General, Dominante BDSM y Caprichosa… ¿Pega? ¡Mierda Marcos Guerrero! ¡Parezco una maldita niña!
Suspiró y vuelvo a abrir mis ojos.
¿Qué iba a ponerme esta noche? Oh. Para, para… ¿Desde cuando me preocupa eso?
Bueno, mis taco aguja negros me van a servir y podría mi Versace rojo corto hasta dos dedos encima de la rodilla y sin mangas. Sí, justo.
Me sonreí a mi misma con satisfacción. Tendré que poner todo de mí, el delicioso Jovencito Marcos Guerrero tiene que ser mi Sumiso, y si para eso tengo que usar todas las malditas técnicas de seducción que existen, ¡Lo haré! No hay hombre que se resista a mí…
Esa noche tenía que ser. Tenía que saciar mi deseo, calmar mis caprichos…
*Marcos*
Luego del beso, aceptó mi invitación a cenar esa noche. Nuestro deseo crecía en cada mirada, en cada sonrisa durante todo el viaje. Pero al final decidió ir primero a su departamento, tenía  que mostrarme su estilo de vida, o eso es lo que dijo. Realmente no entiendo que tiene que ver, pero la sigo, total… ¿Qué tan raro puede ser?
~~~
Llegamos a su departamento, parece un castillo en el aire de inmenso, cuanto espacio para una sola persona ¿No?
En un instante me dejó solo y desapareció tras una puerta. Cuando la veía volver, traía un contrato que quedé fijamente mirando sin entender nada. Solté mi respiración, ya que la estaba reteniendo y decidí firmarlo.
-¿No vas siquiera a leerlo? –Su ceja se arqueó y me le sonreí.
-Sé lo que hago nena –Me miró con sus ojos entrecerrados.
-Debes leer lo que firmas, Marcos –Me regañó. Por dios es peor que mi madre.
-Dice que no debo contarle a nadie de lo que hacemos dentro de tu departamento, no necesito contarle a ninguna de mis amigas las chismosas que me acosté con una mujer, no me subestimes –Me frunció el ceño y decidió directamente terminar.
-Necesitaba hacerlo, es por nuestra, seguridad –Se explicó.
-Como digas, eres una figura importante en el país, no puedo negarme eso –La miré plantándome en contra de su manera de intimidarme, si no hay que decir nada, que así sea –Bueno, ¿ahora que sigue? ¿Tengo que hacerle el amor señorita sabelotodo? –Se sonrió como gastándome, respondí la sonrisa sin entender la gracia. Ella se sentó, dobló sus exquisitas piernas cuando tambien mecía su cabeza a ambos lados y mientras me miraba se tentaba para finalizar.
-No, no Marcos… A mí no me hacen el amor, a mi me cogen! ¡DURO! Espero que estés preparado… –Delineó su labio superior con su dedo índice, demonios, odio cuando una mujer hace eso, siento que me está tomando el pelo. Mi corazón iba a mil… ¿Que demonios acaba de decir? ¿Qué la cogen? ¿Y duro? ¡Mierda!
-¿Impresionado señor Guerrero? –Me miró plantando esos pequeños ojos color miel que cada vez se volvían más obscuros y ella me intimidaba a mí, como siempre, ¿Cómo demonios lograba hacerme eso? Su media sonrisa ratona…
-No, solo que jamás había escuchado esa palabra de una mujer tan... No me lo esperaba de una… Así, como vos –Cerré los ojos sintiéndome todo un idiota al haberle dicho esa estupidez. ¡Callate idiota! Me regañó mi subconsciente.
-No todo es lo que parece señor Guerrero –Susurró entre sonrisas de lo más fresca como si estuviésemos hablando de algo razonable como el trafico o el clima.
-Bueno, ¿que debo hacer que le guste Señorita Bandi? –Me arqueó una ceja, me le sonrío y se levantó de su asiento. Tomando mi mano me hizo levantar y me dirigió hacia unas escaleras, ya subiendo...
-Voy a mostrarte mi cuarto de Juegos –Me quedo perdido en su sonrisa, tiene más mi atención que incluso sus rojos y carnosos labios. Frenamos en una puerta de madera subiendo las escaleras y me queda mirando. Ella da vueltas a la llave y fijamente me intenta advertir con la mirada, junto a sus palabras.
-Sabes que puedes irte en cuento quieras, o puedes quedarte e irte en la mañana ¿ok? Nada ni nadie te retiene. –Le asiento y ella insiste. –Realmente quiero que lo tengas en cuenta Marcos.
-Abrí la maldita puerta Victoria –Se sonríe y me la abre con cara de espectadora emocionada, para disfrutar de mi reacción.
Ingreso a la habitación aún sin notar nada, solo una habitación totalmente obscura. Cuando las luces se encienden de paso y siento como todo aparece con mi vista y se trasporta hacia mi subconsciente quien mira las imágenes horrorizado. Mi boca se abre y no hago más que ver todas las varas, fustas, látigos, esos distintos tipos de objetos tan raros y supongo que todo para ese momento. Mi Subconsciente abrió su puerta y me abandonó.
La habitación, es una habitación negra, con los accesorios rojo fuerte y opaco, una combinación, obscura ¿no? Me salgo de su mano y comienzo a recorrer el lugar. Ella me mira seriamente en la espera de que puedo responderle, pero yo no sé como responderle, ella… Ella ¿está loca? ¿Le gusta que le hagan daño…? o peor… ¿me quiere hacer daño a mí? Victoria enarco su ceja mientras tomaba el marco y se apoyaba en él, su dedo índice recorría la línea de sus labios y no supero que una mujer me haga eso, porque realmente me enloquece.
-Por favor, no… No te hagas, no te recorras el labio con los dedos, porque si quieres que te de duro y con paciencia no llegaré a usar estas cosas en ti directamente... ¡Voy a hacerlo! –Se sonrió algo sorprendida y me respondió.
-¿Tiene debilidad señor Guerrero? –Sabe que si, se lo estoy diciendo, y lo sigue haciendo…
-Sí, no lo hagas, no quieres probarme enojado –Se acerca a mi boca y lo hace sobre mis labios, ¿Qué le sucede? Mientras se gira a mí alrededor sigue hablando como si no le importara.
–No me importa, eso quiero bebe que te enojes…-Como siempre, me responde sin que diga nada. Agarra mi mano y toma uno de mis dedos y lo introduce dentro de su boca. Hmm esa boquita… Soltando mi dedo, le dio un beso y lo dejo sobre mi pierna rozándola ¿Me está provocando?


CONTINUARÁ... 

*Desde acá, empezamos a escribir juntas Malee y yo... Gracias por tu ayuda Malee...¡Somos un gran Equipo! :DD*

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