domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 6°

Anteriormente:
-No sabía que te gusta, asique, solo pedí un poco de todo. –Volvió su vista a mis ojos y ambos pares se encontraron. Esa electricidad que nos rodea, su mirada se abrillanta cada vez que me mira, sus ojos arden, me desea, me desea igual que yo a ella.

Continuación

*Victoria*
¡Mierda! Que hermosa y excitante manera de comenzar la mañana. Sus miradas y las mías se reúnen por la sala, siento que este chico sería un gran sumiso si lo quisiera, costaría pero valdría la pena intentar… ¡Maldito desafiante! Si serías mío ya te hubiese sacado esta mierda de encima a azotazos. Si digo “Vas a comer” ¡Comerás!
Lo que encuentro raro es que hace tanto que tengo sueños horribles y me levanto con las gotas cayendo sobre mi frente. Pero esta noche no… Y todo gracias a este adorable jovencito ¿será?
La única manera que recuerdo que dormía de corrido y sin soñar con toda mi maldita mierda es cuando mi madre se aparecía en mis noches y me recostaba en su regazo, pobre mi hermosa madre, tan adorable y yo tan fría y tan enferma… Cincuenta tonos… Cincuenta sombras, las cuales todas son una mierda…
Muevo mi cabeza para acomodar mis pensamientos. Soy así, ¿Quien puede hacer algo para solucionar mi maldito y horrible inicio de vida? El maldito adicto a las drogas, mi adicta madre muerta, todo es una mierda, él y sus malditas amantes locas y putas desagradecidas de la vida que mi padre les daba todo. Todo dio por ellas y ellas se la agarraban conmigo. Yo apenas mis pequeños cuatro años…
-¿En que piensas Victoria? –Me asombró con su pregunta. Que responder…
-Nada, solo que llevo mucho trabajo hoy.
-Ah, me lo imaginaba. Quizás quieras que me vaya y no tendrás quien te moleste… -¿Por dios que mierdas decís? Viajé todo este maldito camino por vos…
-¡NO!  Solo quiero que comas ¿sí? –Dije tratando de ser dulce, cosa que solo hago cuando intento ganar mis batallas... Mis encantos de niña bonita lo valen perfecto para estas cosas. Sé muy bien el efecto que llevo con los hombres y a veces se puede volver muy bueno.
-Si… -Se las arregló muy bien para responderme. Mis efectos en él… ¿Hay hombre en esta tierra que no se deje llevar por solo la belleza exterior?
Y… Es la única belleza que conozco… ¡Es la única belleza que vos llevas Bandi! Es lo más probable…
-Oye, am… Cuénteme sobre usted señorita Bandi -¿Sobre mí? ¿Qué mierda quieres saber sobre mí?
-¿Qué quieres saber de mi Marcos? –Lo miro seriamente, quiero que piense bien lo que va a preguntarme. Lo mío es todo mierda bebe, no querrás saber nada…
-No sé, quizás… ¿Que tipo de vida llevas, solo pasas tu vida tras un escritorio? –Él se ve tan indefenso, tan frágil, hay veces en las que lo veo tan inocente… ¿Realmente quieres interferir a esta pobre criatura en toda tu mierda Bandi?
-Yo… Yo solo llevo una vida como toda mujer empresaria. Aunque jamás paro, solo cuando tengo un buen motivo… -Tú lo eres nene…
-Ah… -Dijo bajando la mirada. Es tan fácil de incomodarlo, eso me exalta y eleva mi ego. Aunque me encantaría saber que saldría de él bajo mi mano o una fusta… ¿Reaccionaría? Siento que tiene alma de sumiso natural. Eso es mucho. Hay veces en las que me desafía bastante… Es algo impredecible Marcos Guerrero.
-Y… ¿Divertirte? Sos una mujer joven, ¿no salís con hombres de tu edad? – ¡Hey! ¡No soy una vieja Guerrero! Obvio que me divierto, tengo los encuentros Bondage, aunque últimamente no eh ido, no quiero ver a Christian, me volverá loca con que debo dejar trabajar y demás…
-Ya te eh dicho que miles de personas dependen de mí, no puedo divertirme. –Por ti lo haría bebe… ¡Pídemelo!
-¿Entonces voy a tener que matar toda ilusión de poder invitarte a cenar? –Sus ojos obscuros se me penetraron por dentro de los míos. Su sonrisa tan seductora quería hacer efecto e ingresar profundo en mí. No llegues allí, estarás atrapado no hay más que mierda ahí… Me sonreí, pero cuando ví que me respondía con esa sonrisa tan sincera e inocentemente hermosa… ¡No puedo hacer esto! Sacudí mi cabeza para olvidar todo este pamento al que llegué con este chico tan bueno y decidí mejor advertirle.
-No soy el tipo de mujer para vos, Marcos… -Noté la decepción en su rostro al elevar la vista en mis ojos. ¡Mierda! ¿Viaje hasta acá para rechazarlo?
-Ok… Necesito irme Victoria, empiezo mi turno en una hora y aún no llegué a casa. –Observé su plato y fruncí el seño. No comió una mierda ¬¬
-No comiste. –Dije hasta con la voz seria.
-Prometo comer algo en el camino señorita, no se enoje. –Debería golpearlo. Hay gente que desearía tener lo que él tiene frente a sus ojos ahora.
-Sos un hombre, no puedo obligarte a hacerlo si no queres. –Aunque si fuese por mí, ya hubieses terminado y no hubieses dejado ninguno de estos siete platos llenos ¬¬ Me paré y le dije. –Te acompaño, debo ir en busca de Natacha. Puedo llevarte.
-No, no hace falta, estoy bien. –Anoche borracho y hoy no desayunás ¿Queres que muera de un infarto querido?
-No comiste, anoche tomaste demás. No es buena idea ir en el colectivo. Además, es un poco absurdo que yo vaya hasta allá y no te lleve yendo ambos al mismo lugar ¿No lo crees? –Lo miré penetrando mis encantos preocupados y él se rehusó a desobedecerme, Bien.
-Bien Victoria. Para tu tranquilidad dejaré que tu chofer me lleve a casa. –Le regalé una de mis sonrisas y él la devolvió. Cerré la pantalla del ordenador y me levanté luego que él lo había hecho para tomar su mochila.
-¿Listo? –Pregunté.
-Sí. –Entrelacé mis dedos en los de su enorme mano cálida y lo miré a los ojos, esos enormes ojos marrones obscuros, llenos de vida. Jamás había tomado un sumiso con ese color de ojos tan obscuro y penetrante, siempre buscaba miradas sumisas y dominadas, pero esta me sonaba a Ojos Dominantes, me atraen…
Yo domino bebe… No respondió a mi reacción. Solo me miró expectante. Pasamos la sala de la suite, pasamos la puerta y el ascensor nos esperaba. Ingresamos en él y presioné el botón de último piso.
~~~
*Marcos*
El ascensor comenzó su emprendimiento hasta abajo y ella tenía mi mano tomada en la suya. Bajé la vista y ví realmente sentía la piel de su mano sobre la mía, noté sus uñas bien cuidadas y pintadas de rojo.
La electricidad comenzó a recorrer el lugar y sentí como mi mano comenzaba a sudar. El estómago se me removía y tenía muchas ganas de besarla, sentir su piel, sus labios. Jamás me había sucedido eso con ninguna mujer ¡Mierda! Ella me mira. Sus ojos brillantes color miel se encuentran con los míos. Comenzamos a desafiarnos.
-¡A la mierda con todo esto! –Gruñó en un murmuro y cuando me quise dar cuenta, tenía mis muñecas a ambos lados de mi cuerpo estampadas contra la pared del ascensor.
Su boca se encontraba con la mía y dejé salir un gemido mientras abría la boca paso a su lengua. Soltó mis manos y acunó mis mejillas. Yo tomé su cabeza enterrando mis manos en las hebras de su cabello rubio fino y sedoso presionando hacia mí para reclamar esa boca que tanto me negó, hasta ahora.
Una de sus piernas recorrió la mía e hice un mínimo movimiento de asomar mi mano a su cintura, pero ella rápidamente me soltó y se alejó al sentir la puerta del ascensor abrirse.
Las respiraciones de ambos eran irregulares, pero ella se frenó luego de una gran bocanada de aire y limpió sus labios del rastro. Ella parecía como si saliese de tomar un té, mientras yo mantenía la boca abierta tratando de reponer mi aire. Pasé mis dedos por la boca y me limpié su brillo.
Lo caliente que estaba el ambiente fue notado por ambas mujeres en traje que subieron y al vernos, sonrieron mientras nos daban la espalda. Victoria se acercó a mí y volvió a tomar mi mano seriamente. ¡Es inhumano parecer tan desapercibido después de haberme dado tremendo beso mujer!
Salimos del ascensor y ella presionaba mi mano.
-¿Qué es lo que tienen los ascensores? –Dice viendo hacia atrás mientras la impulso a seguir caminando, como a los niños… Hmm, mi nena mala. Quiero ver que se siente tener esas piernas aferradas a las mías, sentir el contacto de su piel contra la mía.
¡Mierda sí que me afecta!
*Victoria*
Si, si dije que no lo besaría hasta que conozca lo que realmente soy. Pero, es que ese maldito ascensor… ¿Cómo demonios puede una caja de metal remover tantos sentimientos y volver un momento tranquilo a la fogosa imagen de ese impresionante beso? ¿Cómo?

Mierda. Esto no es solo deseo, es más, atracción…

CONTINUARÁ...

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