martes, 11 de febrero de 2014

CAPITULO 10°

Anteriormente:
-¿Cómo que no te gusta que te toquen? –Pregunte, realmente no entendía eso.

Continuación:

-Err... es una de mis límites infranqueables. -¿Qué? ¿Infranqueable no viene de “No-Podes-Hacerlo”? ¡Mierda! ¿Eso querrá decir? No creo que no me deje tocarla. ¿O sí?
~~~
Mientras llegamos a la cama ya desataba mi corbata, odio los trajes, solo por ella lo llevo puesto. Malditas entrevistas.
-¿Qué vas a hacerme nena? –Pregunté no entendiendo sus maniobras.
-Voy a atarte –Tomé su cintura fuerte para acercarla a mi cuerpo.
–¿Queres duro? –La tomé más fuerte acercando su boca a la mía y antes de callarla termine. –¡Te voy a dar duro!
Escuché como tomó un fuerte suspiro y me agarró una mano con fuerza.
-No vuelvas a tocarme –Mantuvo muy fuerte atando un increíble atado de doble nudo.
-¿Fuiste niña exploradora? –Pregunté sonriendo mientras veía que se acercaba a mi boca.
-No, pero sé como hacer un nudo doble, ¿te gusta? –Preguntó expectante. Le asentí y vi como poco a poco me iba desvistiendo.
-Quiero tocarte Victoria… suéltame, así no es placentero para mí –Dije viéndola hacer todo mientras ella toda vestida y realmente no me había creido lo del límite infranqueable.
-¿Realmente no vas a dejarme tocarte? –Ella siguió con lo suyo y me negó. – ¿Nunca? –Volvió a negar y volví a preguntar. – ¿Tambien puedo tener mis límites infranqueables? –Abrió sus pequeños ojos y me asintió lentamente. Eso es, sabes mi respuesta a esto…
-Entonces tampoco voy a dejar que me toques, lo volveré uno de mis límites nena no me conoces… -Dio media sonrisa mientras dijo.
-Yo tengo el poder en esto Marcos, los límites infranqueables no son juego, son límites. –Riendo siguió hablando. –Juego mi cabeza a que tú apenas conoces los tuyos, ya lo conocerás, te lo aseguro, amo conocer límites, soy experta en eso, ya verás…
–Esto no va a ser nada bueno ¿verdad? –Ella me miró y asintiendo respondió.
-Si lo va a ser ya verás –Me miraba, como nos deseábamos desde el comienzo, noté en su rostro esa misma mirada que me hacía sobre sus lentes esa vez, sus ojos miel obscurecían poco a poco y cada vez estaba más desnuda. Cuando comenzaba a caer su blusa, bajó el cierre de su falda y ella calló deslizando la curva de su cuerpo.
-¿Eres una chica buena y te cuidas no? –Pregunté viéndola acercarse a mí.
-Siempre –Respondió. –Soy una Dominante, mi deber es tener todo bajo control, ¿Crees que esa pequeñez se escaparía de mis manos Guerrero? Cuanto me subestimaste bebe… –Dijo con una sonrisa de costado, se divierte conmigo la descarada. ¡Mierda como la deseo!
-No volveré a subestimarte nena. Igual me lo imaginé. –Sonreía junto a ella y volví a preguntar. – ¿Qué vas a hacerme eh? –Estaba en ropa interior, venía su esbelto y escultural cuerpo de Diosa frente de mí. ¿Ella desnuda para mí y yo con mis manos amarradas? ¿Eso es humano? Se acercó a mí rozando una de sus piernas con la mía, y eso bastó para que mi erección se notara ya dura como piedra. Tomando el lóbulo de mi oreja me susurró.
-Creo que has visto demasiado –Tomó ese bello y sedoso pañuelo que tenía su aroma y lo amarró muy bien sobre mis ojos. Mi vista estaba estorbada y yo solo sus manos sentía, poco a poco iba desamarrándome de la ropa, hasta a punto de sentir que no llevaba nada puesto.
-¿Quieres tomar algo? –Preguntó mientas sus tacos sonaban por la habitación.
-No –Dije en un susurro –A vos te quiero. –Mi voz sonaba entrecortada y apenas la había rozado. ¿Qué demonios está haciendo conmigo?
-Ok –Dijo como si me hiciera un favor. Se me acercó uniendo su frente con la mía, pasa de ser posesiva, a dulce, es, tan indecisa. Tomó mi miembro, quien estaba erecto solo con rozarla y sentirla –Que bien dotado esta Señor Guerrero. –Me sonreí.
-A su servicio Señorita Bandi –Gruñí al sentir como tiraba de mi vello púbico con sus dientes.
-Ya veremos si es así –Terminó por introducir mi miembro en su boca. Juagaba con su aterciopelada lengua por toda mi longitud y luego presionaba y succionaba duro. No podía evitar tirar de mi cadera para introducirlo más profundo, esa mujer me estaba haciendo ver estrellas. –Quieto Guerrero –Me mordió y me quedé quieto. Tiré la cabeza hacia atrás sintiendo como me acercaba a la cumbre de un gran e intenso orgasmo producido por su boquita y cuando ya me venía, ¡Maldiciooon!
-No… –Le susurré mientras me frustraba por el orgasmo no alcanzado.
-Tendremos que trabajar en tu inquietud ¡Quieto! –Se volvió a introducir y me seguía moviendo, una vez más me frenó antes de llegar. ¡NOO! Mi subconsciente volvió y se pegaba la cabeza contra la pared muy frustrado.
-Victoria, por favor… –Le supliqué.
-¡Quedate quieto o jamás te dejaré llegar! –Me suspiró mientras me lo soplaba, ¡que mujer Diosito! ¿En dónde mierda me metí?
Finalmente no llegué nunca a mi orgasmo, porque se asomó a mí subiéndose a mis piernas y pasó su dulce boca sobre la mía haciéndose un recorrido por mi paladar y cediéndome su lengua para que las chocáramos.
-Pruébate, que rico sabes ¿verdad Guerrero? –Preguntó mientras rozaba mi lengua con la suya y podía sentir mi gusto en su boca.
 Fue bajando por mi barbilla lambiendo y chupando con su boca mientras tirada de mis muñecas tratando de soltarme, necesitaba tocarla pero no lograba salirme. Ella viajaba por mi pecho, acariciaba mi espalda, besaba todo mi torso mientras subía y bajaba con su boca por toda mi piel.
Al llegar nuevamente a mi miembro, lo jaló con su boca y acercándose a mi oído susurró.
-¿Estás listo bebe? –Ya no sabía que decirle, lo único que hice fue asentir y susurrar.
-Si –Sentí como allegaba su cavidad hacia mí. Cuando sentí que gemía en mi oído, se enterraba en mí dejándome sentirla, se introducía ella misma en mi, y yo que quería tocarla…
-Desátame, dale desátame –La besaba mientras comenzaba a moverse encima de mí y cabalgarme como yegua.
-No, no puedo… No.
~~~
Me levanté sin creer que esté yo acá, en su casa, con este bombón asesino que acaba de obligarme a ¿cogerla duro? Ahora me parece gracioso, pero antes casi muero de un paro. Es tan atractiva, tan descarada, tan dura y dominante… ¡Dominante! Aún no creo que yo haya dado el control y que vaya a tener el control de mí…
Viéndola a ella y su persona… Parece tan fría y tan dura consigo misma todo el tiempo, yo se que esconde cosas profundas, lo siento…
Fijo mi vista a la ventana y veo que aún está obscuro, miro al reloj despertador que tiene al lado de su cama y veo que faltan cinco para las cinco. Un sonido angelical de una voz que reconozco de algún lado viene desde la sala de su inmenso departamento. ¿Por qué un lugar tan grande para una sola persona?
Se escucha una voz dulce, se que la canción es de Alicia Keys, pero no es ella la que canta, es tan triste… Me asomo hacia la puerta y me apoyo en el marco.
Veo la más exquisita imagen de su boca haciendo sonar cada letra y de sus dedos sobre las teclas del piano haciendo sonar cada nota, ambos acompasados en la misma canción y haciendo que corazón se quiera salir, es tan imposible de entender, es una incógnita, es una caja de sorpresas. No me había dejado verla tan tranquila antes… Escucharla cantar es especial, lo hace con tanta pasión, realmente está sintiendo lo que canta, la canción es muy romántica… Lástima que la melodía es tan triste y vacía.
-That I want
Or need to be without you
I wanna give my all…
 Baby just hold me
Simply control me
Because your arms, they keep away the lone lies
When look into your eyes
Then I realize
 All I need is you in my life
All I need is you in my life… ♬(Alicia Keys "Never felt this way before" http://www.youtube.com/watch?v=eIiTNwZE8js ) –Siento Como frena al verme desde los reflejos del vidrio y me acerco a ella con una sábana amarrada desde la cintura para abajo. Me sonrío y la escucho decirme.......

CONTINUARÁ...

Capitulo 9°

Anteriormente:
–No me importa, eso quiero bebe que te enojes…-Como siempre, me responde sin que diga nada. Agarra mi mano y toma uno de mis dedos y lo introduce dentro de su boca. Hmm esa boquita… Soltando mi dedo, le dio un beso y lo dejo sobre mi pierna rozándola ¿Me está provocando?

Continuación:

-Emm tienes que saber que… todo lo que esta acá, es para ti, no para mi, acá la única que hace las reglas soy yo y el que las cumple eres tu –Su dedo índice recorre mi pecho y la observo, me está provocando, lo que ella no sabe es que si sigue así, voy a tener que responderle.
-Ah, bien guardado se lo tenía señorita Bandi –Dije mirándola, arrugó su frente y rodó los ojos mientras me ordenó.
-Tenemos que hablar Marcos –Me señaló la puerta y no pude negarme a obedecerla. Camino hasta ella y tomando mi mano volvemos a bajar. Se aleja por la misma puerta que antes y luego de eso me ordena que me siente en uno de los sillones.
*Victoria*
Extiendo mi contrato frente sus ojos y lo veo observarlo.
-¿Qué es todo esto nena? El cuarto raro y el contrato… ¿Cuál es el punto? –Dijo seductoramente con una sonrisa. Suspiro.
-Tienes que leerlo. –Dije viéndolo a los ojos.
-¿Te gusta hacer daño? ¿Sos sádica? –Dijo dejando un espacio pequeño en cada pregunta con ambos ojos extendidos por la última. Yo… ¡Mierda!
-Primero: No hago daño, doy placer. Y segundo: No soy sádica, soy Dominante. –Lo observé para tratar de notar su expresión. Hizo una mueca de no entender, mientras pasaba una mano por su frente y volvió a preguntar.
-¿Y que vas a dominar? – ¿Es obvio no?
-A ti –Me miró con los ojos nuevamente extendidos y la boca entreabierta sin creerlo. Lo miré expectante mientras veía su reacción, creo que esto no fue una buena idea. Finalmente, logra responderme.
-¿Por qué? ¿Por qué tendría que hacer esto? –Lo observé. Porque quiero ¿es una respuesta?
-Para complacerme. Es lo que deseo. – ¡Mierda! Esto sí que es difícil. Su boca se abre y me observa aún sin entender, lo noto en sus ojos, no entiende.
-¿Y como se supone que lo haga? –Tomo el contrato en las manos y se lo vuelvo a extender.
-El contrato. Tengo mis reglas que tú debes obedecer.
-¿Con que fin?
-Con el fin de complacerme y beneficiarte. Si cumples mis reglas, te voy a recompensar a lo grande. Pero si por lo contrario me desobedeces, te voy a castigar y así aprenderás –Me miró aún casi sin entender demasiado y toma el contrato en sus manos.
-¿Dominarme? ¿Realmente esto te complace? –Me miró y le asentí. Vamos bebe, no es tan difícil…
-Es cuestión de confianza y respeto de ambas partes. Aunque deberás aceptar y ceder que yo haga mi voluntad en ti, donde, cuando y como yo quiera. Si así lo haces, y me entregas tu sumisión en perfecta totalidad, serás recompensado. Si no haces mi voluntad, te castigo, duro y placenteramente intenso. Cuan mayor sea tu sumisión, mayor es mi placer.
-¿Y yo que gano con todo esto? –Dios, nene… No estoy acostumbrada a hablar tan detalladamente de esto.
Mi costumbre es ir a buscar a un increíble morenazo que ya esté preparado para la vida que le ofrezco, realmente esto es difícil. Te doy lo que quieras bebé... ¡Ah, ya tengo esta respuesta! Sé que va a agradarle. Miró hacia un costado y respondo en un impulso.
-A mí. –Poso mi dedo índice en el final de mi cabello y lo enrollo, esto no es nada fácil.
-¿Totalmente? –Pregunta de inmediato y le asiento.
-Supongo… Me gusta la fidelidad, no me gusta compartir –Sus ojos no son los mismos ya… Están más apagados y algo frustrados. ¡Mierda! Siento que me tendría que haber conformado con una vainilla de medianoche. ¡Maldición! Creo que espante al pequeño Guerrero…
-¿Esta es de la única manera que podemos estar juntos? –Me encantaría que fuese de otra manera pero mi vida es pura mierda y es así como consigo que funcione. Yo, a diferencia de ti, si conozco mis límites y no querrás que eso suceda bebe…
-Sí, así es como funciono… –Murmuro. La verdad es que no se que más decir, realmente si no acepta no habrá más que hacer con él, tendré que dejarlo ir…
*Marcos*
Mierda. Mierda. Mierda, está completamente desquiciada. Pero es tan hermosa y atractiva. Esto es malo, muy malo, porque sé que sin ver este maldito contrato lo voy a firmar y voy a tener que hacer todo lo que una maldita mujer me diga. Maldita sea. De seguro la veo con los ojos muy abiertos y la boca abierta. Se enrolla el pelo de nervios ¿será? No lo sé. Jamás lo voy a entender. No es sádica, ¿que mierda es esto entonces? ¿Dominar?
-No voy a hacerte daño Marcos –Sus ojos eran intensos y prometedores.
-Lo sé Victoria pero no termino de comprender que es todo esto. –Ella me miró como irritada de tanto explicarme. No lo entiendo. ¿Dominante? ¿Dominarme? ¿Dominar? Eso suena raro. Me gusta dominar, pero no haría algo que ella no quiera hacer. ¿Ella me obligará?
-Solo debes dejarme tomar el control y todo irá perfecto. –Ella volvió a enrollar las puntas de su cabello enrollándolo aún más y cada vez quedaba más rizado.
-Está bien Victoria. Voy a intentar hacer esto. – ¡Dominante! Con razón es tan imponente, tan densa con que coma y demás.
Se paró, se acercó a mí, posó una mano en mi mano y me ordenó.
-Camina Marcos.
Me volvió a llevar hacia aquella habitación obscura con luz tenue y dulce aroma a mujer.
-Vamos a empezar con lo básico, solo… Porque es tu primera noche, a menos que ya conozcas lo que…
-¡Jamás! –Dije sin dejarla terminar, que idiota nunca dejando mis pensamientos dentro de la cabeza. Cerré los ojos regañando a mi estúpida boca y ella me mira para responderme.
-Bien –Se acercó a mí mientras iba desatando el pañuelo de seda en negro que llevaba en su esbelto cuello. No pude evitar dejar de verla para ver todos esos objetos con raro aspecto que ni me imagino para qué carajo sirven. Me distraía viendo todo que estaba expuesto como si fuesen piezas de arte, es increíblemente raro, mejor dicho, exótico, única en su especie la loquita.
Pasa su pañuelo por su mano y tengo su escote en mi vista, su pañuelo se acerca a mi cabeza, ¿Qué quiere hacer con eso?
-¿Vas a vendarme los ojos?- Dije tratando de saber lo obvio.
-¿No lo crees correcto?- Dice viéndome desde arriba de mis ojos.
-No, no la primera vez contigo, por lo menos no hoy, luego vemos tus maneras…
-¿Maneras? –Preguntó con ambas cejas levantadas, que... ¿Acaso lo ve cosa de todos los días a esto? No me apetece cogerla usando estas cosas tan raras.
No le respondí y ella levantó mi mentón mientras mecía su cabeza a ambos lados sonriendo.
-Como quieras bebe, pero esta es la última vez que duermes en mi habitación –Me acerqué tomándola por sorpresa y la cargué en mis brazos mientras dejaba escuchar un pequeño ruido de su boca.
-¿Te sorprendí? –Le dije viéndola con ambos ojos abiertos de par en par.
-¡Bajame! –Dijo saliéndose de mis brazos.
-¿Que está mal? –Dije viéndola alejarse de mis brazos.
-No, no me gusta que me toquen no –Incomoda me desafiaba mientras me tomaba de la mano.-Nadie me había agarrado entre brazos antes –Dijo explicándose, pero aún no entendía que tenía eso de malo.
-Que bien, me alegro de haber tenido el honor de ser el primero –Abro la puerta y la cierra en un portazo detrás de mí ya cuando ambos estabamos afuera.

-¿Cómo que no te gusta que te toquen? –Pregunte, realmente no entendía eso.

CONTINÚA...

jueves, 6 de febrero de 2014

Capitulo 8°

Anteriormente:


—Bien, vamos…—Victoria por fin me sacó la mirada de encima.
Victoria sale por la puerta al lado de Julian y se para en la puerta de entrada observando a su hermana y, en cuanto podía, a mí de reojo.

Continuación:


Natacha se para enfrente de Julian y lo agarra en sus brazos y dándole un largo y prolongado beso.
Se sonríen al separarse.
—Nos hablamos, amor—un pico de despedida y Natacha vuela al lado de Victoria.
En cuanto a ¿nuestra despedida? Fue un maldito tirón de manos y eso fue todo.
—Esta noche… —La presioné. Ella me asintió algo rígida.
—Por supuesto. Hasta entonces. —Respondió. Salió junto a su hermana, quien segundos antes nos miró expectantes junto a Julián.
*Victoria*
—Sí, sí, quédese tranquilo y confíe en que yo le mando el mail con los proyectos e informes para esta tarde… por supuesto… muy bien, hasta luego—otro negocio adentro ¡Bien Victoria!
Sonreí satisfecha dándole ‘enviar’ al mail prometido.
Miré mi agenda y tenía un descanso.
Me recosté sobre mi asiento y relajé mis manos sobre mi abdomen.
Tenía un poco de hambre pero otro pensamiento pasaba por mi cabeza e inmediatamente el ‘hambre’ ya no era de un café con medialunas.
Estas radiante hoy… ¡Demasiado! ¿Por qué será?
Marcos… Marcos…
¿Qué mierda tengo con vos?
El beso de esta mañana… Hmm… El beso…
Simplemente recordarlo hace que mi abdomen se contraiga.  
Cierro mis ojos y tiro mi cabeza hacia atrás.
Lo imagino en mi sala de juegos. Me haría tan feliz, lo deseo tanto, deseo que acepte, ya es un capricho. Victoria Bandi, Gerenta General, Dominante BDSM y Caprichosa… ¿Pega? ¡Mierda Marcos Guerrero! ¡Parezco una maldita niña!
Suspiró y vuelvo a abrir mis ojos.
¿Qué iba a ponerme esta noche? Oh. Para, para… ¿Desde cuando me preocupa eso?
Bueno, mis taco aguja negros me van a servir y podría mi Versace rojo corto hasta dos dedos encima de la rodilla y sin mangas. Sí, justo.
Me sonreí a mi misma con satisfacción. Tendré que poner todo de mí, el delicioso Jovencito Marcos Guerrero tiene que ser mi Sumiso, y si para eso tengo que usar todas las malditas técnicas de seducción que existen, ¡Lo haré! No hay hombre que se resista a mí…
Esa noche tenía que ser. Tenía que saciar mi deseo, calmar mis caprichos…
*Marcos*
Luego del beso, aceptó mi invitación a cenar esa noche. Nuestro deseo crecía en cada mirada, en cada sonrisa durante todo el viaje. Pero al final decidió ir primero a su departamento, tenía  que mostrarme su estilo de vida, o eso es lo que dijo. Realmente no entiendo que tiene que ver, pero la sigo, total… ¿Qué tan raro puede ser?
~~~
Llegamos a su departamento, parece un castillo en el aire de inmenso, cuanto espacio para una sola persona ¿No?
En un instante me dejó solo y desapareció tras una puerta. Cuando la veía volver, traía un contrato que quedé fijamente mirando sin entender nada. Solté mi respiración, ya que la estaba reteniendo y decidí firmarlo.
-¿No vas siquiera a leerlo? –Su ceja se arqueó y me le sonreí.
-Sé lo que hago nena –Me miró con sus ojos entrecerrados.
-Debes leer lo que firmas, Marcos –Me regañó. Por dios es peor que mi madre.
-Dice que no debo contarle a nadie de lo que hacemos dentro de tu departamento, no necesito contarle a ninguna de mis amigas las chismosas que me acosté con una mujer, no me subestimes –Me frunció el ceño y decidió directamente terminar.
-Necesitaba hacerlo, es por nuestra, seguridad –Se explicó.
-Como digas, eres una figura importante en el país, no puedo negarme eso –La miré plantándome en contra de su manera de intimidarme, si no hay que decir nada, que así sea –Bueno, ¿ahora que sigue? ¿Tengo que hacerle el amor señorita sabelotodo? –Se sonrió como gastándome, respondí la sonrisa sin entender la gracia. Ella se sentó, dobló sus exquisitas piernas cuando tambien mecía su cabeza a ambos lados y mientras me miraba se tentaba para finalizar.
-No, no Marcos… A mí no me hacen el amor, a mi me cogen! ¡DURO! Espero que estés preparado… –Delineó su labio superior con su dedo índice, demonios, odio cuando una mujer hace eso, siento que me está tomando el pelo. Mi corazón iba a mil… ¿Que demonios acaba de decir? ¿Qué la cogen? ¿Y duro? ¡Mierda!
-¿Impresionado señor Guerrero? –Me miró plantando esos pequeños ojos color miel que cada vez se volvían más obscuros y ella me intimidaba a mí, como siempre, ¿Cómo demonios lograba hacerme eso? Su media sonrisa ratona…
-No, solo que jamás había escuchado esa palabra de una mujer tan... No me lo esperaba de una… Así, como vos –Cerré los ojos sintiéndome todo un idiota al haberle dicho esa estupidez. ¡Callate idiota! Me regañó mi subconsciente.
-No todo es lo que parece señor Guerrero –Susurró entre sonrisas de lo más fresca como si estuviésemos hablando de algo razonable como el trafico o el clima.
-Bueno, ¿que debo hacer que le guste Señorita Bandi? –Me arqueó una ceja, me le sonrío y se levantó de su asiento. Tomando mi mano me hizo levantar y me dirigió hacia unas escaleras, ya subiendo...
-Voy a mostrarte mi cuarto de Juegos –Me quedo perdido en su sonrisa, tiene más mi atención que incluso sus rojos y carnosos labios. Frenamos en una puerta de madera subiendo las escaleras y me queda mirando. Ella da vueltas a la llave y fijamente me intenta advertir con la mirada, junto a sus palabras.
-Sabes que puedes irte en cuento quieras, o puedes quedarte e irte en la mañana ¿ok? Nada ni nadie te retiene. –Le asiento y ella insiste. –Realmente quiero que lo tengas en cuenta Marcos.
-Abrí la maldita puerta Victoria –Se sonríe y me la abre con cara de espectadora emocionada, para disfrutar de mi reacción.
Ingreso a la habitación aún sin notar nada, solo una habitación totalmente obscura. Cuando las luces se encienden de paso y siento como todo aparece con mi vista y se trasporta hacia mi subconsciente quien mira las imágenes horrorizado. Mi boca se abre y no hago más que ver todas las varas, fustas, látigos, esos distintos tipos de objetos tan raros y supongo que todo para ese momento. Mi Subconsciente abrió su puerta y me abandonó.
La habitación, es una habitación negra, con los accesorios rojo fuerte y opaco, una combinación, obscura ¿no? Me salgo de su mano y comienzo a recorrer el lugar. Ella me mira seriamente en la espera de que puedo responderle, pero yo no sé como responderle, ella… Ella ¿está loca? ¿Le gusta que le hagan daño…? o peor… ¿me quiere hacer daño a mí? Victoria enarco su ceja mientras tomaba el marco y se apoyaba en él, su dedo índice recorría la línea de sus labios y no supero que una mujer me haga eso, porque realmente me enloquece.
-Por favor, no… No te hagas, no te recorras el labio con los dedos, porque si quieres que te de duro y con paciencia no llegaré a usar estas cosas en ti directamente... ¡Voy a hacerlo! –Se sonrió algo sorprendida y me respondió.
-¿Tiene debilidad señor Guerrero? –Sabe que si, se lo estoy diciendo, y lo sigue haciendo…
-Sí, no lo hagas, no quieres probarme enojado –Se acerca a mi boca y lo hace sobre mis labios, ¿Qué le sucede? Mientras se gira a mí alrededor sigue hablando como si no le importara.
–No me importa, eso quiero bebe que te enojes…-Como siempre, me responde sin que diga nada. Agarra mi mano y toma uno de mis dedos y lo introduce dentro de su boca. Hmm esa boquita… Soltando mi dedo, le dio un beso y lo dejo sobre mi pierna rozándola ¿Me está provocando?


CONTINUARÁ... 

*Desde acá, empezamos a escribir juntas Malee y yo... Gracias por tu ayuda Malee...¡Somos un gran Equipo! :DD*

Capitulo 7°

Anteriormente:


*Victoria*
Si, si dije que no lo besaría hasta que conozca lo que realmente soy. Pero, es que ese maldito ascensor… ¿Cómo demonios puede una caja de metal remover tantos sentimientos y volver un momento tranquilo a la fogosa imagen de ese impresionante beso? ¿Cómo?

Mierda. Esto no es solo deseo, es más, atracción…

Continuación:

~~~
Llegamos al departamento de Marcos, el que compartía con Julián, uno de mis pequeños pollos, quien había sido novio de mi hermana, y mejor amigo del hombre que quiero que me complazca. Realmente eso no suena muy bien.
Acostumbro a mantener a mi familia al margen de mi vida privada. Más por mi padre, mi madre no sé que haría en reacción si se enterara de mi vida sexual, tampoco lo pienso.
Pero como Natacha es una mujer muy atractiva y brillantemente Diseñadora de la indumentaria de grandes estrellas actorales, etc, etc; y gran cazadora de corazones de guapos muchachos. Siempre fue la que se encargaba en traer las citas a la casa. Yo jamás llevé un maldito hombre a mi casa, y no lo pensaba hacer por más que me tengan como la lesbiana reprimida de la familia. Si… sé que me tienen con esa imagen.
Claro… Como me ven dura y solitaria eso piensan de mí, o sinó, que soy muy imponente, tanto que los hombres me huyen. Incluso Natacha, ya que me vive cargando con que “los hombres no muerden”, entre otros chistes y bromas. Realmente eso lo sé querida hermanita, porque para los hombres la que “muerde”, si es por un decir, soy yo. Y lo bien que hacen al encontrarme intimidantes y muy Dominante, porque eso es lo que soy. Yo Domino baby…
Hay veces en las que la cazo tratando de enseñarme con los hombres ¡Ja! Que irónico, conozco más de cómo dar placer a un hombre de que ella se imagina. Lo sé todo sobre ello, soy una maldita experta y ella quiere venir a enseñarme… ¿A mí? Varias veces sentí la necesidad de utilizar todo mi autocontrol para no callarla con mi maldita información, para que ya dejen de molestarme, pero eso no sería bien visto. Soy una Dominante BDSM y tomo a jovenes con la mirada sumisa, grandes ojos celestes y cabello castaño como mi adicto padre bilógico de mierda. No, eso no suena bien… Mejor me quedo como estoy y me la soporto, es mi hermanita, por supuesto que puedo soportarla.
Marcos baja del auto y abre mi puerta quitando esa obligación a Roberto que lo mira con desapruebo. Claro, puedo reprenderlo por no ser más rápido que él, estando de mi lado. No, no voy a hacerlo quedate tranquilo.
Caminamos y llegamos al departamento.
*Marcos*
Julian y Natacha están en la cocina besándose. Natacha sobre la mesada colgando sus brazos y Julian agarrando su cintura parado en frete. Ambos sonríen entre beso y beso.
—Hola, chicos —Natacha se percata que entramos en la sala—Buenos días.
—Natacha —Victoria se pone rígida, al parecer nunca la vio en una situación tan comprometedora.
Yo los miro con una pequeña sonrisa. Me alegro por ellos pero bien que me gustaría estar ahí con Victoria y sostener yo su cintura. Que buen pensamiento...
Natacha estaba descalza con sus bragas y una remera de Julian. Él con sus bóxers y una camiseta musculosa blanca.
Julian hace una mueca y la ayuda a bajar.
—Buenos días, Victoria—se excusa. Aún lo intimida nuestra Jefa y cuñada suya.  
Ella asiente en respuesta.
Pasaron unos segundos y podía ver como Victoria “retaba” a su hermana con la mirada.
—Marcos—Julian me abrazó y me dio unas palmadas en la espalda.
—Natacha, mejor nos vamos —puedo notar la voz de hermana sobreprotectora.
—Sí, me cambio y salgo—Sale de la cocina de mala gana.
—Si me permiten, me pongo algo más apropiado—Julian salió atrás de Natacha y cuando pasó al lado mío me guiñó el ojo.
Le di una palmadita en la espalda.
Estábamos en la cocina solamente nosotros dos.
Era solo silencio.
Decidí interrumpirlo.
—Victoria… necesito que aclaremos lo que…—me interrumpió.
—Sí, no volverá a pasar hasta que tenga tu permiso—su mirada estaba clavada en la mía. Dios, esto logra intimidarme.
Sigo sin entender de qué habla con eso del permiso y yo qué sé que otra cosa más.
Bajé mi mirada un poco intimidado.
Este es el momento, tengo que decírselo.
Abrí la boca para tomar una bocanada de aire pero mi voz sonó casi un susurro, tan bajo que no pude escucharme.
—Marcos, ¿estás bien? —buscaba mi mirada.
—¿Te gustaría cenar esta noche? ¿Conmigo…? —me armé y levanté la mirada. Me mira sorprendida extendiendo sus pequeños ojos miel ¡Mierda! ¡Ella está Sorprendida! Hay no, no estoy para que me rechace.
Estaba totalmente congelada. Podía ver como sus ojos se detuvieron en el tiempo.
Sus labios formaron una delgada línea. Pasó su dedo índice sobre su labio.
Gemí.
—Por favor, yo invito –di un paso a ella y la agarré rápidamente por la cintura. Yo sé que ella quiere.
—Marcos…—Se tensó cuando la toqué. Ella tenía sus brazos al lado de su cuerpo. Seguía sin tocarme.
—¿Sí? —insistí.
Vamos, Victoria, por favor nena…
—Eh, yo…—al fin reaccionó—. Sueltemé, Marcos.
—Sólo si acepta—la soborné.
—Sí, sí, hecho—me di cuenta que no respiraba.
—Bien—cumplí mi trato.
Wow, una cita con la rubia.
Recorrí rápidamente todo su cuerpo. Definitivamente los tacos la estabilizaban, los jeans moldeaban bien todo su cuerpo y la blusa blanca dejaba notar su ropa interior negra por debajo.
—A las 8 Roberto pasa a buscarte—dijo en susurro pero muy mandataria como siempre. Si tuviera que apostar, apostaría que lo dijo en un tono un poco sensual.
—Hecho—le sonreí.
—Lista—Natacha interrumpe en la cocina. Julian se apoyó sobre el marco de la puerta en la entrada de la misma. Cruzamos miradas de “tenemos que hablar”
—Bien, vamos…—Victoria por fin me sacó la mirada de encima.
Victoria sale por la puerta al lado de Julian y se para en la puerta de entrada observando a su hermana y, en cuanto podía, a mí de reojo.

CONTINUARÁ...

domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 6°

Anteriormente:
-No sabía que te gusta, asique, solo pedí un poco de todo. –Volvió su vista a mis ojos y ambos pares se encontraron. Esa electricidad que nos rodea, su mirada se abrillanta cada vez que me mira, sus ojos arden, me desea, me desea igual que yo a ella.

Continuación

*Victoria*
¡Mierda! Que hermosa y excitante manera de comenzar la mañana. Sus miradas y las mías se reúnen por la sala, siento que este chico sería un gran sumiso si lo quisiera, costaría pero valdría la pena intentar… ¡Maldito desafiante! Si serías mío ya te hubiese sacado esta mierda de encima a azotazos. Si digo “Vas a comer” ¡Comerás!
Lo que encuentro raro es que hace tanto que tengo sueños horribles y me levanto con las gotas cayendo sobre mi frente. Pero esta noche no… Y todo gracias a este adorable jovencito ¿será?
La única manera que recuerdo que dormía de corrido y sin soñar con toda mi maldita mierda es cuando mi madre se aparecía en mis noches y me recostaba en su regazo, pobre mi hermosa madre, tan adorable y yo tan fría y tan enferma… Cincuenta tonos… Cincuenta sombras, las cuales todas son una mierda…
Muevo mi cabeza para acomodar mis pensamientos. Soy así, ¿Quien puede hacer algo para solucionar mi maldito y horrible inicio de vida? El maldito adicto a las drogas, mi adicta madre muerta, todo es una mierda, él y sus malditas amantes locas y putas desagradecidas de la vida que mi padre les daba todo. Todo dio por ellas y ellas se la agarraban conmigo. Yo apenas mis pequeños cuatro años…
-¿En que piensas Victoria? –Me asombró con su pregunta. Que responder…
-Nada, solo que llevo mucho trabajo hoy.
-Ah, me lo imaginaba. Quizás quieras que me vaya y no tendrás quien te moleste… -¿Por dios que mierdas decís? Viajé todo este maldito camino por vos…
-¡NO!  Solo quiero que comas ¿sí? –Dije tratando de ser dulce, cosa que solo hago cuando intento ganar mis batallas... Mis encantos de niña bonita lo valen perfecto para estas cosas. Sé muy bien el efecto que llevo con los hombres y a veces se puede volver muy bueno.
-Si… -Se las arregló muy bien para responderme. Mis efectos en él… ¿Hay hombre en esta tierra que no se deje llevar por solo la belleza exterior?
Y… Es la única belleza que conozco… ¡Es la única belleza que vos llevas Bandi! Es lo más probable…
-Oye, am… Cuénteme sobre usted señorita Bandi -¿Sobre mí? ¿Qué mierda quieres saber sobre mí?
-¿Qué quieres saber de mi Marcos? –Lo miro seriamente, quiero que piense bien lo que va a preguntarme. Lo mío es todo mierda bebe, no querrás saber nada…
-No sé, quizás… ¿Que tipo de vida llevas, solo pasas tu vida tras un escritorio? –Él se ve tan indefenso, tan frágil, hay veces en las que lo veo tan inocente… ¿Realmente quieres interferir a esta pobre criatura en toda tu mierda Bandi?
-Yo… Yo solo llevo una vida como toda mujer empresaria. Aunque jamás paro, solo cuando tengo un buen motivo… -Tú lo eres nene…
-Ah… -Dijo bajando la mirada. Es tan fácil de incomodarlo, eso me exalta y eleva mi ego. Aunque me encantaría saber que saldría de él bajo mi mano o una fusta… ¿Reaccionaría? Siento que tiene alma de sumiso natural. Eso es mucho. Hay veces en las que me desafía bastante… Es algo impredecible Marcos Guerrero.
-Y… ¿Divertirte? Sos una mujer joven, ¿no salís con hombres de tu edad? – ¡Hey! ¡No soy una vieja Guerrero! Obvio que me divierto, tengo los encuentros Bondage, aunque últimamente no eh ido, no quiero ver a Christian, me volverá loca con que debo dejar trabajar y demás…
-Ya te eh dicho que miles de personas dependen de mí, no puedo divertirme. –Por ti lo haría bebe… ¡Pídemelo!
-¿Entonces voy a tener que matar toda ilusión de poder invitarte a cenar? –Sus ojos obscuros se me penetraron por dentro de los míos. Su sonrisa tan seductora quería hacer efecto e ingresar profundo en mí. No llegues allí, estarás atrapado no hay más que mierda ahí… Me sonreí, pero cuando ví que me respondía con esa sonrisa tan sincera e inocentemente hermosa… ¡No puedo hacer esto! Sacudí mi cabeza para olvidar todo este pamento al que llegué con este chico tan bueno y decidí mejor advertirle.
-No soy el tipo de mujer para vos, Marcos… -Noté la decepción en su rostro al elevar la vista en mis ojos. ¡Mierda! ¿Viaje hasta acá para rechazarlo?
-Ok… Necesito irme Victoria, empiezo mi turno en una hora y aún no llegué a casa. –Observé su plato y fruncí el seño. No comió una mierda ¬¬
-No comiste. –Dije hasta con la voz seria.
-Prometo comer algo en el camino señorita, no se enoje. –Debería golpearlo. Hay gente que desearía tener lo que él tiene frente a sus ojos ahora.
-Sos un hombre, no puedo obligarte a hacerlo si no queres. –Aunque si fuese por mí, ya hubieses terminado y no hubieses dejado ninguno de estos siete platos llenos ¬¬ Me paré y le dije. –Te acompaño, debo ir en busca de Natacha. Puedo llevarte.
-No, no hace falta, estoy bien. –Anoche borracho y hoy no desayunás ¿Queres que muera de un infarto querido?
-No comiste, anoche tomaste demás. No es buena idea ir en el colectivo. Además, es un poco absurdo que yo vaya hasta allá y no te lleve yendo ambos al mismo lugar ¿No lo crees? –Lo miré penetrando mis encantos preocupados y él se rehusó a desobedecerme, Bien.
-Bien Victoria. Para tu tranquilidad dejaré que tu chofer me lleve a casa. –Le regalé una de mis sonrisas y él la devolvió. Cerré la pantalla del ordenador y me levanté luego que él lo había hecho para tomar su mochila.
-¿Listo? –Pregunté.
-Sí. –Entrelacé mis dedos en los de su enorme mano cálida y lo miré a los ojos, esos enormes ojos marrones obscuros, llenos de vida. Jamás había tomado un sumiso con ese color de ojos tan obscuro y penetrante, siempre buscaba miradas sumisas y dominadas, pero esta me sonaba a Ojos Dominantes, me atraen…
Yo domino bebe… No respondió a mi reacción. Solo me miró expectante. Pasamos la sala de la suite, pasamos la puerta y el ascensor nos esperaba. Ingresamos en él y presioné el botón de último piso.
~~~
*Marcos*
El ascensor comenzó su emprendimiento hasta abajo y ella tenía mi mano tomada en la suya. Bajé la vista y ví realmente sentía la piel de su mano sobre la mía, noté sus uñas bien cuidadas y pintadas de rojo.
La electricidad comenzó a recorrer el lugar y sentí como mi mano comenzaba a sudar. El estómago se me removía y tenía muchas ganas de besarla, sentir su piel, sus labios. Jamás me había sucedido eso con ninguna mujer ¡Mierda! Ella me mira. Sus ojos brillantes color miel se encuentran con los míos. Comenzamos a desafiarnos.
-¡A la mierda con todo esto! –Gruñó en un murmuro y cuando me quise dar cuenta, tenía mis muñecas a ambos lados de mi cuerpo estampadas contra la pared del ascensor.
Su boca se encontraba con la mía y dejé salir un gemido mientras abría la boca paso a su lengua. Soltó mis manos y acunó mis mejillas. Yo tomé su cabeza enterrando mis manos en las hebras de su cabello rubio fino y sedoso presionando hacia mí para reclamar esa boca que tanto me negó, hasta ahora.
Una de sus piernas recorrió la mía e hice un mínimo movimiento de asomar mi mano a su cintura, pero ella rápidamente me soltó y se alejó al sentir la puerta del ascensor abrirse.
Las respiraciones de ambos eran irregulares, pero ella se frenó luego de una gran bocanada de aire y limpió sus labios del rastro. Ella parecía como si saliese de tomar un té, mientras yo mantenía la boca abierta tratando de reponer mi aire. Pasé mis dedos por la boca y me limpié su brillo.
Lo caliente que estaba el ambiente fue notado por ambas mujeres en traje que subieron y al vernos, sonrieron mientras nos daban la espalda. Victoria se acercó a mí y volvió a tomar mi mano seriamente. ¡Es inhumano parecer tan desapercibido después de haberme dado tremendo beso mujer!
Salimos del ascensor y ella presionaba mi mano.
-¿Qué es lo que tienen los ascensores? –Dice viendo hacia atrás mientras la impulso a seguir caminando, como a los niños… Hmm, mi nena mala. Quiero ver que se siente tener esas piernas aferradas a las mías, sentir el contacto de su piel contra la mía.
¡Mierda sí que me afecta!
*Victoria*
Si, si dije que no lo besaría hasta que conozca lo que realmente soy. Pero, es que ese maldito ascensor… ¿Cómo demonios puede una caja de metal remover tantos sentimientos y volver un momento tranquilo a la fogosa imagen de ese impresionante beso? ¿Cómo?

Mierda. Esto no es solo deseo, es más, atracción…

CONTINUARÁ...

Capitulo 5°

Anteriormente:
-El vaso Marcos, te lo traje cargado y ahora está vacío- Cerré los ojos y la vi reírse como pequeña. Decidí que le haría otra pregunta incómoda, para ver si se le iba lo burlona.
-¿Vos me quitaste la ropa anoche?- Su rostro se detuvo con la sonrisa y se puso serio y rojo en segunditos. Me asintió, mientras el que comenzaba a reírse, era yo…

Continuación:



-¿De que te reís?- Me miró queriendo intimidarme.
-De vos me río, ¿sabes que?- Dije viéndola. –No eres tan dura como te imaginaba…- Incliné mi cabeza hacía un lado y al otro estirando mi nuca. Ella respondió.
-No me conoces no puedes decir como soy, ni hacerte ideas, Guerrero –Dijo muy segura de sí, como siempre. No sé como zafa de todo lo incómodo en segundos y lo sobrelleva de manera como si fuese tan normal, como si no estuviese pasando.
-¿Como llegamos hasta acá? –Pregunté viéndola.
-Con auto, y piernas –Dijo sonriente, aunque no exageraba.
-Bien, y ¿Por que no me llevaste a casa? –Ella fijó su mirada en mis ojos, sí, eso es nena, entendiste mis intenciones.
-Te dormiste, no sé en donde demonios vives, y bueno, no me quedó más que traerte aquí, ya que cuando retomaste consciencia lo más claro que entendí es que debías mandarme a la mierda de tu cabeza. –Me puse nervioso al oírla escuchar eso, mis manos comenzaron a sudarme y pregunté.
-¿Yo dije eso? –Ella asintió y me comentó que mientras me acomodaba, yo le decía que me dejara, que necesitaba alejarla de mi mente. Era cierto, no hacía más que pensar en ella, en sus ojos, su mirada, sus piernas… En estas últimas semanas solo fui “Victoria Bandi” una y otra vez, pero eso no quiere decir que tenga algo contra ella.
-¿Ubicaste tu ropa? –Preguntó viéndome y sus ojos con aire a diversión ¿Esto es divertido? Yo lo veo más humillante para mí. Una mujer me salvó de caer tendido en una zanja hasta el otro día y la puta casualidad que será mi jefa o la jefa de mi jefe.
Sus ojos sobre los míos, parándose de la cama y tratando de olvidar lo recién hablado.
-No tengo nada en contra tuyo Victoria –Tenía que dejárselo en claro.
-Yo nunca dije que tuvieras algo en contra mío –Dijo de lo más tranquila, encogió los hombros, cerró los ojos y finalizó. –¿Encontraste tu ropa o no? –Terminó sin dar importancia a lo demás.
-No –Dije secamente mientras desviaba mi mirada a mis manos, esta mujer me hacía sentir como el idiota que soy.
-¿No? Te muestro, tienes allí una silla, del lado del armario, ahí está tu ropa acomodada. Te daré privacidad. –Se alejó para irse, pero la retuve un segundo más.
-Gracias –Dije algo incómodo. Pero muy agradecido, ella había hecho cosas increíbles por mí ese día, la verdad es que recordando todo lo sucedido, tengo una charla pendiente con “mi mejor amiga”.
 Ella se sorprendió por algo que no entiendo, ¿Qué tiene de raro agradecerle?
-No tenés porque dar gracias Marcos, cualquier persona que tenga mínimo porcentaje de cerebro hubiera hecho lo mismo. –Se sonrió y salió caminando, atravesó la puerta y la cerró tras ella. ¡Demonios! ¡Que mujer tan intensa! Tendrá que enseñarme tanto que hace porque realmente no entiendo como es que deja a todos como idiotas con tan solo una mirada de esas…
*Victoria*                                                     
¡Dios! Que hombre tan curioso, debería ser más accesible. “Sumiso”. Mjmm… Me sonrió de solo pensarlo, jamás sentí el deseo de que un hombre se dé a mis maneras, a adiestrarlo en mis gustos particulares sería tan excitante... ¡Ya lo sé! Soy una desquiciada y estoy enferma, lo sé, pero… ¿Él tiene que saberlo? ¿Realmente quiero que él esté conmigo? Por lo menos, ¿Quiero que esté conmigo así?
Casi siempre conozco hombres que están preparados para la vida que les ofrezco, no lo sé… No lo veo en esa situación, pero ¿porque me molesto tanto por él? Ah… Parece que eh desarrollado una especie de maldita obsesión con este hombre ¿Qué demonios estás haciendo conmigo Marcos Guerrero? Jamás lo sabré hasta que lo descubra, me encanta descubrir cosas nuevas, es lo que hago, es para lo que existo, construir, inventar, descubrir, ¡crear! Y no me quedaré atrás con él, desde mi principio lo encontré y lo decidí, no me voy cansar y rendir hasta tenerlo entre mis brazos en mi cuarto de juegos, a mi disposición…
Volví a la sala de esa suite. Y suena mi teléfono con un texto. Es Natacha.
*¡Hi nena! ¿Cuántas posiciones hiciste? Decime que el delicioso Marcos Guerrero te dio una noche de felicidad…*
¡Que desgraciada! ¿Qué tiene de bueno saber de mí? ¡Es insoportable! Respondo.
*No es de tu incumbencia, avísale a Julián que no maté a su amigo. ¿Eso quiere decir que lograron encontrar las llaves? Espero que te hayas cuidado*
Envío mi mensaje y espero. ¡Es temprano y raro de Natacha Bandi! Mi teléfono vibra.
-Victoria Bandi. –Atendí sin mirar.
-¡Oye! ¿Cómo no va a ser de mi incumbencia? Y para que sepas que obvio que me cuide, para serte sincera hemos acabado la maldita caja de preservativos… – ¡Dios! No quiero tus detalles niña.
-Como te gusta hablar. Buen día –Dije tratando de parecer tranquila, aunque podría estar mandándola a la mierda. Es muy temprano para discutir.
-¡No me respondiste! –Me gruñó. No me presiones…
-¿Tenía que hacerlo? –Respondí. – ¡Oye vos! Solo quiero que le digas a Julián que Marcos aún está vivo es todo.
-Y yo realmente quería que seas un poco más abierta conmigo Victoria… ¡Soy tu hermana demonios! –Gracias por la intención. Pero no hay nada emocionante que contar…
-Y yo realmente no tengo nada emocionante que contarte. ¡Estaba en coma alcohólico! –Le gruñí.
-Ok, después hablamos. – ¿Aún tiene intenciones de hablar? ¿De qué?
-Ok, voy a buscarte, podemos ir a almorzar ¿que me decís? –Le sugerí.
-Am… –De pronto siento como el maldito teléfono se corta.
Camino de un lado al otro con este maldito teléfono sin señal y al notar que jamás vuelve lo lanzo contra la puerta.
-¡Maldito teléfono! –Le grito a la maldita porquería. Realmente con la maldita cantidad de maldito dinero que tengo, todavía conservo esa maldita porquería porque tiene toda mi agenda ahí. Pero se acabo esa mierda para mí. Ya le diré a Andrea que pase mi Maldita agenda al mejor maldito teléfono ecológico de todo el maldito planeta. ¡Dios!
*Marcos*
Llegué a una especie de sala de la enorme suite. Y la ví, llevaba un par de jeans negros, la blusa blanca y altos zapatos negros. Observándola, la ví lanzando un teléfono celular, estaba enojada con el aparato. Cuando la vi más tranquila, ingresé con una sonrisa y mi mochila. Iba a irme por supuesto, y ella lo notó.
-¿Te irás sin desayunar antes? –Preguntó, se supone que la acabo de ver lanzando un teléfono y ¿quiere que me quede?
-No, no quiero molestar, ya hiciste bastante por mi Victoria. –Dije tratando de no invadirla, pero si dándole a entender que no quería irme, que quería estar con ella, pero que realmente no quería molestarla.
-¿Quieres irte? –Preguntó y sin pensarlo respondí.
-¡Por supuesto que no! – ¡Mierda! ¡Que idiota! No tenés que mostrarte tan sincero con ella. Se me sonrió de costado, y acercándose a mí, tomó mi mano y sacó mi mochila. Hmm, sus manos tan sedosas y hermosas… ¡Calmate Guerrero!
Apoyó mi mochila en el sillón y entrelazando mi mano en la suya, me condujo por la sala hacia la mesa. Allí me hizo sentar en frente suyo y una cantidad absurda, pero abundante de comida se asomaba por mis ojos sobre la mesa.
-Es demasiada comida ¿Verdad? –La miré y fijando su mirada en su computadora, tomaba un café negro y terminó.
-No sabía que te gusta, asique, solo pedí un poco de todo. –Volvió su vista a mis ojos y ambos pares se encontraron. Esa electricidad que nos rodea, su mirada se abrillanta cada vez que me mira, sus ojos arden, me desea, me desea igual que yo a ella...

CONTINURÁ...