–No duele tanto ¿Ves? Sentí la pequeña y fina sensación de
placer que te da… Además, deja la piel en un suave y bonito rosado que adoro...
–La pequeña franjita blanca se convirtió en rosada y ella me miró ahora, bajé
la mirada rápidamente y ella levantó mi mentón con la fusta. –¡Mirame!
–Me llamó y así lo hice. –Asique, nivel tres… –Preguntó y dirigí la vista hacia
el mostrador con látigos finos, con varas delgadas y uno bastante raro como con
pelos largos y… eso.
Me puse rígido cuando, comenzó a recorrerme con la fusta. Me golpeó un
muslo, gruñí.
–Deja de pensar tanto cariño, eso no te servirá de nada, aquí tienes que
sentir y concentrarte en lo que digo… –Me aseguró. Se sonrió cuando extendí los
ojos con sorpresa ¿Concentrarme y sentir?
¿Cómo se hace con todo esto a mí alrededor? La fusta golpeó duro en mi
punta y grité.
–¡MIERDA! –Volvió a hacerlo. ¡Por
dios! ¡No ahí!
–¡MODALES! –Me regañó y una vez más me golpeó.
–¡AGH! –Me quejé con molestia, era un dolor agudo. –Lo siento, lo
siento. –Murmuré, se sintió una vez más contra mi vientre.
–¿LO SIENTES Y QUÉ? –Negué con frustración, no podía pesar mi consciente
se estaba nublando, estaba frustrado. Me golpeó una vez más.
–¡Por amor de Dios! –Jadeé.
–¡CONCÉNTRATE CARAJO! –¡Lo recordé
mierda!
–Lo siento Mistress Victoria… –Murmuré. Ella asintió… ¡SI! ¡MIERDA SI! Dejé caer mi cabeza
colgando hacia adelante exhausto.
–Oh pequeño Guerrero… Sos tan dulce, inteligente y terco… –Dijo con
suavidad. Tomó ese pañuelo rojo que pegaba muy perfectamente con el tono rojo brillante
con lo que llevaba puesto sobre su lindo cuello. –Te ayudaré a que aprendas a
sentir nene, quedate quieto ¿sí? O tendré que castigarte… –Se quejó y cerré los
ojos. Mierda ella obscureció mis ojos y no me deja ver nada. De pronto algo se
presionó contra mi miembro.
–¿Te gusta mi trasero? ¿Es lindo verdad? –Asentí. Me azotó fuerte sobre
el muslo izquierdo. –Concéntrate nene, concéntrate… –Decía en un gemido.
–Lo siento Mistress. –Murmuré y ella presionaba su gran y bonito trasero
contra mi miembro. Mi respiración se agitaba cada vez más, Norah Jones cantaba
sobre "Todo el amor" ¿AMOR? Que ironía... con su femenina y ronca voz se hacia escuchar. Victoria movía su trasero al
compás bailando e imitando la voz, cosa que le salía bastante parecida…
–Love is a one thing, baby, that you won't find on the ground… ♪ –Cantó
sobre mi oído. Oh si… Me mantuve quieto mientras ella pasaba sus brazos contra
los míos, su cabello cosquilleaba mi rostro. Oh por dios…
–Victoria… –Murmuré y ella presionó con fuerza mi miembro. Sus suave y
tierna piel… Cantó unas cuantas letras más y pasó la lengua por mi pecho, por
mi garganta… –Please come one back this way… Come on back this way… ♫ –Gimió
contra mi oído… Esa letra Victoria… ¿De
qué mierdas hablas nena? Humedecí mis labios y ella volvió a frotarse
contra mí. La canción comenzó nuevamente y parecía que la enloquecía. Sentí que
se fue por unos momentos, pero cantó con fuerza y la oí cerca…
Cuando volvió la acompañaba un zumbido y dejé de respirar en un momento.
Sentí como algo vibrante presionaba en mi pecho.
–Ah… –Gemí y ella presionó sus dedos sobre mis labios.
–Shhh… Silencio, sentí el seductor sonido de la música, esto es una
linda varita que no va a hacerte nada malo. –Me convenció y volvió a acercarla
hacia mí, esta vez pasó por mi entrepierna y ella seguía bailando y cantando,
la canción sonaba, ella molestaba en los sectores más sensibles de mi cuerpo
con la varita vibrante. Mi orgasmo se allegaba con fuerza cuando la varita se
concentró en mi miembro y no se alejó.
–Mmm… –Me quejé y me azotó. –Lo siento Mistress. –Murmuré y ella volvió
a azotarme en el miembro. Grité.
–¡ESO! ¡QUIERO ESCUCHARTE GUERRERO! –Me pidió mientras seguía frotando
su gran y bonito trasero, la varita vibrante…
–Si Mistress Victoria. –Dije bastante alto. Ella alejó la varita, me
golpeó una vez más y gimotee con dolor. Ella volvió a bailar contra mío y
jugueteaba contra mi pene con su lindo, lindo, hermoso trasero. –Por dios… –Me
quejé y ella me azotó. Acabé al fin y ella se alejó. Varias cosas se
estrellaron contra el piso y sentí como suave y resbaloso se deslizaba por mi
longitud. Limpiándome. Era su boca, presionó y succionó, una… Presionó y
succionó más duro, dos… Presionó profundo, succionó duro y dejó pasar los
dientes, tres… Mordió con fuerza, presionó profundo, succionó duro y dejó pasar
los dientes, Se… Me volví a derramar y sentí que me rozaba contra algo,
humedeciendo, lubricando… ¡DIOS SANTO!
–Vamos a ver qué tan bueno eres… Muévete, duro. Fuerte, Rápido… –Se
enterró contra de mí y sé muy bien que es su lindo, lindo trasero. –Ah. –Se
quejó agudo y largo… Respiré y me movía, suave despacio. –¡Rápido! –Llorisqueó
azotando mi muslo con la mano. Me moví duro, fuerte, rápido con necesidad. Ella
presionó en junto conmigo y gritó en su liberación, me allegué después de tres
embestidas a su orgasmo.
–Si Dios… –Respiró y acarició mis piernas y se salió de adentro mío y
gruñí molesto. No te vayas nena…
Se agachó tomando mi tobillo derecho, seguido por el izquierdo. Luego
liberó mis muñecas y me caí hacia delante. Ella me sostuvo.
–¿Intenso no? –Asentí. Me quejé y recordé.
–Si Mistress Victoria… –Arrastré las letras y ella rió. Pasó mi brazo
sobre su hombro y caminamos hacia la cama, me recosté sobre ella, cerrando mis
ojos, gimoteando por mi trasero adolorido. La canción se alejaba y terminaba al
fin. No vuelve a repetirse.
–Levantate cariño, si vas a
dormir vamos hacia la habitación. –Suspiré quejándome y me levanté. Ella
deslizó la manga de la bata sobre mi brazo y luego sobre el otro. Realizó un
rápido nudo y me dirigió hacia la puerta.
El pasillo estaba obscuro y la puerta se acercaba a nosotros. Llegamos a
la habitación blanca que ella mencionó seria mi habitación y caí rendido a
ella. Sentí su mano pasar por mi cabello y cerré los ojos, Adiós mundo, adiós…
~~~
*Victoria*
CONTINUARÁ...
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