Continuación:
–¿Qué necesitas Victoria? –Preguntó bastante frío, nada de Murray en
eso. Titubeé con miedo y lo miré me acerque a él y tomé una de sus manos.
–Lo lamento Mury, no quería molestarte. Debes entender que tocarme es…
Para mí es como que me estes cubriendo el cuerpo con ácido. Por favor prométeme
no volver a hacerlo y todo estará bien cariño… –El chico extendió los ojos ante
mis palabras razonándolas, sin entender…
–¿Y porque es así Victoria…? ¿Acaso te han violado alguna vez? ¡Dime
quien y lo buscaré lo mataré lo juro! –Sus ojos se extendieron, ahora con
furia, con rencor. Negué. Si hubiese sido por lo menos eso pequeño, cerré los
ojos negando. ¡Algo mucho peor! –¿Entonces que hermana? ¿Por qué todo es así?
¿Por qué solo rechazas mis abrazos como si fueran mierda y dices que los sientes
como acido en la piel? ¿EH? ¿Porque? –Mis ojos se abrillantaron, prometí que jamás
en mi vida volvería a llorar, no puedo empezar hoy. Esa sensación dura y
molesta en mi garganta presionando y presionando. Los pinchacitos en mis ojos.
Negué con frustración.
–No puedo Mury, no puedes saber porque, pero no ha sido eso. Quedate
tranquilo que eso no fue. –Este negó, sus ojos celestes se aguaron. ¡Oh por
dios! –No lo hagas… –Murmuré y ya sentí mi voz descompuesta.
–Victoria… –Me suplicó y negué con fuerza. No me obligues por favor… –Por favor… –Me volvió a
pedir y negué nuevamente.
–No puedo, no puedo, no puedo, no puedo… –Dije varias veces. Mis ojos se
contuvieron e idealicé un plan para tranquilizarlo. –¿Puedes hacer algo que te
pida? –Acaricié su mejilla con tal suavidad que a mí sorprendió. Este me
analizó y luego asintió posando su mano sobre la mía. –Necesito que hagas lo que digo y no te
muevas. –Este asintió. –Cierra los ojos Mury. –Me miró una última vez en los
ojos y yo cerré los míos incentivándolo. Así hizo y observé su rostro relajado
y joven. Mi pequeñito. –Ahora tomate las manos por la espalda y no las sueltes,
o puedo llegar a morirme. ¿Puedes prometer que no te soltaras? –Asintió. –Respóndeme.
–Le
pedí.
–No voy a soltarme, lo prometo. –Tomó sus manos por detrás de la
espalda. Lo miré con ternura... ¡Se
claro…! ¡CAYATE! Y lo rodeé con mis brazos, apegué mi pecho al suyo y posé
mi mejilla en su pecho. –Oh yo también te quiero mucho hermanita… –Aseguró y
sentí como se pinchaban mis ojos una vez más. Me contuve…
–Por favor no lo intentes más… No puedo soportarlo. –Le pedí y este
asintió.
–Lo prometo linda, lo prometo. –Dijo este dejándose ir con sus lágrimas.
Oh él es tan libre y tranquilo. Me alejé de él y lo miré. –No lloraste por mí… –Negué
sonriendo. –Nunca lloras… –Negué una vez más. –¿Puedes abrazarme así una vez
más? Por favor… –Me pidió aún con sus manos sostenidas. Asentí sonriendo.
–Claro que sí. Puedo prometerte que cuando quieras darme uno solo me lo
digas y yo te abrazaré. –Me sonrió con sorpresa.
–¿Eso es enserio Victoria? –Asentí con la misma sonrisa y al fin
estuvimos de acuerdo en algo. Me miró de reojo mientras tomaba de él una vez
más. Se escuchó un coro de jadeos detrás de nosotros. –¡Oh mierda! –Suspiré con
fuerza y sé que mi familia está mirándonos.
–Victoria… –Murmuró mi madre y luego de eso me alejé de este.
Murray acarició mi mano para ingresar en la habitación sin darle mucha
importancia a mi madre, a mi padre y a Natacha quienes miraban con sorpresa. Mi
madre volvió a llorisquear.
–¡Oh no, no vuelvas a llorar mamá! –Le pedí caminando hacia ella. Ella
negó muy sorprendida y Natacha se sonrió con los ojos cristalinos también. Mi
garganta se reanuda una vez más… ¿Qué les
sucede hoy? ¿Todos están complotados a querer hacerme llorar?
–Victoria ¿Acabas de abrazar a tu hermano? –Me sonreí y asentí
afirmando.
–Oh estamos muy orgullosos de ti cariño… –Dijo mi padre bastante conmovido,
y puedo decir que hasta sus ojos brillan tomando mi mano y sonriendo con
gracia.
–¿Podemos cenar ya? –Pedí y ellos me asintieron con gusto y felicidad...
Siento como algo por dentro golpea y golpea con fuerza y se siente muy bien… ¡Es tu corazón tonta! ¡Oh! ¿Tengo de eso?
Me sorprendí caminando hacia abajo por las escaleras, mi mano temblaba
hasta que la sentí aferrada a la de mi hermana. Sonreí hacia ella quien me
miraba con dulzura, oh pequeña Natacha…
–¿Esta todo en orden mi amor? –Preguntó Julián allegándose a Natacha y
le pedí mi mano. Ella me soltó y se abrazó a su novio.
–Si todo está bien mi amor. –Dijo ella bastante serena. No sabía que
haciendo esto mi familia se comportaría mejor e incluso se verían felices.
Miré a mí alrededor pero Marcos no estaba. Quizá se fue, ¿Quién querría
esperar por una loca que no deja que su propio hermano la abrace? Negué
suspirando con angustia. Realmente quería que se quede.
Lo busqué con la mirada hacia el living y me cosquilleó la oreja.
–Él se fue hacia el ventanal del living… –Murmuró la fina voz de mi
hermana. Asentí y caminé hacia allí.
Al ingresar al living, Marcos tenía el borde de la cortina larga hasta
el piso y miraba hacia afuera. Acaricié sus hombros y este suspiró.
–Hola cariño… –Dijo sonriéndose con gracia. –Se lo debía. –Dijo bastante
gracioso. Me acerqué a su oreja.
–No juegue conmigo Sr. Guerrero, o sabrá lo que es bueno… –Este se puso
tenso y yo tiré del lóbulo de su oreja, respiró con fuerza.
–Oh, entiendo… –Murmuró.
–Ahora entendes. Perfecto. –Murmuré junto a él. –¿Vamos cariño? –Asintió.
–Respóndeme.
–Si cariño… –Me sonreí, es tan travieso. Se dio media vuelta y tomé su
mano junto con la mía. Sus obscuros ojos me hacían nadar en las profundidades
de un mar de chocolate. Me sonreí más ensanchadamente.
~~~
Luego de la cena, Marcos cerró el tema del futbol en la charla junto a
mi padre, mi hermano y Julián. Ambos pares de ellos estaban en desacuerdo… Mi
padre y mi hermano son de River, mientras que Marcos y Julián son de Boca. Todo
estaba en contra por empate. Negué con frustración y mi madre me preguntó sobre
mi trabajo.
–Oh sí. Aquello va perfecto como siempre mamá, no te preocupes por eso. –Ella
se ruborizó negando.
–Solo quería armar un tema de conversación contigo, no es que me
interese saber de tu vida personal hija. –Asentí, estoy tan distraída...
–Lo lamento, no quería ofenderte. –Mi madre negó.
–No lo hiciste querida, no lo hiciste. –Me aseguró con una sonrisa y
asentí.
–¿Cómo fue el viaje en Francia, Murray? –Pregunté y este rió.
–Bien, perfecto. Estuvo increíble. Las francesas son una cosa preciosa.
La torre Eiffel, el Arco del Triunfo, es todo muy bonito sí. –Sonrió probando
bocado. Lo miré y este sonrió.
–¿Y el idioma? ¿Aprendiste al fin? –Asintió.
–Si sœur, parfait. – (“Si
señorita, perfecto”) Aseguró en un acento extraordinario. Natacha aplaudió
y asentí con una sonrisa.
–¿Fuiste a Paris mi amor? –Preguntó Natacha hacia Julián. Este asintió
tragando.
–Sí, sí. Viví un año allá, mis padres decidieron vivir un año en cada
país de Europa, viví en España, en Holanda, en Inglaterra, en Francia, y varios
países más hasta quedar finalmente en Italia es en donde mi padre falleció. –Terminó.
Todos los observamos y la mesa quedó en silencio unos momentos.
–¿Y tú Marcos? ¿Viajes? –Preguntó Natacha, la miré en regaño, ella
sonrió. Marcos negó.
–Jamás eh salido del país… –Aseguró pensativo. Lo observé. Mjm… Mostrarle el mundo a Marcos, eso sería
divertido. –Pero mi madre me ha invitado a su casamiento el próximo sábado en
Cancún, México. Es en donde vive actualmente, con su actual prometido. –Ronroneó
y me atraganté. ¿SE VA? ¿El próximo sábado? ¡ES
EN TRES DÍAS! Mi hermana me miró con sorpresa.
–¿Estas bien Victoria? –Se sonrió algo divertida. Miré a Marcos con
enojo.
–¿Cancún? ¿Este sábado? –Asintió con algo de tensión, su ceño fruncido
profundamente procesando el mismo lo que acababa de decir…
–Marcos realmente se merece vacaciones Victoria. Hace tres años que no
para ni un solo segundo. –¿Qué carajo? ¿Qué mierdas te metes Giménez? Lo
fulminé con la mirada, pero este no la bajó. ¡Oh! ¡Me desafía!
–Por supuesto, es un ser libre de hacer lo que desee... –Pasé una mano
sobre su muslo y me miró con los ojos grandes.
–Victoria… –Ronroneó cuando llegué a su debilidad.
–No sabes lo molesta que estoy contigo ahora ¿Por qué no me dijiste eso?
–Pregunté cerca de él solo a su alcance auditivo. ¡Mierda! ¡Mira como me vengo
a enterar! Presioné su miembro y gimió.
–Me enteré esta tarde cariño, lo siento. –Lo solté.
–¿Y tú quieres irte? –Marcos miró hacia un costado.
–Se casa mi madre, hace cuatro años no veo a mi madre nena… –Acaricié su
mano y negué con frustración. Es su madre…
–Esta noche comenzamos a jugar Guerrero… –El asintió y tragó. –Si deseas
irte, puedes hacerlo luego de esta noche. –Este negó.
–Debo hacerlo aunque no quiera Victoria, mi madre viene este jueves
dispuesta a llévame a rastras de la orejas. No conoces a mi madre… –Levanté una
ceja ¿Y quién es peor que yo Marcos?
Asentí y lo dejé seguir comiendo, oh esto va a costarte caro Guerrero…
–Bueno, necesito su atención familia Bandi. Tengo algo que pedir e
informar, tanto a mi novia como a su familia. –Jadee y Marcos presionó mi mano.
Lo mire con sorpresa cuando este se sonrió con felicidad. ¡Oh no es cierto! ¡Sí lo es!
Julián se levantó haciendo a un lado la silla, se arrodilló frente a
Natacha. Mi madre jadeó, mi padre sonrió y Murray rodó los ojos mientras yo
mantenía mi boca abierta ante que él esté haciendo esto y saber que ¡Marcos lo sabía! Me encabrona peor.
–Preciosa, hermosa, reina, mi amor… Natacha Bandi, ¿me haces el honor de
compartir tu vida junto a mí? –Preguntó este y ella jadeó al ver el anillo tan
bonito y sencillo. Oh me hubiera avisado y comprábamos uno más caro… negué con
la cabeza ¡No importa lo material en el
amor Bandi! Oh, claro, lo siento ¿Qué
iba a saber yo de amor?
–Oh Julián… –Llorisqueó Natacha con sorpresa.
–¿Eh? ¿Qué dices mi amor? –Este la miró expectante como la mesa entera y
esta asintió para el deleite de todos… Para mí es muy joven. Pero ella me
contradijo aún sin saber lo que, para mí sería lo mejor…
–¡Si mi amor! ¡Por supuesto que sí! –Chillo sonriente mientras lágrimas
empapaban sus mejillas, al igual que las de mi madre y yo sonreía ¡Por lo menos ella es feliz, no como tú! Gemí
en disgusto con mis pensamientos. ¡NO FUNCIONO ASÍ!
Julián pasó el anillo sobre el dedo anular de mi hermana y se besaron
apasionados frente a la mesa. Rodé los ojos y Marcos se sonrió.
–Lo sabias… –Murmuré, este se puso rígido y serio asintiendo. –Marcos
Guerrero… –Murmuré con disgusto y me acerqué a saludarlos. Oh Marcos Guerrero… ¡Esta es tu noche!
*Marcos*
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