Continuación:
15.8. En caso de enfermedad o herida, la Ama cuidará al
Sumiso, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención médica cuando
lo considere necesario.
15.9. La Ama cuidará de su propia salud y buscará
atención médica cuando sea necesario para evitar riesgos e garantizará que toma
anticonceptivos, como y cuando es debido para evitar quedarse embarazada.
15.10. La Ama NO prestará su Sumiso a otra Ama.
15.11. La Ama podrá sujetar, esposar o atar al Sumiso en
todo momento durante las horas asignadas o en cualquier hora adicional por
cualquier razón y por largos periodos de tiempo, prestando la debida atención a
la salud y la seguridad del Sumiso.
15.12. La Ama garantizará que todo el equipamiento
utilizado para el entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y
seguro en todo momento.
SUMISO:
15.13. El Sumiso acepta a la Ama como su dueño y entiende
que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando la Ama le
plazca durante la vigencia del contrato en general, pero especialmente en las
horas asignadas y en las horas adicionales acordadas.
15.14. El Sumiso obedecerá las normas establecidas en el
Apéndice 1 de este contrato.
15.15. El Sumiso servirá a la Ama en todo aquello que la
Ama considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer a la Ama en
todo momento.
15.16. El Sumiso tomará las medidas necesarias para
cuidar su salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y en
todo momento mantendrá informado a la Ama de cualquier problema de salud que
pueda surgir.
15.17. El Sumiso aceptará sin cuestionar todas y cada una
de las acciones disciplinarias que la Ama considere necesarias, y en todo
momento recordará su papel y su función ante la Ama.
15.18. El Sumiso no se tocará ni se proporcionará placer
sexual sin el permiso de la Ama.
15.19. El Sumiso se someterá a toda actividad sexual que
exija la Ama, sin dudar y sin discutir.
15.20. El Sumiso aceptará azotes, zurras, bastonazos,
latigazos o cualquier otra disciplina que la Ama decida administrar, sin dudar,
preguntar ni quejarse.
15.21. El Sumiso no mirará directamente a los ojos a la
Ama excepto cuando se le ordene. El Sumiso debe agachar los ojos, guardar
silencio y mostrarse respetuoso en presencia de la Ama.
15.22. El Sumiso se comportará siempre con respeto hacia
la Ama y solo se dirigirá a ella como Mistress Victoria, Señora, Señorita Bandi
o cualquier otro apelativo que le ordene la Ama.
15.23. El Sumiso no tocará a la Ama sin su expreso
consentimiento.
ACTIVIDADES:
16. El Sumiso no participará en actividades o actos
sexuales que cualquiera de las dos partes considere inseguras ni en las
actividades detalladas en el Apéndice 2.
17. La Ama y el Sumiso han comentado las actividades
establecidas en el Apéndice 3 y hacen constar por escrito en el Apéndice 3 su
acuerdo al respecto.
PALABRAS DE SEGURIDAD:
18. La Ama y el Sumiso admiten que la Ama puede solicitar
al Sumiso, acciones que no puedan llevarse a cabo sin incurrir en daños
físicos, mentales, emocionales, espirituales o de otro tipo en el momento en
que se le solicitan. En este tipo de circunstancias, el Sumiso puede utilizar
una palabra de seguridad. Se incluirán dos palabras de seguridad en función de
la intensidad de las demandas.
19. Se utilizará la palabra de seguridad «Amarillo» para
indicar a la Ama que el Sumiso está llegando al límite de resistencia.
20. Se utilizará la palabra de seguridad «Rojo» para
indicar a la Ama que el Sumiso ya no puede tolerar más exigencias. Cuando se
diga esta palabra, la acción de la Ama cesará totalmente con efecto inmediato.
CONCLUSIÓN:
21. Los abajo firmantes hemos leído y entendido
totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de
este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi.
El Sumiso: Marcos Guerrero.
APÉNDICE 1
NORMAS:
Obediencia:
El Sumiso obedecerá inmediatamente todas las
instrucciones de la Ama, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. El
Sumiso aceptará toda actividad sexual que la Ama considere oportuna y
placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables
(Apéndice2).Lo hará con entusiasmo y sin dudar.
Sueño:
El Sumiso garantizará que duerme como mínimo ocho horas
diarias cuando no esté con la Ama.
Comida:
Para cuidar su salud y su bienestar, el Sumiso comerá
frecuentemente los alimentos incluidos en una lista (Apéndice 4). El Sumiso no
comerá entre horas, a excepción de fruta.
Ropa:
Durante la vigencia del contrato, el Sumiso solo llevará
ropa que la Ama haya aprobado. La Ama ofrecerá al Sumiso un presupuesto para
ropa, que el Sumiso debe utilizar. La Ama acompañará al Sumiso a comprar ropa
cuando sea necesario. Si la Ama así lo exige, mientras el contrato esté
vigente, el Sumiso se pondrá los adornos que le exija la Ama, en su presencia o
en cualquier otro momento que la Ama considere oportuno.
Ejercicio:
La Ama proporcionará al Sumiso un entrenador personal
cuatro veces por semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el
entrenador personal y el Sumiso. El entrenador personal informará la Ama de los
avances del Sumiso.
Higiene personal y belleza:
El Sumiso estará limpio y depilado en todo momento. El
Sumiso irá a un salón de belleza elegido por la Ama cuando esta lo decida y se
someterá a cualquier tratamiento que la Ama considere oportuno. La Ama correrá
con todos los gastos.
Seguridad personal:
El Sumiso no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará
sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.
Cualidades personales:
El Sumiso solo mantendrá relaciones sexuales con la Ama.
El Sumiso se comportará en todo momento con respeto y humildad. Debe comprender
que su conducta influye directamente en la de la Ama. Será responsable de
cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando la Ama no
esté presente.
El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores
será inmediatamente castigado, y la Ama determinará la naturaleza del castigo.
APÉNDICE 2
Límites infranqueables… –Ella posó la vara sobre mis
labios otra vez y habló nuevamente:
–Vas a responderme cada cosa que ahora va a preguntarte
¿Estamos de acuerdo? –Asentí y ella retiró la vara golpeando mi brazo.
–Si Mistress Victoria… –Asintió y seguí leyendo. –
Límites infranqueables:
•Actos con fuego.
•Actos con orina, defecación y excrementos.
•Actos con agujas, cuchillos, perforaciones y sangre.
•Actos con instrumental médico ginecológico.
•Actos con niños y animales.
•Actos que dejen marcas permanentes en la piel.
•Actos relativos al control de la respiración.
•Actividad que implique contacto directo con corriente
eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el cuerpo. –Me miró
a los ojos preguntando.
–¿Estás de acuerdo en eso? –Asentí.
–Si Mistress Victoria. –Movió la vara. – APÉNDICE 3
Límites tolerables:
A discutir y acordar por ambas partes:
¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Masturbación
• Felación
• Penetración anal –Me miró. Removí las páginas algo
nervioso y ella suspiró.
–¿Qué es? Habla con libertad… –Mordí un labio.
–Es que… Preferiría mantener la virginidad de mi trasero
si es posible. –Sonrió.
–Bien. –Tomó una lapicera de su cabello y este calló
suelto, no había notado que había cambiado el peinado con una lapicera.
–Proseguí. –Me impuso.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Vibradores
• Consola… –Me interrumpió.
–Pasa al siguiente, ese dijiste que No. –Dijo tachando
con una delgada línea aquellas dos listas. –¿Te gusta que te Masturbe verdad?
–Bajé la mirada. Me siento como una maldita quinceañera en su primera vez. Asentí.
–Algo bueno le dejaste a la lista… Proseguí. –Seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Bondage con cuerda
• Bondage con cinta adhesiva
• Bondage con muñequeras
• Otros tipos de bondage de cuero
• Bondage con esposas y grilletes
¿Acepta el Sumiso los siguientes tipos de bondage?
• Manos al frente
• Muñecas con tobillos
• Tobillos
• A objetos, muebles, etc.
• Codos
• Barras rígidas
•Manos a la espalda
• Suspensión
• Rodillas –Me miró expectante y asentí.
–Bien… Seguí. –Continué.
–¿Acepta el Sumiso que se le venden los ojos?
¿Acepta el Sumiso que se la amordace?
¿Cuánto dolor está dispuesto a experimentar el Sumiso?
–Asentí. –1 equivale a que le gusta mucho y 5, a que le disgusta mucho:
1—2—3—4—5 –Me miró, su fría mirada se congeló viendo los números. –Tres…
–Susurré. –Sonrió.
–Ok. –Me miró y seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso las siguientes formas de
dolor/castigo/disciplina?
• Azotes
• Azotes con pala
• Latigazos
• Azotes con vara
• Mordiscos
• Hielo
• Cera caliente
• Otros tipos/métodos de dolor –Asentí. 21. –Los abajo
firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato.
Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos
nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi.
El Sumiso: Marcos Guerrero. –Estiró la lapicera hacia mí
y me vi a mí mismo acercando la lapicera hacia el papel. ¿QUÉ MIERDAS HACES
GUERRERO? Se sonrió.
–¿Estás seguro Guerrero? ¿No quieres unos días…? –Negué e
hice mi firma. Su mirada obscura se encontró con la mía y su precioso cabello
rubio brillaba bajo el radiante sol Bonaerense que ingresaba por el ventanal.
Su blanca piel pálida a veces me hacía preguntarme si no era uno de esos
ángeles que solo dibujaban los antiguos pintores, pero luego recuerdo lo que
hace y es obvio que no lo es. Su sujetador presionaba su delicioso busto
haciendo un perfecto escote para mostrar sobre una blusa. Su magnífico trasero
era presionado por el colchón y las sábanas no dejándome verlo.
Se sonrió de costado y no entendí de que mierdas, pero me
acerqué a ella poniendo mis manos tras mi espalda, pegué mi frente a la suya y
aprisioné sus labios.
Ella jadeó y levantó una mano pasándola por mis muñecas,
Estiró la mano y sacó debajo de la almohada un pañuelo, el mismo pañuelo que
llevaba anoche. Tomó mis manos hacia adelante mientras no dejaba de presionar
sus dientes en mi inferior labio.
Tomó la vara que llevaba en la mano y me dirigió con
ella. Me dio un escalofrío volver a ver el objeto y ella negó.
–Firmaste, mi humor esta por las nubes. No voy a tocarte
hoy, pero si quiero que me complazcas… –Asentí. –Ansió tener esa lengua sobre
mí… –Murmuró roncamente y volví a asentir, esta vez respondí.
–Estoy para complacer Mistress Victoria. –Se sonrió de
lado. Tomó mi mano y me levantó.
–Arrodíllate. –Así hice y ella se sentó en la cama frente
a mí. Se lo que quiere, y voy a dárselo. –Sigue el camino de la vara con tu
lengua… –Pasó la vara por su pierna derecha y comencé a pasar mi lengua,
succioné casi llegando a su entrepierna y ella gruñó. –Tu eres el de la
propiedad, no yo. –Gimió.
–Nos debemos fidelidad recuérdelo Mistress... –Respondí.
Sonrió y curvó su espalda al notar como llegaba a su intimidad. La tela de la
seda se sentía suave y cálida sobre su humedad. –Necesita sacar esto Mistress…
–Asintió y bajó la braga con la rapidez de flash. Se recostó y pasé la lengua
por su vagina. Introduje mi lengua dentro suyo, jugué con su femineidad
mientras ella gemía. Escucharla me hacía ponerme más duro aún.
El pañuelo se soltó mientras hacía fuerza. No estuvo muy
segura la Dominante hoy, está desesperada. Acerco mi dedo índice a ella, paso
el dedo por ahí y lo ingreso sin más retraso.
–Marcoss… ¿Estas…? –Gimió. Subí la mirada con mi dedo aún
dentro suyo y negué.
–No voy a tocarla, se lo que me conviene… –Asintió y se
tensó al recibir mi segundo dedo.
–Mmm ah… –Jadeó cuando ingresé el tercero y los moví de
adentro hacia afuera. –Llego… –Se arqueó y tiró la cabeza para atrás. Su aroma
tan excitante, ere aroma a excitación y perfume de cítricos. –Dios… –Se quejó
cuando lo hice más rápido aún. Llegó a su orgasmo y saqué alejé mis manos de
ella. No sin antes rozar ese tonificado muslo. Ella tembló. –Marcos, cógeme,
ahora. –Puse mis manos a ambos lado de su cabeza e ingresé en ella de un tirón.
Mostré mi mano y la metí dentro de mi boca.
–Mistress Deliciosa… –Solo gimió.
–Muévete, rápido. –Se quejó. Así hice y cuando estaba
terminando mi orgasmo, se escucha una discusión afuera.
–¿Cómo no puedo ingresar? Es mi hija de quien hablamos.
No me fastidies Roberto, Victoria jamás faltaría a una reunión tan importante…
–Una voz muy masculina y ronca se quejaba. Ella se tensó e hizo a un lado mi
miembro.
–¡MIERDA! Es mi padre. –Se quejó pasándose una falda que
estaba más cerca del vestidor. Tomó agua y lo pasó por su cabello. El cepillo
de color blanco pasó por su cabello y los rebeldes rizos se convirtieron en un
perfecto recogido. La blusa blanca se terminó de abotonar y los zapatos negros
fueron calzados. Se sonrió de costado muy divertida antes de abrir la puerta.
–Te quiero fuera de la habitación en cinco minutos Guerrero. Sino tendrás
problemas… –¡Mierda! ¿Ella que? ¿Su padre? No, no, no, no… “Sino tendrás
problemas…” ¡Puto contrato! Corrí hacia el armario y encontré mis pantalones de
vestir. No llevaba boxers, qué más da… Me calcé la camisa y me puse los
zapatos.
Cinco minutos después yo y mi cabello rebelde estábamos
parados por la entrada de la sala…
*Victoria*CONTINUARÁ...
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