jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo 13° (2/2)

Continuación:

15.8. En caso de enfermedad o herida, la Ama cuidará al Sumiso, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención médica cuando lo considere necesario.

15.9. La Ama cuidará de su propia salud y buscará atención médica cuando sea necesario para evitar riesgos e garantizará que toma anticonceptivos, como y cuando es debido para evitar quedarse embarazada.

15.10. La Ama NO prestará su Sumiso a otra Ama.

15.11. La Ama podrá sujetar, esposar o atar al Sumiso en todo momento durante las horas asignadas o en cualquier hora adicional por cualquier razón y por largos periodos de tiempo, prestando la debida atención a la salud y la seguridad del Sumiso.

15.12. La Ama garantizará que todo el equipamiento utilizado para el entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y seguro en todo momento.

SUMISO:

15.13. El Sumiso acepta a la Ama como su dueño y entiende que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando la Ama le plazca durante la vigencia del contrato en general, pero especialmente en las horas asignadas y en las horas adicionales acordadas.

15.14. El Sumiso obedecerá las normas establecidas en el Apéndice 1 de este contrato.

15.15. El Sumiso servirá a la Ama en todo aquello que la Ama considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer a la Ama en todo momento.

15.16. El Sumiso tomará las medidas necesarias para cuidar su salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y en todo momento mantendrá informado a la Ama de cualquier problema de salud que pueda surgir.

15.17. El Sumiso aceptará sin cuestionar todas y cada una de las acciones disciplinarias que la Ama considere necesarias, y en todo momento recordará su papel y su función ante la Ama.

15.18. El Sumiso no se tocará ni se proporcionará placer sexual sin el permiso de la Ama.

15.19. El Sumiso se someterá a toda actividad sexual que exija la Ama, sin dudar y sin discutir.

15.20. El Sumiso aceptará azotes, zurras, bastonazos, latigazos o cualquier otra disciplina que la Ama decida administrar, sin dudar, preguntar ni quejarse.

15.21. El Sumiso no mirará directamente a los ojos a la Ama excepto cuando se le ordene. El Sumiso debe agachar los ojos, guardar silencio y mostrarse respetuoso en presencia de la Ama.

15.22. El Sumiso se comportará siempre con respeto hacia la Ama y solo se dirigirá a ella como Mistress Victoria, Señora, Señorita Bandi o cualquier otro apelativo que le ordene la Ama.

15.23. El Sumiso no tocará a la Ama sin su expreso consentimiento.

ACTIVIDADES:

16. El Sumiso no participará en actividades o actos sexuales que cualquiera de las dos partes considere inseguras ni en las actividades detalladas en el Apéndice 2.

17. La Ama y el Sumiso han comentado las actividades establecidas en el Apéndice 3 y hacen constar por escrito en el Apéndice 3 su acuerdo al respecto.

PALABRAS DE SEGURIDAD:

18. La Ama y el Sumiso admiten que la Ama puede solicitar al Sumiso, acciones que no puedan llevarse a cabo sin incurrir en daños físicos, mentales, emocionales, espirituales o de otro tipo en el momento en que se le solicitan. En este tipo de circunstancias, el Sumiso puede utilizar una palabra de seguridad. Se incluirán dos palabras de seguridad en función de la intensidad de las demandas.

19. Se utilizará la palabra de seguridad «Amarillo» para indicar a la Ama que el Sumiso está llegando al límite de resistencia.

20. Se utilizará la palabra de seguridad «Rojo» para indicar a la Ama que el Sumiso ya no puede tolerar más exigencias. Cuando se diga esta palabra, la acción de la Ama cesará totalmente con efecto inmediato.

CONCLUSIÓN:

21. Los abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi. 
El Sumiso: Marcos Guerrero.
APÉNDICE 1
NORMAS:

Obediencia:
El Sumiso obedecerá inmediatamente todas las instrucciones de la Ama, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. El Sumiso aceptará toda actividad sexual que la Ama considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (Apéndice2).Lo hará con entusiasmo y sin dudar.

Sueño:
El Sumiso garantizará que duerme como mínimo ocho horas diarias cuando no esté con la Ama.

Comida:
Para cuidar su salud y su bienestar, el Sumiso comerá frecuentemente los alimentos incluidos en una lista (Apéndice 4). El Sumiso no comerá entre horas, a excepción de fruta.

Ropa:
Durante la vigencia del contrato, el Sumiso solo llevará ropa que la Ama haya aprobado. La Ama ofrecerá al Sumiso un presupuesto para ropa, que el Sumiso debe utilizar. La Ama acompañará al Sumiso a comprar ropa cuando sea necesario. Si la Ama así lo exige, mientras el contrato esté vigente, el Sumiso se pondrá los adornos que le exija la Ama, en su presencia o en cualquier otro momento que la Ama considere oportuno.

Ejercicio:
La Ama proporcionará al Sumiso un entrenador personal cuatro veces por semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el entrenador personal y el Sumiso. El entrenador personal informará la Ama de los avances del Sumiso.

Higiene personal y belleza:
El Sumiso estará limpio y depilado en todo momento. El Sumiso irá a un salón de belleza elegido por la Ama cuando esta lo decida y se someterá a cualquier tratamiento que la Ama considere oportuno. La Ama correrá con todos los gastos.

Seguridad personal:
El Sumiso no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.

Cualidades personales:
El Sumiso solo mantendrá relaciones sexuales con la Ama. El Sumiso se comportará en todo momento con respeto y humildad. Debe comprender que su conducta influye directamente en la de la Ama. Será responsable de cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando la Ama no esté presente.
El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores será inmediatamente castigado, y la Ama determinará la naturaleza del castigo.

APÉNDICE 2

Límites infranqueables… –Ella posó la vara sobre mis labios otra vez y habló nuevamente:
–Vas a responderme cada cosa que ahora va a preguntarte ¿Estamos de acuerdo? –Asentí y ella retiró la vara golpeando mi brazo.
–Si Mistress Victoria… –Asintió y seguí leyendo. – Límites infranqueables:
•Actos con fuego.
•Actos con orina, defecación y excrementos.
•Actos con agujas, cuchillos, perforaciones y sangre.
•Actos con instrumental médico ginecológico.
•Actos con niños y animales.
•Actos que dejen marcas permanentes en la piel.
•Actos relativos al control de la respiración.
•Actividad que implique contacto directo con corriente eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el cuerpo. –Me miró a los ojos preguntando.
–¿Estás de acuerdo en eso? –Asentí.
–Si Mistress Victoria. –Movió la vara. – APÉNDICE 3

Límites tolerables:
A discutir y acordar por ambas partes:
¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Masturbación
• Felación
• Penetración anal –Me miró. Removí las páginas algo nervioso y ella suspiró.
–¿Qué es? Habla con libertad… –Mordí un labio.
–Es que… Preferiría mantener la virginidad de mi trasero si es posible. –Sonrió.
–Bien. –Tomó una lapicera de su cabello y este calló suelto, no había notado que había cambiado el peinado con una lapicera. –Proseguí. –Me impuso.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Vibradores
• Consola… –Me interrumpió.
–Pasa al siguiente, ese dijiste que No. –Dijo tachando con una delgada línea aquellas dos listas. –¿Te gusta que te Masturbe verdad? –Bajé la mirada. Me siento como una maldita quinceañera en su primera vez. Asentí. –Algo bueno le dejaste a la lista… Proseguí. –Seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Bondage con cuerda
• Bondage con cinta adhesiva
• Bondage con muñequeras
• Otros tipos de bondage de cuero
• Bondage con esposas y grilletes
¿Acepta el Sumiso los siguientes tipos de bondage?
• Manos al frente
• Muñecas con tobillos
• Tobillos
• A objetos, muebles, etc.
• Codos
• Barras rígidas
•Manos a la espalda
• Suspensión
• Rodillas –Me miró expectante y asentí.
–Bien… Seguí. –Continué.
–¿Acepta el Sumiso que se le venden los ojos?
¿Acepta el Sumiso que se la amordace?
¿Cuánto dolor está dispuesto a experimentar el Sumiso? –Asentí. –1 equivale a que le gusta mucho y 5, a que le disgusta mucho: 1—2—3—4—5 –Me miró, su fría mirada se congeló viendo los números. –Tres… –Susurré. –Sonrió.
–Ok. –Me miró y seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso las siguientes formas de dolor/castigo/disciplina?
• Azotes
• Azotes con pala
• Latigazos
• Azotes con vara
• Mordiscos
• Hielo
• Cera caliente
• Otros tipos/métodos de dolor –Asentí. 21. –Los abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi. 
El Sumiso: Marcos Guerrero. –Estiró la lapicera hacia mí y me vi a mí mismo acercando la lapicera hacia el papel. ¿QUÉ MIERDAS HACES GUERRERO? Se sonrió.
–¿Estás seguro Guerrero? ¿No quieres unos días…? –Negué e hice mi firma. Su mirada obscura se encontró con la mía y su precioso cabello rubio brillaba bajo el radiante sol Bonaerense que ingresaba por el ventanal. Su blanca piel pálida a veces me hacía preguntarme si no era uno de esos ángeles que solo dibujaban los antiguos pintores, pero luego recuerdo lo que hace y es obvio que no lo es. Su sujetador presionaba su delicioso busto haciendo un perfecto escote para mostrar sobre una blusa. Su magnífico trasero era presionado por el colchón y las sábanas no dejándome verlo.
Se sonrió de costado y no entendí de que mierdas, pero me acerqué a ella poniendo mis manos tras mi espalda, pegué mi frente a la suya y aprisioné sus labios.
Ella jadeó y levantó una mano pasándola por mis muñecas, Estiró la mano y sacó debajo de la almohada un pañuelo, el mismo pañuelo que llevaba anoche. Tomó mis manos hacia adelante mientras no dejaba de presionar sus dientes en mi inferior labio.
Tomó la vara que llevaba en la mano y me dirigió con ella. Me dio un escalofrío volver a ver el objeto y ella negó.
–Firmaste, mi humor esta por las nubes. No voy a tocarte hoy, pero si quiero que me complazcas… –Asentí. –Ansió tener esa lengua sobre mí… –Murmuró roncamente y volví a asentir, esta vez respondí.
–Estoy para complacer Mistress Victoria. –Se sonrió de lado. Tomó mi mano y me levantó.
–Arrodíllate. –Así hice y ella se sentó en la cama frente a mí. Se lo que quiere, y voy a dárselo. –Sigue el camino de la vara con tu lengua… –Pasó la vara por su pierna derecha y comencé a pasar mi lengua, succioné casi llegando a su entrepierna y ella gruñó. –Tu eres el de la propiedad, no yo. –Gimió.
–Nos debemos fidelidad recuérdelo Mistress... –Respondí. Sonrió y curvó su espalda al notar como llegaba a su intimidad. La tela de la seda se sentía suave y cálida sobre su humedad. –Necesita sacar esto Mistress… –Asintió y bajó la braga con la rapidez de flash. Se recostó y pasé la lengua por su vagina. Introduje mi lengua dentro suyo, jugué con su femineidad mientras ella gemía. Escucharla me hacía ponerme más duro aún.
El pañuelo se soltó mientras hacía fuerza. No estuvo muy segura la Dominante hoy, está desesperada. Acerco mi dedo índice a ella, paso el dedo por ahí y lo ingreso sin más retraso.
–Marcoss… ¿Estas…? –Gimió. Subí la mirada con mi dedo aún dentro suyo y negué.
–No voy a tocarla, se lo que me conviene… –Asintió y se tensó al recibir mi segundo dedo.
–Mmm ah… –Jadeó cuando ingresé el tercero y los moví de adentro hacia afuera. –Llego… –Se arqueó y tiró la cabeza para atrás. Su aroma tan excitante, ere aroma a excitación y perfume de cítricos. –Dios… –Se quejó cuando lo hice más rápido aún. Llegó a su orgasmo y saqué alejé mis manos de ella. No sin antes rozar ese tonificado muslo. Ella tembló. –Marcos, cógeme, ahora. –Puse mis manos a ambos lado de su cabeza e ingresé en ella de un tirón. Mostré mi mano y la metí dentro de mi boca.
–Mistress Deliciosa… –Solo gimió.
–Muévete, rápido. –Se quejó. Así hice y cuando estaba terminando mi orgasmo, se escucha una discusión afuera.
–¿Cómo no puedo ingresar? Es mi hija de quien hablamos. No me fastidies Roberto, Victoria jamás faltaría a una reunión tan importante… –Una voz muy masculina y ronca se quejaba. Ella se tensó e hizo a un lado mi miembro.
–¡MIERDA! Es mi padre. –Se quejó pasándose una falda que estaba más cerca del vestidor. Tomó agua y lo pasó por su cabello. El cepillo de color blanco pasó por su cabello y los rebeldes rizos se convirtieron en un perfecto recogido. La blusa blanca se terminó de abotonar y los zapatos negros fueron calzados. Se sonrió de costado muy divertida antes de abrir la puerta. –Te quiero fuera de la habitación en cinco minutos Guerrero. Sino tendrás problemas… –¡Mierda! ¿Ella que? ¿Su padre? No, no, no, no… “Sino tendrás problemas…” ¡Puto contrato! Corrí hacia el armario y encontré mis pantalones de vestir. No llevaba boxers, qué más da… Me calcé la camisa y me puse los zapatos.
Cinco minutos después yo y mi cabello rebelde estábamos parados por la entrada de la sala…
*Victoria*

CONTINUARÁ...

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