miércoles, 30 de julio de 2014

Capitulo 11°

Anteriormente:

Siento Como frena al verme desde los reflejos del vidrio y me acerco a ella con una sábana amarrada desde la cintura para abajo. Me sonrío y la escucho decirme.

Continuación:

-Lamento haber interrumpido tu sueño… –Me mira con sus ojos brillantes y puedo decir que hasta avergonzada de pensar que la eh escuchado.
-Tú-tu música, se escucha bien ¿Porque te detuviste? –Me mira y su boca se frunce con la vista en las teclas del piano. Suelta esas notas que había dejado congeladas y finalmente el sonido desaparece.
-¿Qué tienes de especial? –Me pregunta mirándome a los ojos. Mi mirada la intimida, no la había visto así antes, ¿será que realmente me ve especial?
-No sé de qué me hablas nena… –Quiero tocar su mano pero se aleja mientras me asoma la misma al rostro, encimo mi mano sobre la suya y cierro los ojos para sentirla. Me acerco para poder tomar su cintura, pero ella se levanta y con su tono autoritario de siempre me mandonea una vez más…
-¡A la cama! No has cenado anoche, vas a estar muy débil –Señala la puerta y me levanto para ir hacia la puerta. Antes de llegar siente como me freno delante de ella y me doy vuelta, me mira a los ojos y tomo su cintura.
-No me tomes por la cintura, no me gusta –Su voz es seca y fría, no puedo creer que no se derrita a tal mirada. ¡Mierda! Ella es tan difícil de comprender y complacer.
-Me gusta que no te guste, así tienes algo por lo que castigarme.
-¿Me está desafiando señor Guerrero? –Me mira clavando sus terribles ojos en los míos, pero con un pequeño rastro de diversión en ellos.
-Sí, la estoy desafiando señorita Bandi, ¿algún problema? –Se quiere salir pero con mi fuerza la tomo más junto a mí, siento como su respiración se eleva bien cerca de mi boca, respiro de su aire.
-No sabes de lo que hablas Marcos, ¡Suéltame! –Me ordeno. Nunca obedecí.
-Sos tan hermosa Victoria –Sus ojos se estremecen y me sonríen, su rubor eleva, pero ella sigue en su postura, como si fuese que las cosas que le digo no fuesen influyentes en ella, es tan fuerte. Relajate nena, sé que sentís lo mismo…
-Gracias Marcos, suéltame, por favor –Me suplica, y siento que realmente la disgusta, se pone tensa bajo mis manos. Pero por más profundo que me peguen sus súplicas, tenía que darle un beso con amor que ella sienta todo lo que siento por ella… ¿Amor? ¿Marcos Guerrero hablando de amor? ¿Es posible hablar de amor en tan poco tiempo?... Y, por más de que sea una sádica con mentalidad pervertida y su sofocante manera de mandonearme como si fuese mi madre, ella remueve por dentro del corazón como ninguna lo había hecho antes...
Tomo su cuello por la parte de atrás y mientras la miro ella quien frunce el ceño. Ni lo dude, sin dejarla hablar encimo mis labios con los suyos.
En toda la noche no me ha hecho más que pedir y hacer lo que ella quiso, yo quiero besarla y sabe que lo voy a hacer, sabe que yo voy a hacer lo que se me antoje hacer y justo ahora, besarla era mi antojo. Suelto su cintura para su conformidad y veo como suspira aliviándose.
Su mirada se suavizó y mientras la apoyaba en el amplio sillón que había allí, jugaba con su cabello entre los dedos. Caemos y ella saca su ipod debajo de ella antes de caer, logró presionar un botón que hizo que se escuchara a Adele cantando que quiere ser la única, en todo el ambiente. Recorrí mi mano desde su muslo hasta su cintura elevando la tela de su camisón de seda natural, delicada, como su piel, pero me decepcionó ver que se tensaba bajo mi caricia y suplicó en mi oído.
-No me toques, por favor… –Me acerqué a su oído.
-¿Por qué? –No entendía por qué.
-Ya te dije es uno de mis límites. Simplemente no me gusta. Solo déjalo y haz lo que te digo… –¿Por qué será que no puedo dejarlo?
Tomaba ambas de mis manos en una de las suyas y las tiraba hacia atrás. Se levantó del sillón tomó mi mano para llevarme a la habitación.
-Acuéstate y dame la espalda. –Me ordenó mientras se sacaba la bata. Hice lo que me pidió, sus pies rodearon la cama y luego subió a la cama. Su seda suave se pegó en mi espalda, sintiendo como traspasaba la calidez de su piel junto con la mía. Rodeo su brazo alrededor de mi cintura y murmuro dulcemente para mí.
-Dormí Marcos… –Recosté mi cabeza sobre la almohada y al instante ya estaba en un profundo sueño.
~~~
*Victoria*
La luz brillante del sol rozaba mi rostro con calidez y me vi obligada a abrir los ojos. Cosa que terminé haciendo.
–Mmm…–recordé la noche anterior. Me di vuelta todavía acostada. Me desperecé y lo vi ahí…
¡Dios! Su cuerpo era perfecto. Su torso desnudo y musculoso, sus brazos, toda esa fuerza. Wow.
Pude notar las marcas en sus muñecas. Pobre, se movió mucho, tenemos que trabajar en eso Guerrero. ¿Pobre? ¿Victoria Bandi y su mierda tenían piedad?
Me sonreí a mí misma. Todavía seguía dormido. ¡Ya olvídalo Bandi! ¡Puedes tener una vida distinta con Marcos!
La lastima es que: Yo-No-Funciono-Así. ¡Entiende Maldición!
Me moría de ganas de tocarlo, de azotarlo como castigo de anoche cuando quiso tocarme…
Te tocó, Victoria…
Me hizo entrar en razón mi subconsciente.
¡Sí, sí lo hizo!, pero lo detuve ¿O no?
La regañé y la pude imaginar cruzada de brazos negando con la cabeza.
Suspiré y pasé mi mano derecha sobre su hombro.
Él gimió. Todavía seguía dormido.
Tuve que contenerme demasiado para que no cogérmelo ahí mismo. Es tan… especial… ¿Por qué?
Me moví para salir de la cama y prepararle algo para el desayuno.
Dios, mi vagina estaba tensa. Hice una mueca de dolor. Desde que desperté y pensé en lo de anoche no dejo de hacer presión.
Gimo.
Marcos, Marcos… Otra vez.
Fui al baño. Me miré al espejo.
Podía verme. Esa linda carita de Eh-Estado-Cogiendo-Lindo-Últimamente… Me favorece esa linda cara…
¿Linda carita? ¿Y esa ternura? ¿Estás bien Bandi?
Deslicé mi camisón corto de seda y cayó en pocos segundos a mis pies.
Mis piernas, mi piel lisa y firme, mi abdomen, algunos abdominales sobresalían, pero no tanto y mis senos perfectos levantados y voluminosos.
Tenés que dedicarte más tiempo en actividad física, Victoria.
¡Oh déjame en paz demonios soy perfecta así! ¡A la mierda con tu mierda estoy muy bien!
Me sonreí y suspiré.
Mis labios estaban un poco hinchados.
Sonreí pasando mi dedo índice por el labio.
Si Marcos estuviera acá, en este momento…
El pensamiento me excitaba.
Entré en la ducha rápidamente, antes de que hiciera alguna locura.
*Marcos*
La luz llenaba la habitación. Me estiro y abro los ojos. Parece una hermosa mañana… Wow, qué vista. De acá Buenos Aires es precioso.
Miro a mi alrededor y recuerdo a Victoria. Sonrío y salto de la cama.
Ella no está acostada pero inmediatamente sé qué se está bañando por el ruido proveniente de la ducha.
¿Qué pasa si entro a bañarme con ella?
La idea me excita.
Nunca ninguna mujer me había hecho llegar al orgasmo de anoche. Muy intenso…
¡Se está metiendo dentro de ti!
Puto, puto, puto inconsciente… ¡Ándate a cagar la mujer es increíble! Aparte, yo me metí dentro de ella de todas formas y maneras
Miro a su mesa de luz y puedo verla, veo una foto de ella, solo ella.
Me estiro sobre la cama para agarrarla.
El marco es frio, ¿de plata? Sí, eso creo.
Me concentro en la foto.
Es ella… con su mirada miel caramelo, dominante. Tiene los labios curvados y su cabello en ondas que caen perfectos en sus pechos.
Trae unos tacos negros, una pollera unos centímetros debajo de la rodilla y una camisa, dentro de la pollera, roja sangre.
El look la favorece mucho, remarca mucho sus curvas.
Sus senos sobre todo. Dios Victoria, sos tan hermosa, tan sexy, tan única…
Parece estar en una sesión de fotos.
El fondo es blanco, opaco, un poco tirando al gris. Obviamente mira a la cámara y su mano derecha está sobre su cintura cuando la izquierda acomoda un mechón de cabello rubio detrás de su oreja.
Después de mirar una y otra vez la foto, la dejo en su lugar y me deslizo de la cama en busca de algo de ropa.
Paso nuevamente por el baño, y no puedo evitar volver a escuchar la lluvia… Mhh…
¡Entra ya idiota!
¿Mi subconsciente lo quiere? ¡Mi subconsciente lo tiene!
Ingrese en el cuarto de baño con absoluto silencio, sonaba a: su cuerpo sobre el agua sin moverse…         Si a eso sonaba. Así como venía desde anoche, ingrese bajo la ducha junto a ella.
–¡Mierda! –Se sobresaltó ella. Me sonreí por lo bajo.
–A veces pareces tan inocente… –Se rio con una carcajada cuando lo escucho.
–Vamos Marcos, tu eres el inocente al decirme eso… La inocencia no está en mi diccionario bebe… ¿Qué haces acá? –Pregunto. O mierda, ella es una mujer con deseos y necesidades sadomasoquistas. ¿De donde mierdas sacaste la Inocencia idiota?
–Escuche la ducha, y no pude evitar venir contigo… Sos aún más hermosa de lo que recordaba… A perdón… ¡No te había visto desnuda antes y cogimos! –Le reproche y ella se sonrió, ella es tan traviesa…
–Marcos… ¿Acaso no me escuchas cuando hablo? –Corrió mi mano de su cintura y me azoto el trasero ¡Ella! ¡Ella lo hizo! Hice una mueca de dolor, ardía… Sus ojos brillaban con una sombra más obscura en los en sus hermosos ojos.
Creo que abrí mi boca del shock, ella solo asentía varias veces haciéndome recordar sus necesidades y gustos y luego, y luego yo…
–Vos… vos realmente no lo hiciste ¿Verdad? –Pregunte, ella asintió y yo no pude evitar sonreír, no se siente tan mal, creo que casi llego a un orgasmo… Ok eso es demasiado, pero igual es… Algo excitante al igual de doloroso…

Me pongo en búsqueda de mis bóxers. Los encuentro acomodados junto a mi traje sobre un sillón.
Alguien debió ponerlos.
Más personal Bandi, supuse.
¡Julián! Oh, no. No pensé en él en toda la noche. Se suponía que le mandaría mensajes para arreglar el turno en el bar. Mierda. Voy a estar en problemas. Me pregunto brevemente si está con Natacha.
Busco mi teléfono en el saco.
Sí, ahí estaba.
Tres mensajes de texto. Todos de Julián.
*¿Cómo va la noche, “señor Guerrero”? jaja*
*Hey, chabón, estoy con Natacha, llámame o mándame mensaje cuando puedas, tenemos que arreglar los turnos mañana en el bar.*
*Okey, Marcos, no dormí mucho anoche, siempre que viene Natacha duermo poco, casi nada. Ambos. No me llamaste así que el primer turno lo hago yo. Más vale que estés acá para el segundo.*
Lo llamo y no responde. Dejo un mensaje para que se quede tranquilo que voy a estar ahí.
Victoria todavía sale del baño.
–Cada día que pasa, y ella sigue tan hermosa como todos los putos días… –Sonriente pasaba por mi lado y note una pequeña marca sobre su abdomen. Ella negó al verme acercarme, levante ambas manos en señal de que no la tocaría y solo me limite a observar esas pequeñas marcas…
–Varicela… –Note que mentía por su tensión al responder. Pero lo dejare ahí hasta ahora. Asentí y ella me movió la mano en dirección a la puerta. –Marcos por favor… –Asentí nuevamente y Salí con solo los boxers puestos.
Esas marcas eran tan profundas, parece como si hubieras calentado un fierro y se lo hubiesen enterrado sobre la piel. Muy buena excusa debo admitir, varicela… Me sonreí. Tendré que investigar más tarde.
Pero ahora me muero de hambre. Me dirijo a la cocina.
Abro las puertas de la heladera. Saco leche, mermelada y un par de naranjas.
Apoyo los ingredientes en la mesada y me dirijo a abrir todas las puertas de la alacena para buscar café, un poco de pan y azúcar.
Los consigo y junto los ingredientes.
Rebano rodajas de pan, y las meto en la tostadora que encuentro en segundos.
Busco cuchillos para untar y pongo la mermelada y los mismos sobre la mesa.
Lleno la pava con agua mientras busco con la mirada las tazas a la vista para preparar café con leche.
Lleno las tazas con café y algo de leche. Vierto el agua caliente y revuelvo. Las llevo a la mesa junto con el azúcar.
Corto las naranjas a la mitad y las exprimo, en unos vasos también a la vista, y saltan las tostadas. Llevo todo a la mesa.
Listo.
Me siento y escucho esos tacos de Victoria-Bandi-Se-Esta-Acercando.
Se asoma en el comedor moviendo sus caderas.
-Buenos días, Guerrero –Se sienta en la mesa, enfrente mío.
Me quedo boquiabierto. Ella, ella esta increíble.
-Respira Marcos… –Sonríe relajada.
Su maquillaje y peinados eran perfectos. Como si hubiera pasado horas produciéndose.
¿Cómo mierda podía hacerlo tan natural?
-Espero que te guste –Logré decir bajo su mirada.
-Me encanta –Apoyó sus codos sobre la mesa dándole un sorbo a la taza.
Lo hacía mirándome.
Mierda, recuerdo todo lo que hizo anoche conmigo, con su boquita.
Mi amigo despierta.

–Victoria ¿puede ser que simplemente no seas tan sexy hasta para comer? –Me queje y ella me miro sin expresión alguna. Aunque sus labios reprimían una sonrisa, su mirada sobre la mía casi en un regaño… Oh aquí vamos de nuevo ¿Quién demonios manda Guerrero? Oh si… ¡Ella!
Suspiró con fuerza y respondió:

CONTINUARÁ...

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