jueves, 31 de julio de 2014

Capitulo 13° (2/2)

Continuación:

15.8. En caso de enfermedad o herida, la Ama cuidará al Sumiso, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención médica cuando lo considere necesario.

15.9. La Ama cuidará de su propia salud y buscará atención médica cuando sea necesario para evitar riesgos e garantizará que toma anticonceptivos, como y cuando es debido para evitar quedarse embarazada.

15.10. La Ama NO prestará su Sumiso a otra Ama.

15.11. La Ama podrá sujetar, esposar o atar al Sumiso en todo momento durante las horas asignadas o en cualquier hora adicional por cualquier razón y por largos periodos de tiempo, prestando la debida atención a la salud y la seguridad del Sumiso.

15.12. La Ama garantizará que todo el equipamiento utilizado para el entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y seguro en todo momento.

SUMISO:

15.13. El Sumiso acepta a la Ama como su dueño y entiende que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando la Ama le plazca durante la vigencia del contrato en general, pero especialmente en las horas asignadas y en las horas adicionales acordadas.

15.14. El Sumiso obedecerá las normas establecidas en el Apéndice 1 de este contrato.

15.15. El Sumiso servirá a la Ama en todo aquello que la Ama considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer a la Ama en todo momento.

15.16. El Sumiso tomará las medidas necesarias para cuidar su salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y en todo momento mantendrá informado a la Ama de cualquier problema de salud que pueda surgir.

15.17. El Sumiso aceptará sin cuestionar todas y cada una de las acciones disciplinarias que la Ama considere necesarias, y en todo momento recordará su papel y su función ante la Ama.

15.18. El Sumiso no se tocará ni se proporcionará placer sexual sin el permiso de la Ama.

15.19. El Sumiso se someterá a toda actividad sexual que exija la Ama, sin dudar y sin discutir.

15.20. El Sumiso aceptará azotes, zurras, bastonazos, latigazos o cualquier otra disciplina que la Ama decida administrar, sin dudar, preguntar ni quejarse.

15.21. El Sumiso no mirará directamente a los ojos a la Ama excepto cuando se le ordene. El Sumiso debe agachar los ojos, guardar silencio y mostrarse respetuoso en presencia de la Ama.

15.22. El Sumiso se comportará siempre con respeto hacia la Ama y solo se dirigirá a ella como Mistress Victoria, Señora, Señorita Bandi o cualquier otro apelativo que le ordene la Ama.

15.23. El Sumiso no tocará a la Ama sin su expreso consentimiento.

ACTIVIDADES:

16. El Sumiso no participará en actividades o actos sexuales que cualquiera de las dos partes considere inseguras ni en las actividades detalladas en el Apéndice 2.

17. La Ama y el Sumiso han comentado las actividades establecidas en el Apéndice 3 y hacen constar por escrito en el Apéndice 3 su acuerdo al respecto.

PALABRAS DE SEGURIDAD:

18. La Ama y el Sumiso admiten que la Ama puede solicitar al Sumiso, acciones que no puedan llevarse a cabo sin incurrir en daños físicos, mentales, emocionales, espirituales o de otro tipo en el momento en que se le solicitan. En este tipo de circunstancias, el Sumiso puede utilizar una palabra de seguridad. Se incluirán dos palabras de seguridad en función de la intensidad de las demandas.

19. Se utilizará la palabra de seguridad «Amarillo» para indicar a la Ama que el Sumiso está llegando al límite de resistencia.

20. Se utilizará la palabra de seguridad «Rojo» para indicar a la Ama que el Sumiso ya no puede tolerar más exigencias. Cuando se diga esta palabra, la acción de la Ama cesará totalmente con efecto inmediato.

CONCLUSIÓN:

21. Los abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi. 
El Sumiso: Marcos Guerrero.
APÉNDICE 1
NORMAS:

Obediencia:
El Sumiso obedecerá inmediatamente todas las instrucciones de la Ama, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. El Sumiso aceptará toda actividad sexual que la Ama considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (Apéndice2).Lo hará con entusiasmo y sin dudar.

Sueño:
El Sumiso garantizará que duerme como mínimo ocho horas diarias cuando no esté con la Ama.

Comida:
Para cuidar su salud y su bienestar, el Sumiso comerá frecuentemente los alimentos incluidos en una lista (Apéndice 4). El Sumiso no comerá entre horas, a excepción de fruta.

Ropa:
Durante la vigencia del contrato, el Sumiso solo llevará ropa que la Ama haya aprobado. La Ama ofrecerá al Sumiso un presupuesto para ropa, que el Sumiso debe utilizar. La Ama acompañará al Sumiso a comprar ropa cuando sea necesario. Si la Ama así lo exige, mientras el contrato esté vigente, el Sumiso se pondrá los adornos que le exija la Ama, en su presencia o en cualquier otro momento que la Ama considere oportuno.

Ejercicio:
La Ama proporcionará al Sumiso un entrenador personal cuatro veces por semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el entrenador personal y el Sumiso. El entrenador personal informará la Ama de los avances del Sumiso.

Higiene personal y belleza:
El Sumiso estará limpio y depilado en todo momento. El Sumiso irá a un salón de belleza elegido por la Ama cuando esta lo decida y se someterá a cualquier tratamiento que la Ama considere oportuno. La Ama correrá con todos los gastos.

Seguridad personal:
El Sumiso no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.

Cualidades personales:
El Sumiso solo mantendrá relaciones sexuales con la Ama. El Sumiso se comportará en todo momento con respeto y humildad. Debe comprender que su conducta influye directamente en la de la Ama. Será responsable de cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando la Ama no esté presente.
El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores será inmediatamente castigado, y la Ama determinará la naturaleza del castigo.

APÉNDICE 2

Límites infranqueables… –Ella posó la vara sobre mis labios otra vez y habló nuevamente:
–Vas a responderme cada cosa que ahora va a preguntarte ¿Estamos de acuerdo? –Asentí y ella retiró la vara golpeando mi brazo.
–Si Mistress Victoria… –Asintió y seguí leyendo. – Límites infranqueables:
•Actos con fuego.
•Actos con orina, defecación y excrementos.
•Actos con agujas, cuchillos, perforaciones y sangre.
•Actos con instrumental médico ginecológico.
•Actos con niños y animales.
•Actos que dejen marcas permanentes en la piel.
•Actos relativos al control de la respiración.
•Actividad que implique contacto directo con corriente eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el cuerpo. –Me miró a los ojos preguntando.
–¿Estás de acuerdo en eso? –Asentí.
–Si Mistress Victoria. –Movió la vara. – APÉNDICE 3

Límites tolerables:
A discutir y acordar por ambas partes:
¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Masturbación
• Felación
• Penetración anal –Me miró. Removí las páginas algo nervioso y ella suspiró.
–¿Qué es? Habla con libertad… –Mordí un labio.
–Es que… Preferiría mantener la virginidad de mi trasero si es posible. –Sonrió.
–Bien. –Tomó una lapicera de su cabello y este calló suelto, no había notado que había cambiado el peinado con una lapicera. –Proseguí. –Me impuso.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Vibradores
• Consola… –Me interrumpió.
–Pasa al siguiente, ese dijiste que No. –Dijo tachando con una delgada línea aquellas dos listas. –¿Te gusta que te Masturbe verdad? –Bajé la mirada. Me siento como una maldita quinceañera en su primera vez. Asentí. –Algo bueno le dejaste a la lista… Proseguí. –Seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso lo siguiente?
• Bondage con cuerda
• Bondage con cinta adhesiva
• Bondage con muñequeras
• Otros tipos de bondage de cuero
• Bondage con esposas y grilletes
¿Acepta el Sumiso los siguientes tipos de bondage?
• Manos al frente
• Muñecas con tobillos
• Tobillos
• A objetos, muebles, etc.
• Codos
• Barras rígidas
•Manos a la espalda
• Suspensión
• Rodillas –Me miró expectante y asentí.
–Bien… Seguí. –Continué.
–¿Acepta el Sumiso que se le venden los ojos?
¿Acepta el Sumiso que se la amordace?
¿Cuánto dolor está dispuesto a experimentar el Sumiso? –Asentí. –1 equivale a que le gusta mucho y 5, a que le disgusta mucho: 1—2—3—4—5 –Me miró, su fría mirada se congeló viendo los números. –Tres… –Susurré. –Sonrió.
–Ok. –Me miró y seguí leyendo.
–¿Acepta el Sumiso las siguientes formas de dolor/castigo/disciplina?
• Azotes
• Azotes con pala
• Latigazos
• Azotes con vara
• Mordiscos
• Hielo
• Cera caliente
• Otros tipos/métodos de dolor –Asentí. 21. –Los abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
La Ama: Victoria Bandi. 
El Sumiso: Marcos Guerrero. –Estiró la lapicera hacia mí y me vi a mí mismo acercando la lapicera hacia el papel. ¿QUÉ MIERDAS HACES GUERRERO? Se sonrió.
–¿Estás seguro Guerrero? ¿No quieres unos días…? –Negué e hice mi firma. Su mirada obscura se encontró con la mía y su precioso cabello rubio brillaba bajo el radiante sol Bonaerense que ingresaba por el ventanal. Su blanca piel pálida a veces me hacía preguntarme si no era uno de esos ángeles que solo dibujaban los antiguos pintores, pero luego recuerdo lo que hace y es obvio que no lo es. Su sujetador presionaba su delicioso busto haciendo un perfecto escote para mostrar sobre una blusa. Su magnífico trasero era presionado por el colchón y las sábanas no dejándome verlo.
Se sonrió de costado y no entendí de que mierdas, pero me acerqué a ella poniendo mis manos tras mi espalda, pegué mi frente a la suya y aprisioné sus labios.
Ella jadeó y levantó una mano pasándola por mis muñecas, Estiró la mano y sacó debajo de la almohada un pañuelo, el mismo pañuelo que llevaba anoche. Tomó mis manos hacia adelante mientras no dejaba de presionar sus dientes en mi inferior labio.
Tomó la vara que llevaba en la mano y me dirigió con ella. Me dio un escalofrío volver a ver el objeto y ella negó.
–Firmaste, mi humor esta por las nubes. No voy a tocarte hoy, pero si quiero que me complazcas… –Asentí. –Ansió tener esa lengua sobre mí… –Murmuró roncamente y volví a asentir, esta vez respondí.
–Estoy para complacer Mistress Victoria. –Se sonrió de lado. Tomó mi mano y me levantó.
–Arrodíllate. –Así hice y ella se sentó en la cama frente a mí. Se lo que quiere, y voy a dárselo. –Sigue el camino de la vara con tu lengua… –Pasó la vara por su pierna derecha y comencé a pasar mi lengua, succioné casi llegando a su entrepierna y ella gruñó. –Tu eres el de la propiedad, no yo. –Gimió.
–Nos debemos fidelidad recuérdelo Mistress... –Respondí. Sonrió y curvó su espalda al notar como llegaba a su intimidad. La tela de la seda se sentía suave y cálida sobre su humedad. –Necesita sacar esto Mistress… –Asintió y bajó la braga con la rapidez de flash. Se recostó y pasé la lengua por su vagina. Introduje mi lengua dentro suyo, jugué con su femineidad mientras ella gemía. Escucharla me hacía ponerme más duro aún.
El pañuelo se soltó mientras hacía fuerza. No estuvo muy segura la Dominante hoy, está desesperada. Acerco mi dedo índice a ella, paso el dedo por ahí y lo ingreso sin más retraso.
–Marcoss… ¿Estas…? –Gimió. Subí la mirada con mi dedo aún dentro suyo y negué.
–No voy a tocarla, se lo que me conviene… –Asintió y se tensó al recibir mi segundo dedo.
–Mmm ah… –Jadeó cuando ingresé el tercero y los moví de adentro hacia afuera. –Llego… –Se arqueó y tiró la cabeza para atrás. Su aroma tan excitante, ere aroma a excitación y perfume de cítricos. –Dios… –Se quejó cuando lo hice más rápido aún. Llegó a su orgasmo y saqué alejé mis manos de ella. No sin antes rozar ese tonificado muslo. Ella tembló. –Marcos, cógeme, ahora. –Puse mis manos a ambos lado de su cabeza e ingresé en ella de un tirón. Mostré mi mano y la metí dentro de mi boca.
–Mistress Deliciosa… –Solo gimió.
–Muévete, rápido. –Se quejó. Así hice y cuando estaba terminando mi orgasmo, se escucha una discusión afuera.
–¿Cómo no puedo ingresar? Es mi hija de quien hablamos. No me fastidies Roberto, Victoria jamás faltaría a una reunión tan importante… –Una voz muy masculina y ronca se quejaba. Ella se tensó e hizo a un lado mi miembro.
–¡MIERDA! Es mi padre. –Se quejó pasándose una falda que estaba más cerca del vestidor. Tomó agua y lo pasó por su cabello. El cepillo de color blanco pasó por su cabello y los rebeldes rizos se convirtieron en un perfecto recogido. La blusa blanca se terminó de abotonar y los zapatos negros fueron calzados. Se sonrió de costado muy divertida antes de abrir la puerta. –Te quiero fuera de la habitación en cinco minutos Guerrero. Sino tendrás problemas… –¡Mierda! ¿Ella que? ¿Su padre? No, no, no, no… “Sino tendrás problemas…” ¡Puto contrato! Corrí hacia el armario y encontré mis pantalones de vestir. No llevaba boxers, qué más da… Me calcé la camisa y me puse los zapatos.
Cinco minutos después yo y mi cabello rebelde estábamos parados por la entrada de la sala…
*Victoria*

CONTINUARÁ...

Capitulo 12° (1/2)

Anteriormente:

–Victoria ¿puede ser que simplemente no seas tan sexy hasta para comer? –Me queje y ella me miro sin expresión alguna. Aunque sus labios reprimían una sonrisa, su mirada sobre la mía casi en un regaño… Oh aquí vamos de nuevo ¿Quién demonios manda Guerrero? Oh si… ¡Ella!
Suspiró con fuerza y respondió:

Continuación:

–¿Tenes turno esta tarde…? –Preguntó y asentí sin decirle que tenía que ir yo primero antes que Julián, por eso los mensajes. Sin más noté como poco a poco esos ojos caramelo de miel se iban oscureciendo… –¡Párate Marcos! –Me paré y ella me ofreció el camino hacia ¿La habitación? –Si Macos, la habitación… –Respondió sin haberle respondido.
Caminé por la habitación y ella venía detrás apurándome con chasquido de dedos, ¿Y el desayuno? ¡A QUIEN MIERDA LE IMPORTA! Estoy de acuerdo…
Llegamos a la habitación y de pronto dio un pequeño pisotón haciendo ruido con el taco. Me iba a dar vuelta y ella negó…
–Tch, tch, tch… Debes hacer las cosas cuando y como yo quiero y las ordene… –Se quejó tomando mi mano y pasándola por mi espalda desnuda, ella… Ella me estaba pasando mi mano por mi torso. –Sos hermoso Marcoss… Mi dulce Marcos Guerrero… –Gruñí al sentir como pasaba mi mano por mi hombro y se acercaba para besarlo. Sus ojos se encontraron con los míos… –Me estas volviendo loca Marcos… –Aseguró.
–Y vos a mi Victoria… Hace semanas que no duermo por ti… –Bajé la mirada algo intimidado y ella tomó ambas de mis muñecas presionando su cuerpo al mío… ¿Por qué no puedo tocarte…?
–¿El sexo oral está en tu diccionario verdad…? –Me sonreí divertido y asentí. –Bien… ¡Inténtalo! –Me ordenó y me acerqué a ella. –Tch, tch, tch… –Negó meciendo su cabeza. –La ropa me la saco yo Guerrero… No estás preparado para eso aún… –¡Mierda! ¿Cuándo voy a estarlo nena? ¿CUÁNDO?
Me tiró sobre la cama y su precioso rostro sombreó una preciosa sonrisa, su delicioso labio inferior se movió y ella lo comprimió con sus dientes levemente al momento en el que concentradamente desabrochaba su ropa y se deshacía de ella.
–No te imaginas lo que deseo hacerte eso Victoria… –Ella jadeó negó para responder…
–Si no fueses tan ansioso. Podrías… –Se sonrió. Me acerqué a ella y extendió sus ojos alertándose. Negué levantando las manos y ella negó.
–Confía en mi Victoria, ya entendí que no te agrada, solo… Dejame intentarlo y si fallo me golpeas… –Ella suspiró y luego de analizarme unos minutos, creo que logré ganarme su confianza… ¡NO LO ARRUINES IDIOTA! ¡No lo haré!
*Victoria*
Me estoy exponiendo… Lo estoy dejando acercarse… ¿CÓMO MIERDAS SUCEDIÓ ESO? No lo sé… Su mirada me inspira confianza. Claro, claro ¡y mi madre era la virgen María! ¿En qué demonios estoy pensando? Lo miré a los ojos aterrada y él bajó la mirada hacia mis ojos… Sus ojos obscuros, color chocolate amargo… Esos preciosos ojos.
–¡Baja esa mirada Guerrero! –Asintió y se acercó a la blusa. Alejó la tela de mi piel y comenzó a desprender cada botón. Botón por botón…
–¿SI QUÉ… MARCOSS? –Gruñí con frialdad, estaba excitada, enojada y… a la defensiva por si se le daba de perder la cabeza, arrancarme la ropa y tocarme el alma… No puede acercarse a mi corazón. Porque está aislado por lo que es… ¡Una mierda!
–No lo sé… –Me acerqué al bóxer, tiré de él y solté un bofetón en una de sus nalgas. Jadeó.
–Dijiste haber leído el contrato… –Negó tratando de concentrarse entre mi mano que acariciaba su vientre y mi voz –Me mentiste… –Murmuré, volvió a negar.
–Lo siento… –Volví a pegarle cuando miró a mis ojos,
–No te dejé que miraras ¿O sí? –Negó. Asentí y me salí de su alcance. La blusa se salió, sus manos comenzaron a temblar mientras se alejaba de mí y la sumisión que desprendía de cada poro me despertó de tanto trance de “adolescente enamoradiza” que llevaba e todo este tiempo abofeteando a la Dominatriz que Victoria Bandi solía ser… Vas a conocerme Guerrero, entonces así te irás y yo podré seguir con mi usual vida, así como la tuya… Y podrás ser feliz.
*Marcos*
–Mírame… –Dijo ella con la autoridad en su voz, e hice que nuestros ojos se encontraran. –Soy Dominatriz Marcos, tú eres de mi propiedad… ¿Entendes? –Tomó de mi cabello levantando mi cabeza. Nuestros ojos se conectaron –Sos mío, cuando, como, con que, con quien… Yo quiera, SOS MIO. –Acercó mi rostro al suyo. Tomó mi labio inferior entre sus dientes y presionó con fuerza. Gemí en su boca. –Y eso, te convierte en sumiso. Soy tu Mistress Victoria, así debes llamarme, cada vez que vas a decir algo, cada vez que vas a pedir algo, cada vez que respondes, que aceptas, que hablas ¿ETENDES IDIOTA? –Asentí. –¿SI QUE MARCOS? –Gritó. Suspiré y respondí en cuanto encontré mi voz…
–Si… Mistress Victoria. –¡Casi lo olvido! ¡MIERDA! ELLA DA MIEDO. Jamás tuve miedo a una mujer… ¡Esto no es normal! Esto no es bueno… ¡Claro que no lo es! Ah... ¿Volviste cobarde? Mi subconsciente me mira de reojo…
–Tienes que leer el contrato que casi firmas… –Se sonrió de costado. –¿ESCUCHASTE? –Gruño y asentí. Me volvió a golpear… Mmm esto va a doler luego…
–Si… Mistress Victoria… –¡Mierda! Casi lo olvido otra vez. Ella negó y volvió a golpearme, esta vez sobre la espalda.
–No titubees al hablarme, ¡Encuentra tus bolas y sé hombre! ¡Me molesta eso! –Se quejó. Ella quiere seguridad, puedo hacerlo…
–Si Mistress Victoria –Por fin dije sonando como un soldado. Ella asintió y se levantó de la cama, am… Ella caminó con ese pantalón negro, me dejó ver mover esas caderas que lleva, es tan sexy, caliente, me había golpeado y yo seguía ahí…
–Ahora, vas a hacerme perder mi amado tiempo y vas a tomarte diez minutos para leer ese Contrato… Pero, lo vas a hacer en voz alta, para que entiendas y en cuanto te equivoques, vas a sentir lo que es bueno… ¿Estamos de acuerdo? –Asentí casi olvidándolo.
–Si Mistress Victoria. –Acepté al fin. Ella reajustó esa blusa y salió por la habitación. ¡MIERDA SANTA! Ella… ¿Me castigó? ¿El contrato? No quiero leerlo, ya puedo imaginarlo…
Tardó unos cinco minutos en volver a la habitación en donde yo estaba sentado sobre la cama. Solo miré mis manos como un idiota… ¿Por qué simplemente no me voy? ¡Por ella!
Tiró el contrato en el medio de la cama ¡Ella me estaba tratando como una animal! Esto no es bueno, me va a lastimar, lo se… Bajé la vista sentado en la cama. Me sentía, frustrado…
–Ahora, que ya entendiste cómo es esto, te puedo contar que tienes la última oportunidad para salir corriendo como un gay. Pero primero vas a leer el contrato. –Levanté la mano tratando de hacerla entender que quería hablar. Ella jadeo con disgusto y gruñó. –¿Alumno Guerrero? No soy tu maldita maestra de Primaria Guerrero... ¡Dilo ya! –Gruñó.
–¿Qué fue lo que firme anteriormente entonces? –Suspiré esperando por lo que puede llegar a pasar… Todo era posible.
–Un contrato era si… Pero de Confidencialidad... ¿No era que lo sabías? –Asentí. Se acercó con las piernas desnudas, no vi más ya que no podía subir la mirada. –Mírame Marcos… –La miré y sus hermosos ojos estaban comprimiendo los míos. Volví a bajar la mirada y ella gruñó. –¡Que me mires! –Se quejó y dio en mi espalda con ¿Un palo? ¿Una vara? No lo había visto en su mano…
–¡Mierda! –Murmuré y ella volvió a hacerlo.
–¿Qué modales? –Se quejó. Jadee.
–Lo siento Mistress Victoria… –Terminé. Ella sonrió lo puede ver y solo pasó su mano por mi espalda. Besó en donde ardía y sentí el hormigueo por allí.
–Estas disculpado… –Tomó el Contrato en sus manos y lo dejó descansar sobre mis piernas. Tomó mi cuello sobre la barbilla y elevó mi vista hacia ella, no la miré.
–Mírame. –Susurró. La miré y ella señaló el contrato con sus ojos algo cómica. Lo tomé entre mis manos y cuando estaba por comenzar a leer, ella presionó mis labios. –En cuento te distraigas, te pares o cualquier estupidez, voy a castigarte… –Asentí. Negó.
–Si Mistress VictoriAA! –Me quejé. Ella volvió a pegarme con el objeto duro.
–¡Presta atención! –Se quejó y pasó la ahora vista vara por el contrato ordenando que lo leyera.
– CONTRATO.
A día___________ de 2014 («fecha de inicio»)
ENTRE:
LA SRA. VICTORIA BANDI, con domicilio en Avenida del Puerto 240, Piso 15, Tigre, Gran Buenos Aires.
(«la Ama»)
Y EL SR. MARCOS GUERRERO, con domicilio en Carlos Pellegrini 173 Apartamento 7B, Buenos Aires, Capital Federal.
(«el Sumiso») CONTRATO. –¿Cómo mierda sabe en donde vivo? Sentí la vara en un brazo ¡CARAJO!
– LAS PARTES ACUERDAN LO SIGUIENTE:

1. Los puntos siguientes son los términos de un contrato vinculante entre la Ama y el Sumiso.

TÉRMINOS FUNDAMENTALES:

2. El propósito fundamental de este contrato es permitir que el Sumiso explore su sensualidad y sus límites de forma segura, con el debido respeto y miramiento por sus necesidades, sus límites y su bienestar… –Ella posó la vara sobre mis labios haciéndome callar y habló:
–¿Entendiste entonces? –Asentí para terminar:
–Si Mistress Victoria. –Pasó la vara sobre mi cuello y lo golpeteó diciendo que siguiera.
–3. La Ama y el Sumiso acuerdan y admiten que todo lo que suceda bajo los términos de este contrato será consensuado y confidencial, y estará sujeto a los límites acordados y a los procedimientos de seguridad que se contemplan en este contrato. Pueden añadirse límites y procedimientos de seguridad adicionales.

4. La Ama y el Sumiso garantizan que no padecen infecciones sexuales ni enfermedades graves, incluyendo VIH, herpes y hepatitis, entre otras. Si durante la vigencia del contrato (como se define abajo) o de cualquier ampliación del mismo una de las partes es diagnosticada o tiene conocimiento de padecer alguna de estas enfermedades, se compromete a informar a la otra inmediatamente y en todo caso antes de que se produzca cualquier tipo de contacto entre las partes.

5. Es preciso cumplir las garantías y los acuerdos anteriormente mencionados (y todo límite y procedimiento de seguridad adicional acordado en la cláusula 3). Toda infracción invalidará este contrato con carácter inmediato, y ambas partes aceptan asumir totalmente ante la otra las consecuencias de la infracción.

6. Todos los puntos de este contrato deben leerse e interpretarse a la luz del propósito y los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5. 3. La Ama y el Sumiso acuerdan y admiten que todo lo que suceda bajo los términos de este contrato será consensuado y confidencial, y estará sujeto a los límites acordados y a los procedimientos de seguridad que se contemplan en este contrato. Pueden añadirse límites y procedimientos de seguridad adicionales. –Noté que comenzó a sacar esa blusa nuevamente y negó.
–No te distraigas, estoy contando tus fallas, son dos… –¿Dos? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?
– FUNCIONES:

7. La Ama será responsable del bienestar y del entrenamiento, la orientación y la disciplina del Sumiso. Decidirá el tipo de entrenamiento, la orientación y la disciplina, y el momento y el lugar de administrarlos, atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3.

8. Si en algún momento la Ama no mantiene los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, el Sumiso tiene derecho a finalizar este contrato inmediatamente y a abandonar su servicio a la Ama sin previo aviso.

9. Atendiendo a esta condición y a las cláusulas 2-5, el Sumiso tiene que obedecer en todo a la Ama. Atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, debe ofrecer a la Ama, sin preguntar ni dudar, todo el placer que esta le exija, y debe aceptar, sin preguntar ni dudar, el entrenamiento, la orientación y la disciplina en todas sus formas… –¡Mierda! Ella hace y es… prácticamente… TODO. Y ¿Yo? Ah… sí. ¡NADA!
–Prosigue… –Susurró mientras jugaba con su cabello. Su ropa interior era negra y lisa, seda o satén, quien sabe…
– INICIO Y VIGENCIA:

10. La Ama y el Sumiso firman este contrato en la fecha de inicio, conscientes de su naturaleza y comprometiéndose a acatar sus condiciones sin excepción.

11. Este contrato será efectivo durante un periodo de tres meses desde la fecha de inicio («vigencia del contrato»). Al expirar la vigencia, las partes comentarán si este contrato y lo dispuesto por ellos en el mismo son satisfactorios y si se han satisfecho las necesidades de cada parte. Ambas partes pueden proponer ampliar el contrato y ajustar los términos o los acuerdos que en él se establecen. Si no se llega a un acuerdo para ampliarlo, este contrato concluirá y ambas partes serán libres para seguir su vida por separado.

DISPONIBILIDAD:

12. El Sumiso estará disponible para la Ama desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde, todas las semanas durante la vigencia del contrato, a horas a especificar por la Ama («horas asignadas»). Pueden acordarse mutuamente más horas asignadas adicionales.

13. La Ama se reserva el derecho a rechazar el servicio del Sumiso en cualquier momento y por las razones que sean. El Sumiso puede solicitar su liberación en cualquier momento, liberación que quedará a criterio de la Ama y estará exclusivamente sujeta a los derechos del Sumiso contemplados en las cláusulas 2-5 y 8.

UBICACIÓN:

14. El Sumiso estará disponible a las horas asignadas y a las horas adicionales en los lugares que determine la Ama. La Ama correrá con todos los costes de viaje en los que incurra el Sumiso con este fin.

PRESTACIÓN DE SERVICIOS:

15. Las dos partes han discutido y acordado las siguientes prestaciones de servicios, y ambas deberán cumplirlas durante la vigencia del contrato. Ambas partes aceptan que pueden surgir cuestiones no contempladas en los términos de este contrato ni en la prestación de servicios, y que determinadas cuestiones podrán renegociarse. En estas circunstancias, podrán proponerse cláusulas adicionales a modo de enmienda. Ambas partes deberán acordar, redactar y firmar toda cláusula adicional o enmienda, que estará sujeta a los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5. –La observé nuevamente de reojo, gemí, estaba tocando sus labios.
–Ya vas cinco.. –¡Mierda!
– AMA:

15.1. La Ama debe priorizar en todo momento la salud y la seguridad del Sumiso. La Ama en ningún momento exigirá, solicitará, permitirá ni pedirá al Sumiso que participe en las actividades detalladas en el Apéndice 2 o en toda actividad que cualquiera de las dos partes considere insegura. La Ama no llevará a cabo, ni permitirá que se lleve a cabo, ninguna actividad que pueda herir gravemente al Sumiso o poner en peligro su vida. Los restantes subapartados de esta cláusula 15 deben leerse atendiendo a esta condición y a los acuerdos fundamentales de las cláusulas 2-5.

15.2. La Ama acepta el control, el dominio y la disciplina del Sumiso durante la vigencia del contrato. La Ama puede utilizar el cuerpo del Sumiso en cualquier momento durante las horas asignadas, o en horas adicionales acordadas, de la manera que considere oportuno, en el sexo o en cualquier otro ámbito.

15.3. La Ama ofrecerá al Sumiso el entrenamiento y la orientación necesarios para servir adecuadamente a la Ama.

15.4. La Ama mantendrá un entorno estable y seguro en el que el Sumiso pueda llevar a cabo sus obligaciones para servir a la Ama.

15.5. La Ama puede disciplinar al Sumiso cuanto sea necesario para asegurarse de que el Sumiso entiende totalmente su papel de sumisión a la Ama y para desalentar conductas inaceptables. La Ama puede azotar, zurrar, dar latigazos y castigar físicamente al Sumiso si lo considera oportuno por motivos de disciplina, por placer o por cualquier otra razón, que no está obligada a exponer.

15.6. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, la Ama garantizará que no queden marcas en el cuerpo del Sumiso ni heridas que exijan atención médica.


15.7. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, la Ama garantizará que la disciplina y los instrumentos utilizados para administrarla sean seguros, no los utilizará de manera que provoquen daños serios y en ningún caso podrá traspasar los límites establecidos y detallados en este contrato.

miércoles, 30 de julio de 2014

Capitulo 11°

Anteriormente:

Siento Como frena al verme desde los reflejos del vidrio y me acerco a ella con una sábana amarrada desde la cintura para abajo. Me sonrío y la escucho decirme.

Continuación:

-Lamento haber interrumpido tu sueño… –Me mira con sus ojos brillantes y puedo decir que hasta avergonzada de pensar que la eh escuchado.
-Tú-tu música, se escucha bien ¿Porque te detuviste? –Me mira y su boca se frunce con la vista en las teclas del piano. Suelta esas notas que había dejado congeladas y finalmente el sonido desaparece.
-¿Qué tienes de especial? –Me pregunta mirándome a los ojos. Mi mirada la intimida, no la había visto así antes, ¿será que realmente me ve especial?
-No sé de qué me hablas nena… –Quiero tocar su mano pero se aleja mientras me asoma la misma al rostro, encimo mi mano sobre la suya y cierro los ojos para sentirla. Me acerco para poder tomar su cintura, pero ella se levanta y con su tono autoritario de siempre me mandonea una vez más…
-¡A la cama! No has cenado anoche, vas a estar muy débil –Señala la puerta y me levanto para ir hacia la puerta. Antes de llegar siente como me freno delante de ella y me doy vuelta, me mira a los ojos y tomo su cintura.
-No me tomes por la cintura, no me gusta –Su voz es seca y fría, no puedo creer que no se derrita a tal mirada. ¡Mierda! Ella es tan difícil de comprender y complacer.
-Me gusta que no te guste, así tienes algo por lo que castigarme.
-¿Me está desafiando señor Guerrero? –Me mira clavando sus terribles ojos en los míos, pero con un pequeño rastro de diversión en ellos.
-Sí, la estoy desafiando señorita Bandi, ¿algún problema? –Se quiere salir pero con mi fuerza la tomo más junto a mí, siento como su respiración se eleva bien cerca de mi boca, respiro de su aire.
-No sabes de lo que hablas Marcos, ¡Suéltame! –Me ordeno. Nunca obedecí.
-Sos tan hermosa Victoria –Sus ojos se estremecen y me sonríen, su rubor eleva, pero ella sigue en su postura, como si fuese que las cosas que le digo no fuesen influyentes en ella, es tan fuerte. Relajate nena, sé que sentís lo mismo…
-Gracias Marcos, suéltame, por favor –Me suplica, y siento que realmente la disgusta, se pone tensa bajo mis manos. Pero por más profundo que me peguen sus súplicas, tenía que darle un beso con amor que ella sienta todo lo que siento por ella… ¿Amor? ¿Marcos Guerrero hablando de amor? ¿Es posible hablar de amor en tan poco tiempo?... Y, por más de que sea una sádica con mentalidad pervertida y su sofocante manera de mandonearme como si fuese mi madre, ella remueve por dentro del corazón como ninguna lo había hecho antes...
Tomo su cuello por la parte de atrás y mientras la miro ella quien frunce el ceño. Ni lo dude, sin dejarla hablar encimo mis labios con los suyos.
En toda la noche no me ha hecho más que pedir y hacer lo que ella quiso, yo quiero besarla y sabe que lo voy a hacer, sabe que yo voy a hacer lo que se me antoje hacer y justo ahora, besarla era mi antojo. Suelto su cintura para su conformidad y veo como suspira aliviándose.
Su mirada se suavizó y mientras la apoyaba en el amplio sillón que había allí, jugaba con su cabello entre los dedos. Caemos y ella saca su ipod debajo de ella antes de caer, logró presionar un botón que hizo que se escuchara a Adele cantando que quiere ser la única, en todo el ambiente. Recorrí mi mano desde su muslo hasta su cintura elevando la tela de su camisón de seda natural, delicada, como su piel, pero me decepcionó ver que se tensaba bajo mi caricia y suplicó en mi oído.
-No me toques, por favor… –Me acerqué a su oído.
-¿Por qué? –No entendía por qué.
-Ya te dije es uno de mis límites. Simplemente no me gusta. Solo déjalo y haz lo que te digo… –¿Por qué será que no puedo dejarlo?
Tomaba ambas de mis manos en una de las suyas y las tiraba hacia atrás. Se levantó del sillón tomó mi mano para llevarme a la habitación.
-Acuéstate y dame la espalda. –Me ordenó mientras se sacaba la bata. Hice lo que me pidió, sus pies rodearon la cama y luego subió a la cama. Su seda suave se pegó en mi espalda, sintiendo como traspasaba la calidez de su piel junto con la mía. Rodeo su brazo alrededor de mi cintura y murmuro dulcemente para mí.
-Dormí Marcos… –Recosté mi cabeza sobre la almohada y al instante ya estaba en un profundo sueño.
~~~
*Victoria*
La luz brillante del sol rozaba mi rostro con calidez y me vi obligada a abrir los ojos. Cosa que terminé haciendo.
–Mmm…–recordé la noche anterior. Me di vuelta todavía acostada. Me desperecé y lo vi ahí…
¡Dios! Su cuerpo era perfecto. Su torso desnudo y musculoso, sus brazos, toda esa fuerza. Wow.
Pude notar las marcas en sus muñecas. Pobre, se movió mucho, tenemos que trabajar en eso Guerrero. ¿Pobre? ¿Victoria Bandi y su mierda tenían piedad?
Me sonreí a mí misma. Todavía seguía dormido. ¡Ya olvídalo Bandi! ¡Puedes tener una vida distinta con Marcos!
La lastima es que: Yo-No-Funciono-Así. ¡Entiende Maldición!
Me moría de ganas de tocarlo, de azotarlo como castigo de anoche cuando quiso tocarme…
Te tocó, Victoria…
Me hizo entrar en razón mi subconsciente.
¡Sí, sí lo hizo!, pero lo detuve ¿O no?
La regañé y la pude imaginar cruzada de brazos negando con la cabeza.
Suspiré y pasé mi mano derecha sobre su hombro.
Él gimió. Todavía seguía dormido.
Tuve que contenerme demasiado para que no cogérmelo ahí mismo. Es tan… especial… ¿Por qué?
Me moví para salir de la cama y prepararle algo para el desayuno.
Dios, mi vagina estaba tensa. Hice una mueca de dolor. Desde que desperté y pensé en lo de anoche no dejo de hacer presión.
Gimo.
Marcos, Marcos… Otra vez.
Fui al baño. Me miré al espejo.
Podía verme. Esa linda carita de Eh-Estado-Cogiendo-Lindo-Últimamente… Me favorece esa linda cara…
¿Linda carita? ¿Y esa ternura? ¿Estás bien Bandi?
Deslicé mi camisón corto de seda y cayó en pocos segundos a mis pies.
Mis piernas, mi piel lisa y firme, mi abdomen, algunos abdominales sobresalían, pero no tanto y mis senos perfectos levantados y voluminosos.
Tenés que dedicarte más tiempo en actividad física, Victoria.
¡Oh déjame en paz demonios soy perfecta así! ¡A la mierda con tu mierda estoy muy bien!
Me sonreí y suspiré.
Mis labios estaban un poco hinchados.
Sonreí pasando mi dedo índice por el labio.
Si Marcos estuviera acá, en este momento…
El pensamiento me excitaba.
Entré en la ducha rápidamente, antes de que hiciera alguna locura.
*Marcos*
La luz llenaba la habitación. Me estiro y abro los ojos. Parece una hermosa mañana… Wow, qué vista. De acá Buenos Aires es precioso.
Miro a mi alrededor y recuerdo a Victoria. Sonrío y salto de la cama.
Ella no está acostada pero inmediatamente sé qué se está bañando por el ruido proveniente de la ducha.
¿Qué pasa si entro a bañarme con ella?
La idea me excita.
Nunca ninguna mujer me había hecho llegar al orgasmo de anoche. Muy intenso…
¡Se está metiendo dentro de ti!
Puto, puto, puto inconsciente… ¡Ándate a cagar la mujer es increíble! Aparte, yo me metí dentro de ella de todas formas y maneras
Miro a su mesa de luz y puedo verla, veo una foto de ella, solo ella.
Me estiro sobre la cama para agarrarla.
El marco es frio, ¿de plata? Sí, eso creo.
Me concentro en la foto.
Es ella… con su mirada miel caramelo, dominante. Tiene los labios curvados y su cabello en ondas que caen perfectos en sus pechos.
Trae unos tacos negros, una pollera unos centímetros debajo de la rodilla y una camisa, dentro de la pollera, roja sangre.
El look la favorece mucho, remarca mucho sus curvas.
Sus senos sobre todo. Dios Victoria, sos tan hermosa, tan sexy, tan única…
Parece estar en una sesión de fotos.
El fondo es blanco, opaco, un poco tirando al gris. Obviamente mira a la cámara y su mano derecha está sobre su cintura cuando la izquierda acomoda un mechón de cabello rubio detrás de su oreja.
Después de mirar una y otra vez la foto, la dejo en su lugar y me deslizo de la cama en busca de algo de ropa.
Paso nuevamente por el baño, y no puedo evitar volver a escuchar la lluvia… Mhh…
¡Entra ya idiota!
¿Mi subconsciente lo quiere? ¡Mi subconsciente lo tiene!
Ingrese en el cuarto de baño con absoluto silencio, sonaba a: su cuerpo sobre el agua sin moverse…         Si a eso sonaba. Así como venía desde anoche, ingrese bajo la ducha junto a ella.
–¡Mierda! –Se sobresaltó ella. Me sonreí por lo bajo.
–A veces pareces tan inocente… –Se rio con una carcajada cuando lo escucho.
–Vamos Marcos, tu eres el inocente al decirme eso… La inocencia no está en mi diccionario bebe… ¿Qué haces acá? –Pregunto. O mierda, ella es una mujer con deseos y necesidades sadomasoquistas. ¿De donde mierdas sacaste la Inocencia idiota?
–Escuche la ducha, y no pude evitar venir contigo… Sos aún más hermosa de lo que recordaba… A perdón… ¡No te había visto desnuda antes y cogimos! –Le reproche y ella se sonrió, ella es tan traviesa…
–Marcos… ¿Acaso no me escuchas cuando hablo? –Corrió mi mano de su cintura y me azoto el trasero ¡Ella! ¡Ella lo hizo! Hice una mueca de dolor, ardía… Sus ojos brillaban con una sombra más obscura en los en sus hermosos ojos.
Creo que abrí mi boca del shock, ella solo asentía varias veces haciéndome recordar sus necesidades y gustos y luego, y luego yo…
–Vos… vos realmente no lo hiciste ¿Verdad? –Pregunte, ella asintió y yo no pude evitar sonreír, no se siente tan mal, creo que casi llego a un orgasmo… Ok eso es demasiado, pero igual es… Algo excitante al igual de doloroso…

Me pongo en búsqueda de mis bóxers. Los encuentro acomodados junto a mi traje sobre un sillón.
Alguien debió ponerlos.
Más personal Bandi, supuse.
¡Julián! Oh, no. No pensé en él en toda la noche. Se suponía que le mandaría mensajes para arreglar el turno en el bar. Mierda. Voy a estar en problemas. Me pregunto brevemente si está con Natacha.
Busco mi teléfono en el saco.
Sí, ahí estaba.
Tres mensajes de texto. Todos de Julián.
*¿Cómo va la noche, “señor Guerrero”? jaja*
*Hey, chabón, estoy con Natacha, llámame o mándame mensaje cuando puedas, tenemos que arreglar los turnos mañana en el bar.*
*Okey, Marcos, no dormí mucho anoche, siempre que viene Natacha duermo poco, casi nada. Ambos. No me llamaste así que el primer turno lo hago yo. Más vale que estés acá para el segundo.*
Lo llamo y no responde. Dejo un mensaje para que se quede tranquilo que voy a estar ahí.
Victoria todavía sale del baño.
–Cada día que pasa, y ella sigue tan hermosa como todos los putos días… –Sonriente pasaba por mi lado y note una pequeña marca sobre su abdomen. Ella negó al verme acercarme, levante ambas manos en señal de que no la tocaría y solo me limite a observar esas pequeñas marcas…
–Varicela… –Note que mentía por su tensión al responder. Pero lo dejare ahí hasta ahora. Asentí y ella me movió la mano en dirección a la puerta. –Marcos por favor… –Asentí nuevamente y Salí con solo los boxers puestos.
Esas marcas eran tan profundas, parece como si hubieras calentado un fierro y se lo hubiesen enterrado sobre la piel. Muy buena excusa debo admitir, varicela… Me sonreí. Tendré que investigar más tarde.
Pero ahora me muero de hambre. Me dirijo a la cocina.
Abro las puertas de la heladera. Saco leche, mermelada y un par de naranjas.
Apoyo los ingredientes en la mesada y me dirijo a abrir todas las puertas de la alacena para buscar café, un poco de pan y azúcar.
Los consigo y junto los ingredientes.
Rebano rodajas de pan, y las meto en la tostadora que encuentro en segundos.
Busco cuchillos para untar y pongo la mermelada y los mismos sobre la mesa.
Lleno la pava con agua mientras busco con la mirada las tazas a la vista para preparar café con leche.
Lleno las tazas con café y algo de leche. Vierto el agua caliente y revuelvo. Las llevo a la mesa junto con el azúcar.
Corto las naranjas a la mitad y las exprimo, en unos vasos también a la vista, y saltan las tostadas. Llevo todo a la mesa.
Listo.
Me siento y escucho esos tacos de Victoria-Bandi-Se-Esta-Acercando.
Se asoma en el comedor moviendo sus caderas.
-Buenos días, Guerrero –Se sienta en la mesa, enfrente mío.
Me quedo boquiabierto. Ella, ella esta increíble.
-Respira Marcos… –Sonríe relajada.
Su maquillaje y peinados eran perfectos. Como si hubiera pasado horas produciéndose.
¿Cómo mierda podía hacerlo tan natural?
-Espero que te guste –Logré decir bajo su mirada.
-Me encanta –Apoyó sus codos sobre la mesa dándole un sorbo a la taza.
Lo hacía mirándome.
Mierda, recuerdo todo lo que hizo anoche conmigo, con su boquita.
Mi amigo despierta.

–Victoria ¿puede ser que simplemente no seas tan sexy hasta para comer? –Me queje y ella me miro sin expresión alguna. Aunque sus labios reprimían una sonrisa, su mirada sobre la mía casi en un regaño… Oh aquí vamos de nuevo ¿Quién demonios manda Guerrero? Oh si… ¡Ella!
Suspiró con fuerza y respondió:

CONTINUARÁ...