miércoles, 4 de diciembre de 2013

Capitulo 4°

Anteriormente...
Nuestras manos más que por térmica, se separaron por disgusto. No volveré a tocarla. Miró a Marcos al instante y notó como nos mirábamos, ella no es solo su amiga, o no por lo menos desde su lado.

Continuación:

Luego de un rato largo en el mismo bar, ya varias copas demás, noté como florecía la ebriedad sobre todo de Marcos, quien me preocupaba. Me acerqué a él luego de ver como Murray me sacaba de encima a la amiga.
-Marcos, me parece que deberías dejar de tomar- Le dije tratando de que entienda.
-No me digas que hacer Victoria Bandi- Encima que lo ayudo, idiota.
-Está bien- Me alejé y vi como se me acercaba.
-Emmm, ¿vos me estas tirando onda a mi?- Me alejé aún más y sentí que se asomaba a mi cintura.
-No Marcos- Lo alejé y alguien interrumpió, oh dios santo… otra vez esta mujer, ¿no le gustaba mi hermano?
-Marcos, ¿vamos a bailar?- Dijo tomando su mano.
-Solo si Victoria Bandi viene conmigo.- Dijo extendiéndome su mano, por dios, hace cuanto que no bailo… ¿Y porque me dice con mi apellido  y nombre cada vez que me habla?
-No, no ahora gracias Marcos- ¿Qué mierda me sucede? Ok, si se da otra oportunidad lo hago. Vamos concédeme el deseo.
-Ok, no voy a insistirte Bandi- Se levantó y fue tras ella. Los veía bailar apretados y no me agradaba, Marcos Guerrero, porque tuviste que volverte mi meta tan imposible. Traje a mi hermana a este bar sabiendo que estarías trabajando aquí y no sé ni como invitarte a tomar un trago, me comporto como una estúpida adolescente de quince años! Vamos Victoria, le llevas dos años a este hombre ¡Compórtate!
Saqué mi Blackberry, quien zumbaba, y atendí el llamado. Vi como los dos salía mientras hablaba con Roberto, quien me comentaba que acabamos de tener un pequeño robo en el auto. El lugar es raro, era obvio.
-¿Vos estas bien?- Dije queriendo lo importante, la plata me sobra, por eso lo material se los dejo. Salí queriendo tambien saber sobre Noelia y Marcos y mientras Roberto seguía hablando en mi oído.
-Si señorita gracias por preocuparse y mil disculpas esto no va a volver a ocurrir- Estaba apenado pobre hombre, yo buscaba a esos dos condenados.
-Tranquilo Roberto. No te muevas del auto sinó no tendremos como volver a casa- Me sonreí y hablando terminando.
-Si, quedesé tranquila señorita Bandi yo cuido todo- ¡Los encontré!
-Te dejo, cuidate ya nos vamos pronto- Le corté y noté que estaban hablando de lo más pegados.
-Necesito que me digas que te sucede Noe, no sos así vos- Marcos la abrazaba porque llorisqueaba en sus brazos.
-Marcos, perdoname Marcos, yo… Yo sé que somos amigos, pero vos sabes lo que siento por vos. Sabés que estas dos semanas me sirvieron para llenarme de valor y decírtelo.- Marcos estaba perplejo mirándola, ella se acercó para querer besarlo y él la frenó.
-No Noe, por favor- La alejaba, pero ella se lanzaba en sus brazos tratando de conseguir su meta.
-Por favor Marcos, deja que te muestre lo que siento por vos, capas es mutuo- Seguía acercándose a él.
-No, no quiero, dejame, dejame solo, dale.- Trataba de alejarla, pero ella más lo sostenía.
-Marcos- Le susurró.
-Dejalo, te dijo que no, ¿no ves que está mal?- Dije algo enojada, y aún más seria ¿Desde cuando soy defensora de pobres? ¡Dios! Este chico me está poniendo mal.
-¿y vos que haces acá?- Preguntó. La miré con seriedad y mucha furia. –¡Mierda Marcos, que asco!- Marcos devolvió todo de un solo tirón y ella se alejó de él, mientras yo sacando mi pañuelo lo ayudaba a arrodillarse.
-¿Qué haces Victoria?- Dijo mirándome, ¿no es obvio corazón lo que hago?
-Te dije que no tomaras más, ¿Por qué no haces caso a lo que digo?- Lo miré y se me sonrió. Volvió a devolver y yo secaba el sudor de su frente, hacía calor en el lugar y él llevaba una campera. -¿Ya está?- Me asintió. –Pobres florcitas- Dije viendo a las pobres plantas. –¡Vamos! Te llevaré a tu casa.- Lo ayudé a levantarse y me frenó.
-¡No!, hay que avisarle a Julián que la llave la dejé en el vecino, es que perdí mi llave y yo tenía la suya- Lo miró fijamente.
-Le llamamos a Natacha- Saqué el teléfono y no me atendía.
-Vamos y la avisamos- Me suplicó tan sentido que no pude negarme, me encantan sus ojos.
-Ok, pero ni te creas que voy a dejarte quedar así, ahí adentro  ¿me escuchas?- Me asintió y volvimos a ingresar.
La estúpida que decía llamarse amiga, desapareció del lugar, mejor, sinó ya la estaría matando. Llegamos a la barra y pedí dos vasos de agua fría.
-¡Tómatelos!- Me miró y no se negó a hacerlo, aunque su cara no era la mejor, sé que odia que le digan lo que tiene que hacer, me di cuenta. Ya estado un poco mejor, se levantó.
-¡Vamos!- Nos levantamos y lo abracé por detrás. Caminamos mientras me hacía bailar amarrado a él desde su espalda. Me sonreía y se sonreía conmigo. Sentí como sus latidos se aceleraban bajo mi mano, y nos acercábamos a mi hermana y Julián. Marcos murmuró algo con él y le advertí a Natacha.
-Lo llevo a su casa, esta que en cualquier momento se me cae- Me miró con cara de picardía, yo le rodé lo ojos irritada.
-¡Vamos que tu puedes Victoria!- Me gritó en el oído, para que la escuchara sobre la música.
-Cuando no vos. Chau Natacha- Abracé a Marcos por el pecho para llevarlo a la puerta. Llamé a Roberto para que me ayudara a llevarlo y como se me quedó dormido no pude saber ni en donde está la llave de su casa, solo lo llevé a mi departamento.
Cuando llegamos, encargué a Roberto a traerle ropa limpia para la mañana y lo recosté sobre mi cama. Le saqué los jeans y las zapatillas para portarlo bajo la frazada. Lo observé dormir por dos horas exactas y hasta charlaba y todo. Jamás había dejado dormir un hombre en mi cama, pero no me quedó de otra que dejarlo, no había lugar. Es tan especial… ¿Qué mierda estás haciendo conmigo Marcos Guerrero?
*Marcos*
Era un soleado día nuevo en Buenos Aires, mi rostro estaba tomado por el sol de la ventana. Abro los ojos y siento como la imagen de una habitación poco común se aparecía en mi vista. Era muy cálido y todo olía a perfume femenino. Cuando siento que no la conozco me levanto de golpe y veo como mi cabeza da vueltas y vueltas. Ah, claro, la resaca.
Vuelvo a acostarme y cierro los ojos dos segundos. Desde una puerta, una conversación se escucha en la otra habitación. Me vuelvo a levantar, y una sueva voz llena de seguridad y dulzura, llega desde la puerta, que al parecer parece un baño. Me levanto silencioso y a mi lado veo una pastilla, un vaso de jugo de naranja y suponiendo que es para mí, tomo la pastilla y me la trago con la ayuda del jugo. La bebida recorre mi garganta sin náuseas, asique muy tranquilo me destapo para notar que ¿no llevo pantalones? ¡Mierda! ¿Cuándo y como me lo saqué? ¿A caso fue ella? Me levanté y di vueltas en la habitación viendo en donde encontrar mi ropa, y nada. Me acerqué así como estaba en remera y bóxers y la vi por la puerta. Estaba de espaldas mirando al espejo y estaba hablando por su teléfono, ¡en francés!
-si le cours (…) Bon que son secrétaire communiquer ce avec le mien et il va prendre. (…)Non, le plaisir est pour moi.(..) Chau, bientôt.
(Si por supuesto (…) Bueno que su secretaria se este comunicando con la mía y ella se va a encargar.(…) No, el placer es todo mío. (..)Chau, hasta pronto.)
Colgó y me apresuré a acostarme, cuando lo hice mi plan era dormir, pero no medí que estaba frente a una mujer ultra mega archi detallista.
-Ya sé que estas despierto- Dijo mientras me tocaba una mejilla con su mano.
-Hola, ¿Cómo sabés que no dormía?- La miré tratado de saber como. Ella me sonreía con una brillante sonrisa tetada y mirando el vaso vacío, claro, el vaso lo olvidé.
-El vaso Marcos, te lo traje cargado y ahora está vacío- Cerré los ojos y la vi reírse como pequeña. Decidí que le haría otra pregunta incómoda, para ver si se le iba lo burlona.
-¿Vos me quitaste la ropa anoche?- Su rostro se detuvo con la sonrisa y se puso serio y rojo en segunditos. Me asintió, mientras el que comenzaba a reírse, era yo…

CONTINUARÁ...

martes, 3 de diciembre de 2013

Capitulo 3°

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Una hermosa chica de cabellos color chocolate de ojos pequeños color café, de altura media montada en altos tacos, caros por lo que veo, un vestido amoldado a su cuerpo corte princesa negro, como era primavera casi verano, lo llevaba muy a la moda. Por sobre todo lo que llevaba, lo más familiar fué su hermosa sonrisa simpática y seductora que me sacó de mi ensueño.

Continuación:
-Hola, ¿me preparas unos tragos?- Se sonrió mientras su acompañante se asomaba por mis ojos, llevaba un jean azul apretado a sus piernas, una blusa negra con esos tacos que estilizaban su cuerpo, era ella, era la de mis sueños.
-Victoria Bandi- Dije con ambos ojos enormes y de lo más seguro que con mi boca entreabierta.
-Marcos Guerrero, que sorpresa verlo acá- Dijo muy asombrada, pero de lo más tranquila como la recordaba, siempre lista y segura de ella y sus palabras.
-Con lo que me costó sacarte, ¿Encontrás gente acá tambien?- Dijo con sus ceño fruncido.
-No, no tranquila, no trabajo con ella creo, solo… La vi una vez.- Se sonríe mostrándome esa seductora sonrisa que te distrae en instantes. Me asomo a la barra y tomo su mano mientras asomo sus nudillos a mis labios apretándolos con delicadeza. Se sonríe con una de sus sonrisas gastadoras de pobres idiotas y la suelto para saludar a la bella hermana, que debo decir no se parece en nada en lo absoluto, solo que ella es más chica uno o dos años pero bueno, es lógico capás solo tambien es adoptada.
- ¿Y de donde se conocen ustedes?- Nos miró y yo solo me limité a hacer mi trabajo ya que solo me quedaban 15 minutos de turno.
-No nos conocimos Natacha, solo me presentó una propuesta hace un tiempo, es todo.- Dijo con seriedad mientras intentaba callar a su irritante hermana, quien sonreía tratando de sacarle más información.
-Ah, entonces no vas a poder hacerla olvidar de su trabajo ¿no?- Me miró y yo solo me sonreí levantando los hombros. Me devolvió la sonrisa. Victoria fulminó a su hermana con una mirada de reojo y ella se sonrió mientras yo trataba de preguntar.
-Emm, ¿que van a tomar?- Cerró sus ojos y perdió su boca en una dura línea de disgusto. Yo por mi parte baje la mirada, me sentía incómodo con ella a mi lado, me hace sentir así, ¿que mierda tiene?
-¡Mi amor!- Dijo sonriente la chica, eh… ¿Natacha? y ví como mi mejor amigo se acercaba. ¡Mierda! ¿Julián esta con la hermanita de nuestra jefa?
-¿Julián?- Dije viendo como la chica se colgaba en sus brazos y se remontaban en un apretado beso.
-Marcos, Natu, ¿se conocen?- Dijo sorprendido.
-Julián, soy Natacha Bandi.- Dijo con una mueca de desagrado.
-¿Y que con eso?- Julián no notaba lo que ella trataba de decir, solo pasaba su mano por su mejilla. Natacha lo miraba enojada asoma la mano de Victoria para mostrársela.
- Hermana de Victoria Bandi, ¿Por qué no me contaste que tenías negocios con mi hermana mi amor?- Dijo con el ceño fruncido.
-Victoria Bandi, mi… Wow, un gusto señorita Bandi- Dijo de lo más chupamedias.
-Tranquilo Julián, estando fuera de mi escritorio, solo soy una persona más- Dijo viéndolo con una enorme sonrisa que solo ella sabe hacer la condenada.
-Eso mi amor, ella no es tu jefa acá, acá es tu querida cuñada- Le dio un beso y Julián seguía algo tenso de tener cerca a tremenda mujer. Yo me reía de él mientras Victoria me miró con los ojos penetrantes, se tildó viéndome y yo me pare a verla también.
Un silencio se prolongó y apareció el chico alto con ojos celestes que siempre sale con Victoria en las tapas de revistas. Se asomó sigilosamente y agarró a las dos por la cintura haciéndolas saltar. Victoria lo alejó de inmediato hasta ver quién era.
-Murray- Su voz sonaba ronca, algo enojada y él la abraza fuerte diciendo.
-Aún no entiendo porque no me dejas abrazarte- Con tremenda sonrisa seductora, estaba vestido como quien es, un pibe adinerado a mil demonios.
-Mujeriego, digo Murray- Se sonrió lanzándose en sus brazos mientras él se sonreía. Julián posó sus ojos en ambos muy perplejo e impuso su seriedad, hasta escuchar su explicación.
-Tranquilo mi amor, este es Murray, nuestro hermanito menor- Mientras se sonreían entre ambos dos, Julián dejó salir un gran suspiro de alivio.
-Menor, menor, tengo 18 Natu, ya deja de decirme así- Mientras la abrazaba más fuerte y ambos se sonreían. No entiendo porque Victoria no lo dejaba acercarse a ella.
-Murray vuelves a tomarme así y vas a vértelas con mi mano- Dijo Victoria muy seriamente. Es hermosa sobre todo cuando esta seria.
-Ok hermanita, como digas. Natacha, ¿Has encontrado algún hombre, siquiera un amante de esta señorita?- Dijo algo gracioso y pude ver como el rostro de Victoria se transformaba de un matiz en tonos colorados que la llevaban a cerrar sus ojos y tomar todo con mucho desagrado.
-Ya basta, vas a espantármela. Vengan quiero presentarles, él es mi queridísimo novio Julián Giménez.-Dijo al finalizar con una inmensa sonrisa llena de emoción. Murray se acercó a Julián y le dijo.
-Por fin te conocemos, hace meses vienes trayendo enferma en celos a la pequeña Natu, ¿O no Vic?-
-No le presté atención, si tú dices…- Victoria miraba hacia la puerta, cuando solo se disculpó al agarrar su teléfono.
-¡Victoria!- Dijeron ambos hermanos enojados con ella.
-Es solo unos segundos, lo prometo- Se apartó de la bandada charlando por su teléfono, mientras me miraba de reojo simuladamente, yo le regalé una guiada y ella solo siguió hablando.
Haciéndole una seña a Julián vi que llegaba mi compañero. Me salí de mi turno para enfrentar a la familia de mi mejor amigo, casi hermano que por desgracia, uno de ellos, era nuestra Jefa.
-Gracias negro- Le di la camiseta del local a mi compañero quien se la puso y me despedí. En cuero la vi seguirme con su mirada y yo solo caminé hasta el baño y me lavé un poco la cara, me puse mi camisa y salí con la mochila.
-Marcos, ¿te quedas verdad?- Todos me miraron y no pude negarme. -¿Viene Noe?- Pregunté esperando que diga que si, no iba a sobrar entre estos tres y Julián, aunque con Victoria podría divertirme un rato.
-¡Sí! ¡Claro que viene!- Dijo abrazándome. –Ya sé que lo conocen de vista, por sobre todo Victoria, pero lo vuelvo a presentar. Marcos Guerrero, mi mejor amigo, casi hermano. Marcos, mi amor, Natacha Bandi y sus hermanos, Victoria y Murray Bandi.- Saludé a la chica de Julián tomando su mano, le di un beso en los nudillos y se sonrió. –¡Marcos!- Me regañó Julián, me sonreí y estreché manos con el hermano de ambas. Finalmente Victoria me miró y asomé mi mano a la suya una vez más. Una descarga nos volvió a separar.
-¿Otra vez?- Me preguntó sobando su mano una vez más.
*Victoria*
¡Dios! Es doloroso, la segunda vez que se nos hace así la piel, ¿Qué mierda se supone que es eso? Bueno, traté de mirarlo sin darle mucha importancia a lo sucedido.
-¿Qué sucede?- Preguntó Natacha.
-Nada, una simple descarga eléctrica. Disculpame Victoria.- Me miró y terminé.
-Todo está bien, no es tu culpa- Mostré una sonrisa que no llegó a mis ojos y Julián siguió.
-Los cité acá para convencer a Marcos a que venga con nosotros junto con nuestra amiga- Fue ahí cuando una joven muchacha llegaba con sus jeans, zapatillas converse y su buzo deportivo. Llevaba su enorme sonrisa y grandes ojos verdes.
-Marcos- Le sonrió y llegó corriendo a sus brazos.
-¡Noe!- La abrazaba mientras le daba de vueltas. Tiene una hermosa figura atractiva, solo que esta escondida tras toda la espantosa indumentaria que no le favorece ni lo más mínimo.
-¿Cómo estas, cuando llegaste?- Preguntó Marcos, ella se sonrió y respondió.
-¿Ya empezás? Bien ¿no me ves a caso?, llegué anoche a las doce- Nos volvimos a abrazar y Julián la abrazó tambien.
-Noe, ¿como fue el sur?- Dijo viéndola sonreír ella respondió igual que a Julián. Mi hermana puso su mirada enojada y yo me sonreí al ver como Julián respondía a eso.
 –Tranquila, es como si fuese una hermana. Noelia, mi novia Natacha Bandi.-
-Ah un gusto, por fin chabón ya era hora. Natacha Bandi eh… No perdés el tiempo vos jaja- Se rió y rieron todos junto a ella, menos yo, que no entendía el porqué de reírse de los celos de mi hermana. Noelia me miró sin darme importancia a mí y a mi seriedad, cuando Julián prosiguió presentándonos.
-Murray Bandi, el hermano-
-Hola- Saludó y Murray ya la miró mostrando sus encantos.
-Un gusto señorita- Dijo dando un beso en su mano, ¡Que caballeroso!
-Jaja el gusto es mío Galán Jaja- Ambos sonrieron divertidos.
-Y ella es Victoria Bandi, la hermana de mi novia y… Mi jefa- Ella me miró y desafiamos miradas, hay algo en ella que no acaba de cerrarme.
-Victoria Bandi, un gusto- Dije falsamente, tenía tremendas ganas de agarrarla a los golpes desde el primer instante en el que se colgó a Marcos.

-Noelia Fernández, el gusto es mío- Nuestras manos más que por térmica, se separaron por disgusto. No volveré a tocarla. Miró a Marcos al instante y notó como nos mirábamos, ella no es solo su amiga, o no por lo menos desde su lado.

CONTINUARÁ...

viernes, 29 de noviembre de 2013

Capitulo 2°

Anteriormente...

Ojos miel y ojos negros se cruzan por fugaces segundos, ambos pares de ojos obscurecen con el acercamiento y una corriente eléctrica nos separa. Ella arruga la frente y frota su mano mirándome a los ojos, ¿que fue eso?
Continuación:
*Victoria*
-¿Está Bien señorita Bandi?- Preguntó algo incómodo por la situación.
-¿Sintió eso?- le dije impresionada, realmente fue una sensación térmica muy rara.
-Sí, debe ser que no somos compatibles, ¿Puedo preguntarle algo?- ¿Se le salió la valentía? Desde que vino no hizo más que pelearme con respuestas para que yo acepte, ¿y ahora me pregunta eso?
-Por supuesto, lo que desee- Lo miré a los ojos, penetró su mirada en mí, pero nada logró seguía igual de plantada en mi lugar, aunque por dentro tengo sensaciones de tenerlo más cerca. Solo negó con la cabeza. Lo alenté.
-Vamos Señor Guerrero, puede cuestionarme si lo desea- Me sonrió sensualmente y lo noté. Devolví la sonrisa y comenzó.
-¿Puedo preguntar de todo?- Dijo desafiándome. ¡Nadie me desafía y sigue vivo!  Asombrada le asentí con los ojos cerrados y dejando que él plantee su juego.
–Bien- Me vuelvo a sentar y él me observa para seguirme. Su primera pregunta.
-¿Está casada?- Me sonreí. No entiendo a dónde quiere llegar, pero lo voy a seguir.
-No, para nada.- Dije retomando mi seriedad para preguntarle –¿A que viene esa pregunta?- Se balanceaba sobre el sillón.
-Curiosidad- Me miró y le pregunto yo ahora.
-¿Usted?- Mi seriedad le traspasaba los ojos lo ponía nervioso y eso me encantaba. Me respondió.
-¡Jamás!- Se sonrió y terminó. –No, no estoy casado por ahora-
-Pero, ¿Tiene una novia o no?- Dije esperando saber más, ¿A que estamos jugando?
-No, no solo- Dijo tratando de que me entienda el chiste. Pude ver en sus ojos como deseaba saber más, su mirada me hacía entender que preguntaría mucho más–¿Usted no tiene un amigo, un novio? Es una mujer muy atractiva para estar sola- Me miró expectante y terminé.
-No tengo tiempo para tener amistades Marcos, cien mil personas dependen de mí, no tengo el tiempo.-
-¿Y sale sola? Yo siempre la veo con un muchacho alto y con grandes ojos celestes.- Me sonreí y terminé.
-No tengo novios, siempre que tengo una reunión en la que necesito acompañante, Murray, mi hermano el chico alto de ojos celestes, viene conmigo o sinó Lorenzo, mi mano derecha.- Hizo una mueca de “mira vos”. Yo solo negaba con mi cabeza y sin querer me salían las sonrisas.
-¿Tengo entendido que es una chica adoptada, eso es cierto?- ¿De dónde mierda salió eso? Lo miré reincorporando mi seriedad, no me gusta hablar de mi pasado y menos de esa parte.
-Sí, ¿como sabes eso?- Dije no entendiendo su punto.
-Solo lo leí en el diario de la universidad, Noelia vino a entrevistarla ¿no?- Me asintió y recordó esa entrevista.
-La había olvidado, si ella vino- Me miró y la que preguntó fui yo –¿Y de donde se supone que viene? Porque se nota a leguas que no sabe ni porque esta acá.- Wow, eso hizo notar su mirada algo dolida, lo traté como inepto. Me sonreía en mis adentros, soy una desubicada ¡Dios no aprendes mas Victoria!
-Si se a que vine acá señorita Bandi.- Me sonreí, no lo pude evitar.
-¿Es lesbiana?- ¿Que? ¿Me acaba de preguntar esa mierda? Me hizo la pregunta que nadie en mi entorno tanto familiar, como laboral se atreve a preguntarme, ¡Y lo hizo como si nada! Tendría que agarrarlo del cuello tomar su corbata, atarlo de pies y manos y mostrarle que tengo los ovarios demasiados puestos para envestirme su propio miembro sola sin la necesidad de su ayuda y así sacaría todas sus dudas sobre mis gustos. ¡Desgraciado! Lo bueno es que se puso inquieto, ¿Te acabas de dar cuenta de lo que me preguntaste? Lo azotaría hasta que los chanchos ¡Vuelen!
-No Marcos, no soy lesbiana- Me sonreí para tratar de aflojarlo, debo admitir que me divierte preguntarle por él y que me pregunté sobre mí. Siento deseo por él, pero no lo veo siendo mi Sumiso, el tiempo dirá…
-Perdón Victoria, se me fue la mano con la pregunta.- Esta arrepentido… Bueno eso es bueno.
-No, está bien, no eres el único que lo cree así.- Me miró algo impresionado con mi respuesta y lo vi levantarse, ¡No! ¿Ya te vas? Yo recién comenzaba.
-Me retiro- Dijo mientras me miraba ¿esperando que lo frenara?
-Como desee. Puedo enseñarte el lugar si lo queres. Mis disculpas por lo ocurrido... Antes de verlo ingresar es que, el trabajo me desborda y a veces necesito una descarga- Nunca saco mi mirada de él. Es muy atractivo y tiene una mirada muy penetrante si eso no me haría perder mi postura, ya se lo estaría diciendo y ya estaría atado a uno de mis sillones todo para mí.
-No es necesario señorita Bandi, debo volver cuanto antes, tengo cosas que hacer- Me regala una sonrisa que no llegó a sus ojos y nuevamente me dirigió a la puerta junto a él. La abrió primero y salí muy atraída. Es un mujeriego de primera, otra cosa que se le nota. Mariana le regresó su paraguas y se terminó yendo con las mejillas rosadas ¿Qué sucedió porque las manzanitas? Lo ignoré. Estaba lloviendo a cántaros.  
Me despidió con una gran sonrisa mientras se la devolvía. Lo acompañé hacia el ascensor y antes de ir tomó mi mano y cortésmente depositó un beso en los nudillos. Me sonreí una vez más y toqué mi pecho con delicadeza en un acto reflejo de sentir como se me hinchaba el corazón con los latidos. Debo saber más de ti, voy a llamar a Hernán que me lo investigue y que me traiga hasta el más mínimo detalle de él, no voy a dejarte escapar.
*Marcos*
¡Mierda! Salí de ese lugar casi corriendo ¿Cómo mierda le voy a preguntar si es lesbiana? ¿Qué mierda pasa conmigo? ¡Era obvio que no lo es! .Ella se veía tan bella, aún no entiendo ¿Cómo pudo cambiar mis pensamientos y mis maneras de imaginármela?, ¿Cómo pudo ser tan exitosa con tan poca edad? Es increíble, debo dejar de dar o imaginar mis propias conclusiones porque son pésimas. Tendría que olvidarme de esta mujer y empezar a concentrarme en que esta noche debo laburar y pensar en que ella es parte de mi pasado, capás mi futuro laboral, como sea. Lo único que jamás voy a olvidar es del momento ¡Inolvidable!
*Marcos*
Las semanas pasaron y yo estaba haciendo mi turno en el Bar en donde trabajo. Era no tan tarde, pero ya me había mandado más de mis dos copas de whisky pensando en quien más sinó, en la Rubia de ojos pequeños color miel, ¿que demonios hace esa mujer en mi cabeza todavía? No lo entiendo. Nuestra térmica, las miradas, es increíble que no pueda apartarla de mi vida.

Una hermosa chica de cabellos color chocolate de ojos pequeños color café, de altura media montada en altos tacos, caros por lo que veo, un vestido amoldado a su cuerpo corte princesa negro, como era primavera casi verano, lo llevaba muy a la moda. Por sobre todo lo que llevaba, lo más familiar fué su hermosa sonrisa simpática y seductora que me sacó de mi ensueño.

CONTINUARÁ...

lunes, 25 de noviembre de 2013

Capitulo 1°

Me levanté como todas las mañanas rezongando con mis ojos y mi cuerpo que imponen pereza. ¡ARRIBA VAMOS! Me grita mi subconsciente desde adentro haciendo que mis ojos abran al sentir como el sol da en mi cara. ¡Maldita sea! No tengo opción, debo despertarme y aprontarme rápidamente para ir a debatir este negocio con la “Estirada de grandes sumas bancarias y empresas exitosas” entre millones o no… billones! De pesos en cuentas bancarias.
La verdad no estoy ni nervioso y desesperado, lo voy a hacer por primera vez, y la verdad que me siento muy presionado por ello, lo voy a hacer a la deriva, y ya le dije a Julián.
-Tranquilo Julián, todo estará bien- Dije tomando mi ipod mientras lo veo pálidamente nervioso.
-Dale pero espero que te comportes, sabes cuánto me costó que esa bendita mujer me haya dado una esperanza- Dice aún pálido.
-Bueno tranquilo, tómalo con calma ¿A caso no confías en mi?- Pregunto con media sonrisa.
-NO. ¡Y lo sabés!- Dijo seriamente.
-¡Anda vos entonces!- Dije dándole mi espalda mientras trataba sacar mi saco.
-¡NO! No, no sabés que llega Almendra de Londres y tengo que ir en busca de ella al aeropuerto.
-Bueno, entonces no te quejes y deséame suerte- Dije sonriéndome.
-¡Suerte! Y SE CORTES ¿ESCUCHASTE?-
-¡Sii!-
Salgo a las corridas en su deportivo, ya que mi auto es demasiado lento para correr desde acá hasta allá. Traté de pensar en miles de posibilidades de ingresar en ese edificio y tratar de arrebatarle esa semilla que Julián quiere de ella para nuestro nuevo emprendimiento.
La verdad que no entiendo porque necesita de ella, porque no busca a un Empresario más carismático y con más entusiasmo, debe ser una estirada de alta edad con ojos profundos y firmeza en su voz, como todas… ¡Una Reina! Me permití dejar de pensar posibilidades de cómo ella es, y terminé con encender el ipod para no pensar en nada en lo absoluto.
A las corridas estacioné y agradecí haber llegado cinco minutos antes, ya estando aquí, me ponía un poco nervioso tener que enfrentarme a esta poderosa Empresaria junto a nuestra oportunidad que tiende soportado por mí, tengo que aguantar hasta que ella haya firmado el acuerdo de elevarnos, esto será muy complicado, ojalá no sea tan complicada como todas las mujeres…
Un breve suspiro y una hermosa morocha me dan la bienvenida.
-Buenos días, ¿puedo ayudarlo?- La observo, es tan femenina dentro de su falda y su saco todo azul obscuro mientras que sus labios llevan un fugaz rush sin color pero que remarcan de brillo sus labios, junto a su mejor adorno, su sonrisa.
-Sí, vengo a ver a Victoria Bandi- Ella se sonríe y me interrumpe.
-Ah sí, claro usted es Giménez ¿no?- La miro distraído y recordando que es el apellido de Julián asiento.
-Sí, pero él no podrá asistir, yo vengo de su parte, mi nombre es Marcos Guerrero-
-Ok tenga la credencial y suba por aquel ascensor hasta el último piso- Me asomó la tarjeta de visitante que me instruyó a ponerme sobre el cuello y terminé por ir hacia el ascensor y subir hasta donde ella me dijo, el último piso.
Unos cuantos minutos subiendo y terminó por dejarme en el piso deseado, bajé y caminé hacia otra resplandeciente morocha tras escritorio con unos hermosos ojos, todas morochas, ¡que bellas son! Todas con ese mismo uniforme y con esa iluminada sonrisa con mucha predisposición.
-Hola soy Marcos Guerrero tengo cita con Victoria Bandi- Me mira sonriente y dice con una inmensa sonrisa.
-¡Claro! Espere unos segundos que la señorita está ocupada y ya lo atiende-
-Ok gracias bombón- Se ruboriza bajo su suave mate tono de piel y yo le dejo salir un guiño amigable, se sonríe y otra despampanante morocha se une a ella y entre cuchicheos se sonríen mirándome. Veo que una coge el teléfono con mucha tensión y noté su cara seria y rigidez en lo poco que alcancé a escuchar de su voz. 
-Sí, si señora, si- Cuelga y la morocha que vino después se acerca a mi diciendo- Ya puede ingresar, es aquella oficina de allá -Señalando esa inmensa compuerta que me dirigía a la habitación.
-Gracias hermosa- Le sonrió y responde con la misma en su rostro junto a su gran rubor, lo entiendo, suelo generar eso en las mujeres.
Me dirijo hacia la habitación e ingreso tocando la puerta. Un asiento de espalda me da la bienvenida y una voz muy femenina, firme, dura e impaciente se escucha.
-No ¿Cómo que no pueden con todo? ¿Para eso me decís que tomarás en control de esto? Dejalo así, yo… No, no hagas nada tengo una reunión, tomará su pequeño tiempo, después hablaremos y veré como hago para estar ahí!- Cuelga y su voz se queda en silencio. De pronto se escucha que murmura
-Mierda- Pega a los costados de su sillón y yo me sonrió y eso creo que lo escuchó porque de inmediato se dio vuelta y me vio parado frente a ella.
¡Jamás en mi vida pesé que mi imaginación iba a ser tan mala! Es una hermosa mujer de unos veintitantos de años, con unos brillantes e intimidantes pequeños ojos color miel, su cabello cae por su hombro de la mejor manera en unas ondas bellísima con su mejor color en un rubio platinado. Sus labios rojos carmesí sobre su piel blanca pálida pegan perfecto y trae una sensual camisa semitransparente en bordó con su falda negra, la veo ruborizarse en el instante y una hermosa sonrisa me regala. Creo que todas las morochas a su lado son mil veces opacadas por ella.
La veo llegar hacia mí con sus bellísimas piernas y de inmediato me ví sacándole esa camisa sobre su escritorio, ¿Que mierda estoy pensando?, veo que me habla y no sé que carajo responder, me quede como… Perdido ante su intimidante mirada. Cuando al fin mi cabeza se predispone a responderme, la escucho decirme.
-Señor Giménez- Me mira y ya su sonrisa se desvanece, ya estableció su seriedad en mí. Respondo de inmediato.
-Guerrero, soy Marcos Guerrero, Julián, el señor Giménez es mi amigo y vengo a suplantarlo porque tuvo un percance de último minuto- Ella me asintió sin prejuicios y dijo.
-Ah bien, bueno entonces sientese que comenzaremos con el motivo de la reunión- Rodeó su escritorio y me dio su espalda por fugaces minutos, mi labio se comprimió en mis dientes y no pude hacer más que disimular las ganas que le tenía a la ricachona de pequeños ojos miel y a sus largas y sensuales piernas pálidas.
Se sentó y de inmediato le ofrecí esos papeles que Julián mandó para ella. Victoria estableció sus lentes y de inmediato emprendió la lectura, fue demandante ver cómo me miraba sobre sus pestañas, ¿que le sucede conmigo? Me mira raro, estoy empezando a creer que no le agrado, pero bueno, traté de sacar cosas de mi mente que podrían ser erradas, ya que lo poco que me la imaginé no estuve ni cerca de esa atractiva mujer de pequeños ojos miel, me eleva su mirada, es… ¡Genial!
Luego de una larga charla, la reunión se da por terminada y ella me mira bien por varios segundos. Se sonríe y me pregunta con media sonrisa dibujada.
-¿Tiene idea de lo que acaba de conseguir?- Me pregunta con credulidad, yo le respondo muy seguro y rápidamente si pensar.
-Sí, una inversión muy importante de su parte, lo sé- Me vuelve a regalar media sonrisa sin mostrar los dientes bellísimos que antes si eh visto, me miró y terminó.
-Bueno, es todo señor Guerrero, no necesito ni necesita más, estoy de acuerdo y tienen mi apoyo laboral- Se levanta de su asiento y me extiende su mano, me elevo de mi asiento y le respondo estrechando manos. Ojos miel y ojos negros se cruzan por fugaces segundos, ambos pares de ojos obscurecen con el acercamiento y una corriente eléctrica nos separa. Ella arruga la frente y frota su mano mirándome a los ojos, ¿que fue eso?

CONTINUARÁ...

Sinopsis

Marcos Guerrero es un joven estudiante de economía  de 23 años, a punto de Graduarse.
Junto a un conjunto de problemas que enfrenta Julián, su mejor amigo y compañero de Departamento, es obligado por él a ganar que ella, una multibillonaria empresaria, quiera invertir en su pequeño emprendimiento, el cual le dará paso al mundo del Negocio Empresarial. Marcos accede ya que a diario se debate con sus estudios, es bueno debatiendo y ganando con fin de beneficiarse a sí mismo, y en este caso, a su entorno más preciado.
Con ese propósito, se dirige a una enorme empresa “Bandi Enterprises Holding” en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Allí se encuentra con una mujer que supera todas las expectativas que él llevaba en una imagen totalmente errada, Victoria Bandi… 50 sombras de pura intimidad, destreza y entre muchos adjetivos bastantemente obscuros, la belleza luminosamente impactante que lleva.