lunes, 25 de noviembre de 2013

Capitulo 1°

Me levanté como todas las mañanas rezongando con mis ojos y mi cuerpo que imponen pereza. ¡ARRIBA VAMOS! Me grita mi subconsciente desde adentro haciendo que mis ojos abran al sentir como el sol da en mi cara. ¡Maldita sea! No tengo opción, debo despertarme y aprontarme rápidamente para ir a debatir este negocio con la “Estirada de grandes sumas bancarias y empresas exitosas” entre millones o no… billones! De pesos en cuentas bancarias.
La verdad no estoy ni nervioso y desesperado, lo voy a hacer por primera vez, y la verdad que me siento muy presionado por ello, lo voy a hacer a la deriva, y ya le dije a Julián.
-Tranquilo Julián, todo estará bien- Dije tomando mi ipod mientras lo veo pálidamente nervioso.
-Dale pero espero que te comportes, sabes cuánto me costó que esa bendita mujer me haya dado una esperanza- Dice aún pálido.
-Bueno tranquilo, tómalo con calma ¿A caso no confías en mi?- Pregunto con media sonrisa.
-NO. ¡Y lo sabés!- Dijo seriamente.
-¡Anda vos entonces!- Dije dándole mi espalda mientras trataba sacar mi saco.
-¡NO! No, no sabés que llega Almendra de Londres y tengo que ir en busca de ella al aeropuerto.
-Bueno, entonces no te quejes y deséame suerte- Dije sonriéndome.
-¡Suerte! Y SE CORTES ¿ESCUCHASTE?-
-¡Sii!-
Salgo a las corridas en su deportivo, ya que mi auto es demasiado lento para correr desde acá hasta allá. Traté de pensar en miles de posibilidades de ingresar en ese edificio y tratar de arrebatarle esa semilla que Julián quiere de ella para nuestro nuevo emprendimiento.
La verdad que no entiendo porque necesita de ella, porque no busca a un Empresario más carismático y con más entusiasmo, debe ser una estirada de alta edad con ojos profundos y firmeza en su voz, como todas… ¡Una Reina! Me permití dejar de pensar posibilidades de cómo ella es, y terminé con encender el ipod para no pensar en nada en lo absoluto.
A las corridas estacioné y agradecí haber llegado cinco minutos antes, ya estando aquí, me ponía un poco nervioso tener que enfrentarme a esta poderosa Empresaria junto a nuestra oportunidad que tiende soportado por mí, tengo que aguantar hasta que ella haya firmado el acuerdo de elevarnos, esto será muy complicado, ojalá no sea tan complicada como todas las mujeres…
Un breve suspiro y una hermosa morocha me dan la bienvenida.
-Buenos días, ¿puedo ayudarlo?- La observo, es tan femenina dentro de su falda y su saco todo azul obscuro mientras que sus labios llevan un fugaz rush sin color pero que remarcan de brillo sus labios, junto a su mejor adorno, su sonrisa.
-Sí, vengo a ver a Victoria Bandi- Ella se sonríe y me interrumpe.
-Ah sí, claro usted es Giménez ¿no?- La miro distraído y recordando que es el apellido de Julián asiento.
-Sí, pero él no podrá asistir, yo vengo de su parte, mi nombre es Marcos Guerrero-
-Ok tenga la credencial y suba por aquel ascensor hasta el último piso- Me asomó la tarjeta de visitante que me instruyó a ponerme sobre el cuello y terminé por ir hacia el ascensor y subir hasta donde ella me dijo, el último piso.
Unos cuantos minutos subiendo y terminó por dejarme en el piso deseado, bajé y caminé hacia otra resplandeciente morocha tras escritorio con unos hermosos ojos, todas morochas, ¡que bellas son! Todas con ese mismo uniforme y con esa iluminada sonrisa con mucha predisposición.
-Hola soy Marcos Guerrero tengo cita con Victoria Bandi- Me mira sonriente y dice con una inmensa sonrisa.
-¡Claro! Espere unos segundos que la señorita está ocupada y ya lo atiende-
-Ok gracias bombón- Se ruboriza bajo su suave mate tono de piel y yo le dejo salir un guiño amigable, se sonríe y otra despampanante morocha se une a ella y entre cuchicheos se sonríen mirándome. Veo que una coge el teléfono con mucha tensión y noté su cara seria y rigidez en lo poco que alcancé a escuchar de su voz. 
-Sí, si señora, si- Cuelga y la morocha que vino después se acerca a mi diciendo- Ya puede ingresar, es aquella oficina de allá -Señalando esa inmensa compuerta que me dirigía a la habitación.
-Gracias hermosa- Le sonrió y responde con la misma en su rostro junto a su gran rubor, lo entiendo, suelo generar eso en las mujeres.
Me dirijo hacia la habitación e ingreso tocando la puerta. Un asiento de espalda me da la bienvenida y una voz muy femenina, firme, dura e impaciente se escucha.
-No ¿Cómo que no pueden con todo? ¿Para eso me decís que tomarás en control de esto? Dejalo así, yo… No, no hagas nada tengo una reunión, tomará su pequeño tiempo, después hablaremos y veré como hago para estar ahí!- Cuelga y su voz se queda en silencio. De pronto se escucha que murmura
-Mierda- Pega a los costados de su sillón y yo me sonrió y eso creo que lo escuchó porque de inmediato se dio vuelta y me vio parado frente a ella.
¡Jamás en mi vida pesé que mi imaginación iba a ser tan mala! Es una hermosa mujer de unos veintitantos de años, con unos brillantes e intimidantes pequeños ojos color miel, su cabello cae por su hombro de la mejor manera en unas ondas bellísima con su mejor color en un rubio platinado. Sus labios rojos carmesí sobre su piel blanca pálida pegan perfecto y trae una sensual camisa semitransparente en bordó con su falda negra, la veo ruborizarse en el instante y una hermosa sonrisa me regala. Creo que todas las morochas a su lado son mil veces opacadas por ella.
La veo llegar hacia mí con sus bellísimas piernas y de inmediato me ví sacándole esa camisa sobre su escritorio, ¿Que mierda estoy pensando?, veo que me habla y no sé que carajo responder, me quede como… Perdido ante su intimidante mirada. Cuando al fin mi cabeza se predispone a responderme, la escucho decirme.
-Señor Giménez- Me mira y ya su sonrisa se desvanece, ya estableció su seriedad en mí. Respondo de inmediato.
-Guerrero, soy Marcos Guerrero, Julián, el señor Giménez es mi amigo y vengo a suplantarlo porque tuvo un percance de último minuto- Ella me asintió sin prejuicios y dijo.
-Ah bien, bueno entonces sientese que comenzaremos con el motivo de la reunión- Rodeó su escritorio y me dio su espalda por fugaces minutos, mi labio se comprimió en mis dientes y no pude hacer más que disimular las ganas que le tenía a la ricachona de pequeños ojos miel y a sus largas y sensuales piernas pálidas.
Se sentó y de inmediato le ofrecí esos papeles que Julián mandó para ella. Victoria estableció sus lentes y de inmediato emprendió la lectura, fue demandante ver cómo me miraba sobre sus pestañas, ¿que le sucede conmigo? Me mira raro, estoy empezando a creer que no le agrado, pero bueno, traté de sacar cosas de mi mente que podrían ser erradas, ya que lo poco que me la imaginé no estuve ni cerca de esa atractiva mujer de pequeños ojos miel, me eleva su mirada, es… ¡Genial!
Luego de una larga charla, la reunión se da por terminada y ella me mira bien por varios segundos. Se sonríe y me pregunta con media sonrisa dibujada.
-¿Tiene idea de lo que acaba de conseguir?- Me pregunta con credulidad, yo le respondo muy seguro y rápidamente si pensar.
-Sí, una inversión muy importante de su parte, lo sé- Me vuelve a regalar media sonrisa sin mostrar los dientes bellísimos que antes si eh visto, me miró y terminó.
-Bueno, es todo señor Guerrero, no necesito ni necesita más, estoy de acuerdo y tienen mi apoyo laboral- Se levanta de su asiento y me extiende su mano, me elevo de mi asiento y le respondo estrechando manos. Ojos miel y ojos negros se cruzan por fugaces segundos, ambos pares de ojos obscurecen con el acercamiento y una corriente eléctrica nos separa. Ella arruga la frente y frota su mano mirándome a los ojos, ¿que fue eso?

CONTINUARÁ...

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