Anteriormente...
Ojos miel y
ojos negros se cruzan por fugaces segundos, ambos pares de ojos obscurecen con
el acercamiento y una corriente eléctrica nos separa. Ella arruga la frente y
frota su mano mirándome a los ojos, ¿que fue eso?
Continuación:
*Victoria*
-¿Está Bien
señorita Bandi?- Preguntó algo incómodo por la situación.
-¿Sintió
eso?- le dije impresionada, realmente fue una sensación térmica muy rara.
-Sí, debe
ser que no somos compatibles, ¿Puedo preguntarle algo?- ¿Se le salió la
valentía? Desde que vino no hizo más que pelearme con respuestas para que yo
acepte, ¿y ahora me pregunta eso?
-Por
supuesto, lo que desee- Lo miré a los ojos, penetró su mirada en mí, pero nada
logró seguía igual de plantada en mi lugar, aunque por dentro tengo sensaciones
de tenerlo más cerca. Solo negó con la cabeza. Lo alenté.
-Vamos Señor
Guerrero, puede cuestionarme si lo desea- Me sonrió sensualmente y lo noté.
Devolví la sonrisa y comenzó.
-¿Puedo
preguntar de todo?- Dijo desafiándome. ¡Nadie me desafía y sigue vivo! Asombrada le asentí con los ojos cerrados y
dejando que él plantee su juego.
–Bien- Me
vuelvo a sentar y él me observa para seguirme. Su primera pregunta.
-¿Está
casada?- Me sonreí. No entiendo a dónde quiere llegar, pero lo voy a seguir.
-No, para
nada.- Dije retomando mi seriedad para preguntarle –¿A que viene esa pregunta?-
Se balanceaba sobre el sillón.
-Curiosidad-
Me miró y le pregunto yo ahora.
-¿Usted?- Mi
seriedad le traspasaba los ojos lo ponía nervioso y eso me encantaba. Me
respondió.
-¡Jamás!- Se
sonrió y terminó. –No, no estoy casado por ahora-
-Pero, ¿Tiene
una novia o no?- Dije esperando saber más, ¿A que estamos jugando?
-No, no solo-
Dijo tratando de que me entienda el chiste. Pude ver en sus ojos como deseaba
saber más, su mirada me hacía entender que preguntaría mucho más–¿Usted no
tiene un amigo, un novio? Es una mujer muy atractiva para estar sola- Me miró
expectante y terminé.
-No tengo
tiempo para tener amistades Marcos, cien mil personas dependen de mí, no tengo
el tiempo.-
-¿Y sale
sola? Yo siempre la veo con un muchacho alto y con grandes ojos celestes.- Me
sonreí y terminé.
-No tengo
novios, siempre que tengo una reunión en la que necesito acompañante, Murray,
mi hermano el chico alto de ojos celestes, viene conmigo o sinó Lorenzo, mi
mano derecha.- Hizo una mueca de “mira vos”. Yo solo negaba con mi cabeza y sin
querer me salían las sonrisas.
-¿Tengo
entendido que es una chica adoptada, eso es cierto?- ¿De dónde mierda salió
eso? Lo miré reincorporando mi seriedad, no me gusta hablar de mi pasado y
menos de esa parte.
-Sí, ¿como
sabes eso?- Dije no entendiendo su punto.
-Solo lo leí
en el diario de la universidad, Noelia vino a entrevistarla ¿no?- Me asintió y
recordó esa entrevista.
-La había
olvidado, si ella vino- Me miró y la que preguntó fui yo –¿Y de donde se supone
que viene? Porque se nota a leguas que no sabe ni porque esta acá.- Wow, eso
hizo notar su mirada algo dolida, lo traté como inepto. Me sonreía en mis
adentros, soy una desubicada ¡Dios no aprendes mas Victoria!
-Si se a que
vine acá señorita Bandi.- Me sonreí, no lo pude evitar.
-¿Es
lesbiana?- ¿Que? ¿Me acaba de preguntar esa mierda? Me hizo la pregunta que
nadie en mi entorno tanto familiar, como laboral se atreve a preguntarme, ¡Y lo
hizo como si nada! Tendría que agarrarlo del cuello tomar su corbata, atarlo de
pies y manos y mostrarle que tengo los ovarios demasiados puestos para
envestirme su propio miembro sola sin la necesidad de su ayuda y así sacaría
todas sus dudas sobre mis gustos. ¡Desgraciado! Lo bueno es que se puso
inquieto, ¿Te acabas de dar cuenta de lo que me preguntaste? Lo azotaría hasta
que los chanchos ¡Vuelen!
-No Marcos,
no soy lesbiana- Me sonreí para tratar de aflojarlo, debo admitir que me
divierte preguntarle por él y que me pregunté sobre mí. Siento deseo por él,
pero no lo veo siendo mi Sumiso, el tiempo dirá…
-Perdón
Victoria, se me fue la mano con la pregunta.- Esta arrepentido… Bueno eso es
bueno.
-No, está
bien, no eres el único que lo cree así.- Me miró algo impresionado con mi
respuesta y lo vi levantarse, ¡No! ¿Ya te vas? Yo recién comenzaba.
-Me retiro-
Dijo mientras me miraba ¿esperando que lo frenara?
-Como desee.
Puedo enseñarte el lugar si lo queres. Mis disculpas por lo ocurrido... Antes
de verlo ingresar es que, el trabajo me desborda y a veces necesito una
descarga- Nunca saco mi mirada de él. Es muy atractivo y tiene una mirada muy
penetrante si eso no me haría perder mi postura, ya se lo estaría diciendo y ya
estaría atado a uno de mis sillones todo para mí.
-No es
necesario señorita Bandi, debo volver cuanto antes, tengo cosas que hacer- Me
regala una sonrisa que no llegó a sus ojos y nuevamente me dirigió a la puerta
junto a él. La abrió primero y salí muy atraída. Es un mujeriego de primera,
otra cosa que se le nota. Mariana le regresó su paraguas y se terminó yendo con
las mejillas rosadas ¿Qué sucedió porque las manzanitas? Lo ignoré. Estaba lloviendo
a cántaros.
Me despidió
con una gran sonrisa mientras se la devolvía. Lo acompañé hacia el ascensor y
antes de ir tomó mi mano y cortésmente depositó un beso en los nudillos. Me
sonreí una vez más y toqué mi pecho con delicadeza en un acto reflejo de sentir
como se me hinchaba el corazón con los latidos. Debo saber más de ti, voy a
llamar a Hernán que me lo investigue y que me traiga hasta el más mínimo
detalle de él, no voy a dejarte escapar.
*Marcos*
¡Mierda! Salí de ese lugar casi corriendo ¿Cómo mierda le voy
a preguntar si es lesbiana? ¿Qué mierda pasa conmigo? ¡Era obvio que no lo es!
.Ella se veía tan bella, aún no entiendo ¿Cómo pudo cambiar mis pensamientos y
mis maneras de imaginármela?, ¿Cómo pudo ser tan exitosa con tan poca edad? Es increíble,
debo dejar de dar o imaginar mis propias conclusiones porque son pésimas.
Tendría que olvidarme de esta mujer y empezar a concentrarme en que esta noche
debo laburar y pensar en que ella es parte de mi pasado, capás mi futuro
laboral, como sea. Lo único que jamás voy a olvidar es del momento
¡Inolvidable!
*Marcos*
Las semanas
pasaron y yo estaba haciendo mi turno en el Bar en donde trabajo. Era no tan
tarde, pero ya me había mandado más de mis dos copas de whisky pensando en
quien más sinó, en la Rubia de ojos pequeños color miel, ¿que demonios hace esa
mujer en mi cabeza todavía? No lo entiendo. Nuestra térmica, las miradas, es
increíble que no pueda apartarla de mi vida.
Una hermosa
chica de cabellos color chocolate de ojos pequeños color café, de altura media
montada en altos tacos, caros por lo que veo, un vestido amoldado a su cuerpo
corte princesa negro, como era primavera casi verano, lo llevaba muy a la moda.
Por sobre todo lo que llevaba, lo más familiar fué su hermosa sonrisa simpática
y seductora que me sacó de mi ensueño.
CONTINUARÁ...