sábado, 21 de febrero de 2015

Capítulo 21°

*Victoria*
¡Woa! No había sentido algo que fue tan simple tan… especial… ¿Especial? ¿De qué mierdas hablas Bandi? Caminé dos pasos lejos de la habitación y luego miré a un costado no pudiendo seguir, no queriendo irme… ¿No quieres irte? “¡No duermo con nadie!” ¿Recuerdas? ¡SI! ¡SI MIERDA SI RECUERDO! Caminé nuevamente a la habitación y la abrí viendo a Marcos tendido tal y como lo dejé cuando salí hace un minuto.
Suspiré y desamarré el nudo de su bata sacándosela, luego tomé la frazada y lo cubrí con ella, Marcos suspiró extenso y abrazó la almohada. Sonreí, yo estoy sintiéndome confundida, jamás di menos de diez azotes… ¿Piedad? ¿Tú? ¿Estás bien?
Rodeé la cama y me senté del lado del que su rostro estaba descubierto… Sonreí, su rostro es más joven cuando duerme, su tensión, su timidez desaparecen, parece más valiente dormido… Pasé la punta de mis dedos por su mandíbula, Marcos suspiró y se movió, me levanté inmediatamente, esto no puede ser así… ¿QUÉ MÁS DA? ¡A la mierda! Me recosté y lo amarré en mis brazos. Estoy perdiendo la cabeza…
~***~
*Marcos*
Me levanté y para mi beneficio ya no me dolía el trasero, pero tenía una muy cálida enredadera alrededor de mi cuerpo, abrí al fin los ojos y noté la cabellera rubia de Victoria bajo mi mentón. Extendí los ojos con sorpresa y ella se removió abrazando mi cintura, ella es tan diminuta y hasta parece débil dormida…
Me deslicé con el mayor cuidado de no despertarla hasta la altura de su cabeza, removí las hebras que sobraban en su rostro y me alejé de tocar su cuerpo, podía espantarla y es lo que menos quiero. Pasé la mano sobre el cordón de la bata y lo tiré.
Su piel desnuda era tan pálida, tan pálida y rosada, sonreí y me acurruqué contra ella, no la toco, pero me acorralo contra ella ¿Sera lo mismo? Ella gimió.
Tiene un sueño bastante pesado, su boca esta ligeramente abierta y emite un pequeño silbido. Acaricio su mejilla, su mentón, su cuello, ella despierta…
–Buen día bella durmiente… –Sonrió cuando me vio, murmuró algo sin sentido y notó su cuerpo pegado al mío… Rápidamente extendió los ojos color caramelo de miel, que ahora eran chocolate fundido al notar que estábamos abrazados y pegados uno con el otro ¡Mierda!
–¡Dios! –Saltó y se levantó rápidamente… –No puedes, no, no puedes… –¿Qué? ¡No la toqué! Rodé los ojos. –Marcos… ¿Acabas de poner los ojos en blanco? –Levantó una ceja y me miró, o no esa mirada, no la mirada…
–Maso menos, realmente me frustra que no me escuches cuando te digo que NO te eh tocado, solamente me acurruqué a vos, tal cual como estabas vos contra mí. –Me quejé y ella se asombró cuando le dije la última parte…
–Am… –Me levanté sonriendo y meciendo la cabeza, ella esta total y completamente loca.
–Voy a hacer el desayuno. –Me pasé la bata una vez más, ya que no recuerdo en donde está mi ropa y la dejé sobre la cama sin mirar atrás.
~***~
Estábamos sobre la mesa, su desayuno preparado lo acomodé sobre la lujosa mesa de roble pulida y ella me miró de reojo, ahora estaba un poco más despierta, al parecer estaba meditando lo sucedido que no se dio cuenta que estaba en la habitación del “Sumiso”.
El café negro y las tostadas de pan integral descansaban sobre el individual de algodón negro, me sonrío cuando la veo fruncir el entrecejo y pongo las mermeladas de todos los tipos que encontré, había de naranja, de frutillas, de manzana ¿Alguien había comido antes mermelada de manzana?, y mi favorita, de arándano. Me senté frente a ella y ataqué al café cortado como si no hubiese comido hace tres años. Victoria no pudo evitar sonreír, pero ninguno cortaba nuestro pacífico silencio… Aunque, a Victoria siempre le gusta llevar el mando, cortar las reglas y reorganizarlas a su manera, o en este caso, cortar silencios…
–Am, estaba pensando eso de tu… Viaje. –Dijo con disgusto, ella no quiere que me vaya, lo se… Abandoné la comida y la miré expectante. Ella negó. –Si dejas de comer no sigo hablando hasta que termines… –Retomé mi desayuno, pero sin dejar de mirarla, ella asintió y prosiguió. –Buen chico. Me parece que, Julián tiene razón. Deberías tomarte vacaciones. –La miré sin expresión y asentí.
–Las necesito. –Murmuré. –Podes acompañarme si así lo deseas… –Victoria levantó la mirada hacia mí y dejó la taza de café. Negó rápidamente.
–No. Son tus vacaciones, además de que no es correcto. No. –Fruncí los hombros y asentí.
–Está bien, si no queres… –Me sonreí. –Cancún, al otro lado del continente… –Murmuré y ella siguió con su desayuno. ¿Lo estará meditando? Quizá se arrepiente y viene…
~***~
Luego de la mañana, Victoria siguió con su rutina.
Yo… yo volví a casa, no trabajo hasta la semana siguiente. Mañana Julián nos mudará, y yo me voy mañana en la mañana, ya que mamá se casará el sábado.
Mi madre es de esas personas cabeza dura que si no se hace lo que ella desea, puede llegar a conocerse su lado molesto y escandaloso. Le dije que quizá no iba a su casamiento y casi que cruza por el teléfono y me golpea. Ella llegó en la mañana de su viaje. Ahora insiste en cocinarme. Y eso me recuerda a Victoria, desde que estoy con ella no deja de obligarme a comer a cada rato, a veces no es tan difícil echar de menos a mi madre estando con ella.
Ruedo los ojos y camino por la sala de la casa, las cosas guardadas en cajas. Hoy nos recibimos. Que rápido pasó todo, recuerdo el día en el que comenzábamos nuestros estudios y yo me decidía por, que carrera seguir no queriendo hacer nada realmente. Me sonrío, era un novato.
Me acerco al espejo con el traje que logré comprarme hace unos años para el velorio de mi abuela. El traje negro básico con la corbata negra es suficiente, estaba común y sinceramente no necesitaba nada más.
Cuando presto atención a mi reflejo, noto que hay un cambio desde una semana atrás cuando estaba ojeroso soñando con rubias de ojos caramelo de miel y largas piernas pálidas, entre exámenes finales y un agotado trabajo de trasnoche. Pero ahora, que soy dueño/propiedad de la rubia con ojos caramelo de miel y largas piernas blancas, Graduado de la Universidad de Palermo y socio minoritario de la Imprenta AIPBS puede decirse que mi vida no va tan mal… Aunque “Sadomasoquismo” esté dando vueltas por mi cabeza de una manera muy molesta.
El timbre suena sacándome de mis pensamientos haciéndome caminar hacia la puerta, por supuesto mi madre ya abrió.
–¡Oh por dios que hermoso! –Dice mi madre abriendo el cierre de eso que envuelve un, creo yo, traje. Levanto una ceja y el chico ríe mirándome.
–¿Marcos Guerrero? –Asiento sin saber que decir. –¿Puede firmarme por favor? –Vuelvo a asentir.
–Claro. –Con dedos temblorosos tomo la lapicera y firmo sobre el casillero, el chico sonríe y se retira, cierro la puerta y mamá me mira con una tarjeta en la mano.
–¿Victoria? –Ruedo los ojos y le saco la tarjeta.
–No seas entrometida mamá… –Pido y agarro la tarjeta.
“Llegó el día, ¡Enhorabuena!
Te felicito Marcos, estoy orgullosa de vos. Creo que esto va a ser necesario para ser el único entre la multitud. Nos vemos en tu Graduación.
PD: No olvides ponértelo.
Victoria.”
Me sonrío y observo el traje sacándolo de lo que lo envuelve. Un perfecto traje hecho a medida con camisa blanca almidonada y una corbata plateada con un patrón algo delicado. Sonreí nuevamente y volví a tierra cuando noté que mamá se reía a carcajadas.
–¡¿Qué?! –Me quejé y ella negó secándose una lágrima ¿Cuál es la gracia?
–¿Quién es ella? ¡Estás enamorado! –¿Ah? ¿Enamorado? ¿YO? ¿De VICTORIA BANDI? ¡Eso es una jodida broma!
–¿Estás loca? ¿E-e-enamorado? ¡JAMÁS! –Tomé el traje y caminé bastante enojado hacia mi habitación.
–¡Enojate! ¡Pero a mí no me engañás! ¡Soy tu madre!  –¡Ah! ¿Qué madre es esa? ¡No puede involucrarme así con tremenda mujer! En cuento pasen tres meses, ella va a anular el contrato y me borrará de su vida.
~***~
En cuento llego al enorme patio de la Universidad, me siento en uno de los asientos del medio, Julián viene sonriente junto a Natacha ¿Qué demonios hace ella acá? -¡PROMETIDA!- Me gritó mi subconsciente y la recordé, cierto. Ella se despide haciéndose camino entre los familiares, Julián le señala a mi madre, se acercan a ella y Julián las presenta ¡Demonios! ¡Ella va a decirle lo de Victoria! Me acerco a ellos rápidamente.
–Natacha Bandi, ella es Isabel Fontana la madre de Marcos. Isa ella es hermana de Victoria Bandi, la novia de Marcos. –¡Tarde! ¡TARDE!
–¡Uau linda, un placer! Espero conocer a tu nombrada hermana hoy… –Ruedo los ojos y Natacha sonríe amablemente saludándose con un beso en la mejilla con mi madre.
–Eso espero también Señora Fontana. –Mamá extendió los ojos.
–¡Oh no nena! Por favor llamame Isabel nada más. –Natacha sonrió cuando la saludé y fulminé a Julián. Le golpeé el brazo.
–¡Auch! ¿Qué? –Abrí los ojos y murmuró “Perdón”. Sabía que Victoria y yo no somos más que… Amigos... con… derechos.
–¿Vamos ya? Tenemos que sentarnos. –Asintió y caminamos juntos hacia las sillas en el centro del patio.
El directivo y los profesores se acomodaron sobre el escenario y Victoria estaba allí, junto a los Rectores y demás. Sus ojos no me buscaron, pero puedo notar su mirada intensa a una milla de distancia, ella sabe en donde estoy, ella ya me tiene ubicado, lo sé.
–¡Disimulá! –Se quejó Julián riendo. Chasqueé los dientes quejándome y este rió más.
Volví a mirarla, su pollera negra y su saco en conjunto, su blusa blanca, su postura seria y adulta. Suspiro y ya me siento ruborizado. Los labios, esos labios rojos y míos. Niego y Julián sonríe. Miro hacia Natacha y esta señala a su hermana cuando mi madre abre los ojos de par en par tapándose la boca. Mi madre la conoce. ¡Mierda claro que sí! ¡Es la multibillonaria Victoria Bandi!
~***~
Me quedo boquiabierto cuando escucho el momento en el que Victoria habla. Ella o su compañía -como recalca a cada segundo- hace mucho por la Universidad, y no solo por esta, sino por otras cinco más. Tiene muchas fundaciones y… ¿Trata de salvar al mundo del hambre? No entendí ese proyecto, algún día voy a preguntárselo bien. Sonreí en cuanto agradeció y me paré a aplaudirla. Es increíble su disponibilidad y generosidad, ella es tan humilde, pero a la vez no se priva de vivir como la mejor. Es tan contradictoria… que confunde.
Mientras el Rector -quien siempre suele ser el último en hablar- habla, Victoria al fin me observa. Su mirada brillante de color caramelo, sus manos descansan sobre sus piernas perfectamente cruzadas, y parece petrificada. Suspira y una sonrisa esta oculta en su rostro, se nota, no mucho, pero se nota. Arrastra las yemas de sus dedos de la mano derecha sobre la falda, y se acaricia levemente el labio inferior, levanto una ceja hacia su mirada intensa y me muerdo el labio. Me sonrío y aplaudo cuando ella lo hace.
Al fin, nos levantamos y no tengo que esperar mucho para recibir mi diploma, pero sonrío cuando Julián Giménez se acerca hacia Victoria -que entregaba medallas- estrechando su mano y mirando hacia mí. Rudo los ojos y luego me toca a mí. Victoria se acerca a mí y me murmura.
–Te felicito Cariño. –Me da un beso sobre la mejilla.
–Gracias. –Logro murmurar. Prosigue a ponerme la medalla.
Sonríe con esa perfecta y blanca sonrisa -matadora de pobres diablos- y me acaricia el brazo levemente antes de alejarse. Ella me guiña el ojo y camino hacia el final, saludando al próximo profesor, no dándome cuenta que estaba reteniendo la respiración.
Cuando bajo del escenario, mamá me abraza toda emocionada y me sonrío abrazándola.
–¡Te felicito mi amor! –La presiono contra mi pecho cuando ella solloza.
–¡Oh gracias mamá! –Me sonrío y ella se aparta limpiándose los ojos con un suave pañuelo que rocé con la mano. 
–Haber dejame ver tu Diploma. –Se lo entrego y Julián me abraza.
–¡Felicidades socio! –Festeja y me sonrío.
–¡Igualmente socio! –Le respondo y nos palmeamos la espalda a lo bruto. Como adoro a este idiota.
–Te quiero hermano. –Me dice y levanto una ceja sonriente, mientras Natacha se ríe junto a mi mamá.
–También yo pedazo de Gay.
–¡Ah! ¡Imbécil! –Se queja y lo vuelvo a abrazar. Natacha muestra una cámara y nos saca una foto a los dos juntos abrazados.
Luego me saco una junto a mi mamá y le saco una foto a Natacha junto a Julián. Cuando me estaba por sacar una foto solo, aparece Victoria a mi lado y Natacha la obliga a ponerse a mi lado. Acarició su mano y mi madre la mira atentamente aún bastante shockeada, mi madre la conoce. Victoria aprisiona nuestras manos.
–Señora Fontana. –Saluda a mi madre que no aparta sus ojos de ella. ¿Cuándo le dije el nombre de mi mamá?
–Isabel por favor. –Murmura mi madre sonriente.
–Isabel, Victoria Bandi. –Se presenta y estrecha una mano con mi madre. Pero Isabel la estira y le da un beso en la mejilla.
–Un gusto querida. –Se sonríe mi madre y ruedo los ojos. Victoria responde no pudiendo despegar la mirada de la mano de mi madre que descansó por unos segundos sobre su hombro izquierdo. Julián se ríe y cruzo miradas con mi “novia
–Y acá esta la novia de Marcos. –Insiste Julián, Natacha ríe y mi madre levanta una ceja a nuestras manos agarradas. Intento soltar a Victoria, pero ella se niega a soltarme.
–Bueno, parece que estamos todos presentados. –Dice Victoria con algo de ironía mirando seriamente a Julián, este se sonroja y Natacha levanta una ceja a su hermana. Victoria responde con su mirada fría.
–¡No me mires así Bandi! –Se quejó Natacha y Victoria rodó los ojos. Al parecer Natacha es la única que no se siente intimidada por su hermana, yo en cambio, si llega a mirarme así me arrodillo frente a ella.
–Uff, son mujeres hermosas realmente muchachos, ¡qué suerte! –Se ríe mi madre y camina delante de mí.
–¿Ya me estuvo investigando nuevamente Señorita Bandi? –Pregunto sonriente dejando que solo ella escuchara y ella me hace una tímida sonrisa de costado ¡Oh por dios lo que daría yo por esa sonrisa!
–Esos no son asuntos que le incumban Señor Guerrero. –Me río y mi madre nos observa. Natacha nos observa y nos saca una nueva imagen. Un fotógrafo se acerca hacia Victoria llamándola.
–¡Señorita Bandi! ¡Señorita Bandi! –Victoria lo mira dándole de su preciada atención -noten mi sarcasmo- y el chico se ruboriza mirándola. –Señorita ¿puedo sacarle una foto junto a su acompañante para el diario local?
–Claro. –Se sonríe Victoria y rodea mi brazo sobre su cintura, presiono y queda muy a mi lado con nuestras manos entrelazadas. 
–Muchas Gracias Señorita Bandi y… –Me mira queriendo saber mi nombre. Trago.
–Marcos Guerrero. –Respondo.
–Gracias. –Asiente saliendo a correr como si ella fuera a arrepentirse o algo así. Victoria se sonríe.

–Las primeras veces con usted Señor Guerrero son siempre más que agradables.

CONTINUARÁ...